Justin B.
Los días pasan lentos, sobre todo cuando se trata de estar sin Mía luego de ese accidente. Al llegar al departamento sentía su ausencia, me hacían falta sus pasos por la cocina cuando amanecía con ideas de desayunos raros, me hacían falta sus regaños sobre mi ropa tirada en el baño, pero su aroma seguía ahí por toda la habitación.
La noche anterior a su alta médica me preocupé de todos los detalles posibles, cambié nuestros muebles de lugar para que su silla de ruedas pasara por todos los lugares necesarios. Ordené nuestra habitación como nunca, perfumé todos los lugares posibles, trapee y limpie todo lo que pude. Quería que ella se sintiera cómoda y en casa, en un hogar acogedor, llena de tranquilidad y amor.
Cuando por fin me sentí satisfecho con nuestro hogar el timbre sonó, corrí a abrir la puerta y vi a Karen frente a mi con el maquillaje de sus ojos corrido y el enojo evidente en su mirada. Entró sin preguntar.
-¡Eres un desconsiderado! -gritó enseguida.
-¿Qué te sucede que vienes a mi casa de la nada y me gritas de este modo?
-¡Ni siquiera haz llamado para preguntar por Derek! Él te dió todo, te transformó en quien eres, te dio dinero cuando necesitaste, te dio un trabajo, te dio una mano cuando estabas solo! -continuó gritando palabra tras palabra.
-¡Silencio! Tú no eres nadie para venir a mi propia casa a gritarme. Derek no es más que el hombre que me arruinó la vida, a mi y a mi novia. Vete ahora Karen -intente contener mi enojo, pero las ganas de sacarla a la fuerza me estaban sobrepasando.
-Ella es quien te arruinó la vida, mírate el hombre patético que eres ahora, antes tenias dinero, tenias todo!
-El dinero no lo es todo, estás demasiado equivocada. No sabes como me arrepiento de esa etapa de mi vida, de verdad, lo mejor es que te vayas.
-¡Derek está grave! Había salido bien del accidente, fuera de peligro, pero empeoró, de la noche a la mañana su cuerpo no reaccionó bien.
-Pensé que estaba muerto -confesé.
-¡Pensaste mal! La persona que murió fue la que iba manejando el otro automóvil.
-Mi novia está condenada de por vida Karen, no vengas aquí a hablarme de Derek y de su vida, porque realmente no me importa.
-Eres un inhumano -negó con la cabeza mirándome a los ojos-. Ni siquiera finges preocupación. Solo hablas de tu novia, tu novia. ¡Es solo una chica!
-Véte -dije sin ganas de seguir perdiendo el tiempo con ella.
-Esto no se va a quedar así Justin, Derek se va a levantar de esa cama y va a querer matarte.
-¡Ya cállate! -le acerqué a ella rápidamente y agarré su brazo con fuerza-. Deja de pensar que Derek es el perjudicado en esta historia, él estaba manejando, el accidente fue su culpa y por su culpa y su obsesión por el dinero dejó a mi novia en una silla de ruedas por el resto de su vida! -respiré profundamente y me di cuenta que no estaba midiendo mi fuerza, solté su brazo sin delicadeza y le vi una sutil marca, ella me miró en silencio, sorprendida y asustada-. Vete ahora.
Sus ojos se quedaron fijos en mí pero yo desvié mi mirada al suelo y al cabo de unos segundos ella se fue por fin. Mi respiración continuó siendo profunda por varios minutos, intenté relajarme un poco caminando por la sala y pensando en Mía, en que ya faltaba poco para que estuviera de vuelta, pero todo se vino a mi mente nuevamente; pensé en ella, en como podría movilizarse por la casa y ser independiente como le gusta, pensé en mi, necesito un trabajo ahora, lo necesito en serio, pero no quiero dejarla sola. Toda nuestra vida va a cambiar, ella tiene razón, aunque yo quisiera decirle siempre que no es así, que todo va a estar bien, no veo nada bien en el futuro.
Unas cuantas lagrimas de frustración pasaron por mis mejillas fugazmente, respiré profundo y salí del departamento. En un principio no tenía un rumbo fijo, luego decidí ir a ver a Ryan. Hace un tiempo me había mostrado algo que se compro para hacer algo de deporte, un saco de boxeo estaba en medio de su habitación. No tuve que decir nada cuando me recibió, mi visita no era inesperada para él, es mi mejor amigo, sabe que en estos momentos no necesito nada más que desahogarme. Los guantes de box estaban sobre su cama, había estado entrenando él, pero en cuanto me los puse no pude detenerme por largos largos minutos.
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Dulce Dolor © #2
Novela JuvenilSEGUNDA PARTE DE DULCE TORMENTO. ¿Vivieron felices para siempre? Justin creyó que con los años que estuvo en la cárcel se había acabado todo lo malo y podría reconstruir su vida, pero el pasado no siempre se queda atrás y hay que saber enfrentarlo. ...
