-Está aquí -comenzó a hablar Derek, se mantuvo en silencio, noté su nerviosismo-. Está aquí, en casa de Kazam.
-¿Quién es Kazam?
-Ven aquí y lo sabrás. Ven rápido.
-Envíame la dirección, enseguida estoy ahí.
-Solo hay una condición -habló antes de que pudiera cortar la llamada-. Debes ir por algo y traerlo aquí, si llegas sin el encargo Mía no estará aquí.
-¿De qué demonios hablas? -me alteré.
-Tú chica nos metió en problemas, intentó demandarnos con la policía y teníamos que ir por un paquete grande al centro de la ciudad. Ahora es tu responsabilidad.
-Derek, deja a Mía, no le hagas nada, ni siquiera la toques.
-Todo depende de ti, ya se escapó de mis manos Justin, tu chica se volvió loca, Kazam la quiere lejos.
-¿Quién demonios es Kazam? -volví a preguntar gritando.
-Es el jefe, ¡el jefe! Quiere a tu chica fuera de aquí, quiere deshacerse de ella y te aseguro que si no lo ha hecho es porque yo estoy intentando cuidar a la soplona de tu novia.
-Derek, escucha Derek -intente respirar y pensar rápido-. Estoy dentro, te aseguro que estoy dentro. Iré por ese paquete que quieres que te lleve, iré contigo y ese tipo. Cruzaremos la frontera si quieres, cruzaremos con los kilos de droga que quieras, pero deja a Mía.
-¿Estás seguro que cuento contigo?
-Estoy seguro, Derek, cuida a Mía, si ella tiene solo un rasguño te aseguro que no me importará ir a la cárcel por matarte. Haré lo que sea, pero solo quiero que dejen a Mía fuera de esto, a Mía y a Tomás.
-Está bien, es un trato. Te enviaré la dirección de donde tienes que ir y luego la dirección de donde estamos. Mía está aquí y está bien.
-Te veo en un rato -corté la llamada.
No lo dudé, no podía dudarlo. Conozco a Derek desde hace años, puede que conmigo sea menos maldito de lo que es realmente, pero cuando quiere puede ser un monstruo. Derek a matado, eso me lo dijo él, mató por salvar su vida hace años, mató porque le tenía terror a la cárcel y en esa ocasión estaba apunto de ser delatado, esa fue la historia que me contó. Y el terror que sentí al saber que Mía está con ellos y la tienen por que los intentó delatar es algo que no puedo soportar. Nuevamente estamos en problemas por mi culpa, nuevamente estoy haciendo todo mal.
Fui a la dirección que me envió Derek, un cabaret de barrio. Las chicas en ropa interior se paseaban de un lado a otro en cualquier horario, una de ellas se me acercó enseguida a decirme que el paquete estaba listo. Cuando me entregó la bolsa tuve que revisarlo, era cocaína, cocaína pura.
-¿Por qué está acá? -pregunté, eso era un cabaret, no un lugar de venta de droga. Eso creí.
-Solo es el saldo, dile a Derek que envíe menos la próxima vez, anoche vino la policía, querían registrar el lugar por una llamada anónima, pero les desviamos la atención -sonrío la chica tocando sus propios senos.
-Ok, adiós.
Agarré la bolsa rápido y salí del lugar, justo en la entrada choqué con un policía. Sentí el sudor frío en mi frente, intenté hablar pero ni siquiera pude titubear mientras el policía me miraba de los pies a la cabeza y fijada sus ojos en la bolsa que llevaba en mi mano izquierda.
-¿Ya está abierto? -preguntó.
-¿Qué cosa?
-El cabaret. ¿Están atendiendo?
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Dulce Dolor © #2
Teen FictionSEGUNDA PARTE DE DULCE TORMENTO. ¿Vivieron felices para siempre? Justin creyó que con los años que estuvo en la cárcel se había acabado todo lo malo y podría reconstruir su vida, pero el pasado no siempre se queda atrás y hay que saber enfrentarlo. ...
