Los rolls de sushi caliente humean en la mesa, Justin y yo estamos frente a frente, el lugar está casi vacío, nuestras manos en la mesa se acarician levemente. Él me sirve un poco de refresco, luego me mira con una sonrisa hermosa.
-Por fin solos -dice él, acariciando mi anillo.
-Debí haberte dejado un anillo con mi inicial también, para que todas supieran que tu corazón ya tiene nombre -aun estoy un poco tensa, su sonrisa se esfuma y humedece sus labios.
-Yo te amo cariño, lo sabes.
-Lo sé, lo siento -resoplé-. Creo que fue demasiado en muy poco tiempo. Pero lo olvidaré, quiero que estemos bien, lo siento.
-Escucha Mía, tú no sabes lo difícil que fue para mi nuestra relación a la distancia, habían días en que ni siquiera quería contestar tus llamadas porque me partía el corazón saber que no te abrazaría pronto, solo escucharía tu voz.
-Justin, lo sé...
-Quise dejarte, nuevamente, pensando que te tenia presa en una relación a larga distancia, pero me muero sin ti. Compréndelo Mía, tú y yo somos el uno para el otro. No hay duda en eso. ¿Está bien?
-Está bien -sonreí, conteniendo mi emoción-. Te amo Justin, de verdad, sé que estos dos años fueron muy difíciles, para ambos, pero ya estoy aquí.
-Estas aquí -repitió mirándome, hipnotizado-. ¿Por qué decidiste volver por fin? No me lo haz dicho.
-Porque no soportaba estar más sin ti y ya era el momento. Tenía miedo antes, creía que estar aquí me haría recordar todo el pasado, el dolor, la inseguridad, todo lo que era antes.
-Hablas como si no te gustara lo que eras.
-No del todo, siento que estaba hundida, llegue aquí luego de la muerte de mi mamá y cuando me estaba sanando un poco de eso pasó lo... lo tuyo -titubeé-, la cárcel, nuestra ruptura. Estaba muerta en vida.
-No hables más, no recordemos eso, por favor.
-Sé que tú también sufriste, pero a todo eso le tenía miedo, ahora me siento fuerte.
-Lo eres princesa -apretó nuestras manos entrelazadas, nos miramos en silencio, dejando que nuestras miradas dijeran el resto.
Él sonríe conforme, agarra los palillos de madera y me da un sushi en la boca, sonrío al mirarlo. Su rostro es tan hermoso que no me cuesta demasiado olvidarme del resto cuando estamos a solas. Pronto pudimos hablar de otra cosa, nuestros planes ahora que la vida real comenzaba para nosotros, ambos estamos entusiasmados con nuestro departamento y reímos idealizando nuestra tardes hogareñas.
-Mañana tengo que ir a la entrevista de trabajo, quiero acostarme temprano. Luego de ir a dejar el auto de mi papá podemos ver una película en casa. Solo quiero descansar.
-Si cariño, te irá bien, todo saldrá bien. También voy a salir a buscar trabajo, he visto en el periódico algunos anuncios.
-Genial -sonreí-. Ese intensivo administrativo, ¿ya terminó?
-Me quedan un par de clases, pero son días aleatorios. Luego me entregan una certificación, de seguro puedo ponerlo en mi curriculum ahora.
-Seguro que si, ya verás que sale todo bien.
-Si cariño -besó mi mano-. Pediré la cuenta, ya debemos irnos.
En cuanto estacionamos el auto fuera de la casa de mi padre Tomás se asomó por la ventana, salió a saludarnos y dijo que mi padre no estaba, pero de todos modos nos quedamos un rato. Mi hermano se entiende bien con Justin, hasta escuché que han organizado partidos de fútbol juntos; siempre creí que Justin se acercaba a Tomás solo por sumar puntos conmigo, cuando era solo un niño, pero ahora ya son amigos de verdad, Justin lo ve como un hermano pequeño y eso me tranquiliza y me hace enamorarme más de él.
ESTÁS LEYENDO
Dulce Dolor © #2
TienerfictieSEGUNDA PARTE DE DULCE TORMENTO. ¿Vivieron felices para siempre? Justin creyó que con los años que estuvo en la cárcel se había acabado todo lo malo y podría reconstruir su vida, pero el pasado no siempre se queda atrás y hay que saber enfrentarlo. ...
