Justin.
Al llegar a casa de Mía seguí a su padre a su despacho, le pedí a Mía que me diera unos minutos, ella sabía lo que iba a hacer.
-Señor, quiero pedirle disculpas -comencé a hablar en cuanto me permitió sentarme frente a él-. Usted estaba al tanto que yo estaba en negocios con Derek, desde ahí vino todo el dinero que le di para el viaje de Mía.
-Sí Justin, estaba al tanto, pero pensé que era cosa de días para que dejaras todo eso de nuevo.
-Él no me dejaba salir.
-Debiste contarme detalle a detalle lo que estabas haciendo con Tomás -alzó la voz-. ¡Es solo un niño!
-Lo sé, lo sé de verdad, pero no era mi deber decirle eso. Fue él quien quiso entrometerse en todo, intenté que se quedara fuera, pero no me lo permitió. No es un niño, está creciendo, puede tomar sus propias decisiones.
-¿Y crees que es capaz de poder decidir si se arriesga a ir a un centro de menores o no? Es un menor de edad, pero nadie lo salvaría de un centro de menores, que ya deberías saber es bastante más horrible que una cárcel.
-De verdad lo siento, nada de esto volverá a repetirse -prometí, él negó con la cabeza.
-Deja de hacer cosas sin pensar. Mía sigue en medio de todo y Derek está suelto por ahí.
-Voy a protegerla -me puse de pie decidido-. Voy a protegerla con mi propia vida. No voy a despegarme de su lado, si usted me lo permite, voy a hacer guardia en esta casa día y noche.
-Debes saber algo -desvió la mirada-. Viajamos en dos semanas, ella y yo.
-¿Van a Suiza?
-Sí, el viaje dura un mes.
-¿Un mes? -pregunté incrédulo, él asintió y volvió la mirada a mí-. ¿Ella lo sabe?
-No sabe la duración del viaje. Hoy por la mañana hablé con su médico, me dijo que van a realizarle una operación y un tratamiento de recuperación. No podrá viajar hasta un mes luego de la operación, quizá más.
-Puede ser bueno que esté lejos, para que Derek no pueda hacerle daño -el volumen de mi voz disminuyó solo por la idea de pensarla lejos de mí tanto tiempo.
-Si le decimos a ella que el viaje es tan largo, no estoy seguro de que quiera viajar. Menos sabiendo que Derek está suelto y que tú estarías en peligro, pero este viaje es importante.
-No sé lo diré -asentí lentamente.
-Me llevaré a Tomás, no quiero que corra peligro.
-Lo entiendo.
-Ve con ella, te necesita. Y si pasa algo más con Derek por favor quiero ser el primero en saberlo, si se pone en contacto contigo o lo que sea.
-Así será -asentí antes de salir de la habitación.
Un mes. Otro mes lejos. Hemos estado lejos por años, no podría olvidar los años en que ella estuvo en Australia y de seguro si no fuera por mi arraigo nacional, estaría haciendo todo lo posible por conseguir un boleto de avión e irme con ella a Suiza, no me importaría dejar el trabajo o lo que sea, solo me iría sin pensarlo. Pero esa posibilidad ya no existe y se me estruja el corazón de solo pensar en estar lejos.
-¿Está todo bien? -Mía intentó sonreír cuando me vio llegar y yo asentí con otra sonrisa-. ¿Podemos hablar?
Me acerqué a ayudarla con su silla hasta su habitación para estar a solas. Los chicos en la sala fingieron no tomarnos atención. Me senté en su cama y ella estaba frente a mí.
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Dulce Dolor © #2
Teen FictionSEGUNDA PARTE DE DULCE TORMENTO. ¿Vivieron felices para siempre? Justin creyó que con los años que estuvo en la cárcel se había acabado todo lo malo y podría reconstruir su vida, pero el pasado no siempre se queda atrás y hay que saber enfrentarlo. ...
