Capítulo 24

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-Tomás volvió a involucrarse con Derek, debes sacarlo de todo, ahora no puede involucrarse ni un poco.

-Lo sé, sé que está con él.

-¿Lo sabías? ¿Acaso estás de acuerdo?

-Claro que no, pero... -hice una pausa.

-Mía -se me adelantó a hablar-. Yo también estoy con Derek.

-También lo sabía, pero algo en el fondo de mí quería pensar que era falso.

-Es porque quiero hundirlo.

-Tomás también.

-¿De qué hablas?

-Tenemos un plan.

-No Mía, por favor, no te involucres, tú no. Yo estoy en eso con Ryan, nosotros vamos a hacer lo que debamos, pero ustedes no se entrometan.

-Ya está hecho Justin, Tomás ya habló con él, ya está dentro, sabes que ahora no puede simplemente salir, sabes cómo funciona todo.

-Lamentablemente -suspiró. Mi corazón comenzó a acelerar sus latidos, aunque no pudiera verlo, solo oyendo su respiración a través del teléfono-. Bueno, encontraré alguna forma de arreglar esto.

-¿Arreglar cómo?

-No lo sé, voy q pensar. Te llamé porque pensé que tu hermano realmente estaba dentro de todo porque quería estar, no me imaginé algo así.

-Esta bien, ya sabes que sé todo.

-Sí.

Hubo un silencio, otro silencio. Escuché su respiración suave, ambos nos quedamos ahí, solo escuchándonos, sin decir nada por al menos un minuto completo.

-Gracias por llamar de todos modos -hablé por fin.

-De nada. Cuídate Mía.

-Cuídate Justin.

Otra vez escuchamos nuestras respiraciones en silencio hasta que él decidió cortar luego de al menos treinta segundos o más. Para cuando quité el teléfono de mi oído, mis mejillas ya estaban húmedas, me quedé mirando a la nada, solo extrañándolo. Hace tanto tiempo no escuchaba su voz y a pesar de todo él me llamó preocupado. No me decepcionó, está con Derek por un plan de hundirlo, pero mi corazón no podría soportar si él falla, no podría soportar que cayera con Derek.

Javiera llegó a mi habitación pronto, supuse que había pasado mucho tiempo porque ya estaba maquillaba y vestida con otra ropa, hasta su cabello estaba húmedo y oliendo a vainilla, se había duchado y maquillado, lo cual era bastante tiempo. Me ayudó a mi también, ya estaba acostumbrada a que me ayudara a ducharme, pero estábamos aprendiendo a que yo hiciera lo que más pudiera. Ahora mi cabello podía lavarlo sola, también me maquillé y me ayudó a vestirme con ropa olvidada de mi closet.

Any llegó, me saludó animada y la pizza también llegó pronto. Mi padre y Angela se fueron a una noche de cine y Tomás se encerró en su habitación.

-Ya extrañaba verte Mía -Any sonrió-. ¿Cómo ha ido todo?

-Muy bien, tengo exámenes nuevos mañana y ya estoy manejando esta silla bastante bien. Pero aún es complicado salir a lugares públicos sin saber si están capacitados para recibir una silla de ruedas.

-Claro, comprendo. Pero todo puede ser más fácil con unas buenas amigas a tu lado que te ayuden.

-Claro -sonreí-. Antes creía que cada día todo era más difícil, pero ahora... poco a poco estoy agradeciendo más ciertas cosas, cómo poder estar viva, aún tener amigos, una familia. Muchas cosas que son invisibles a veces.

Dulce Dolor © #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora