Justin.
Viernes, 20:00 pm.
La alarma del auto sonó. Mi jefe me dio una mirada curiosa.
-¿Estás bien? -preguntó ante mi nerviosismo.
-Estoy bien -recogí las llaves del auto que al chocar con la acera había provocado el ruido de la alarma.
-Te noté nervioso hoy, ¿tiene algo que ver con tu novia?
-Nada, ella tenía que realizar una visita al médico, pero está todo bien, no hemos hablado aún.
-Tranquilo -golpeó mi espalda suavemente-, es una chica admirable y tú también lo eres. Todo les va a salir bien.
-Muchas gracias -intente sonreír a pesar de mi nerviosismo.
-Ya vete, nos vemos el lunes. Espero que salga todo bien con tu novia.
-Gracias, muchas gracias.
Asentí fingiendo una sonrisa, apreté de manera torpe la alarma, el auto se abrió y subí nervioso. Miré mi teléfono, mensaje de Ryan: "Esta listo". Respiré profundo antes de encender el auto, ya no había marcha atrás. Conduje lento hasta la dirección que acababa de enviarme Ryan y mis manos no dejaban de sudar. No podía recordar como vivía antes de conocer a Mía, al límite cada día, sin importar nada y las cosas han cambiado tanto que ya ni siquiera puedo conducir con tranquilidad mientras tengo un peligroso plan en la cabeza.
El sonido ensordecedor de una bocina me hizo reaccionar, el semáforo estaba en verde y yo aún estaba detenido, apreté el acelerador rápidamente y llegué a la tienda. Ryan se acercó a mi ventana.
-Baja del auto, no te quedes ahí, no quiero que estemos mucho tiempo.
No dije nada, bajé rápido del auto y lo seguí en silencio hasta adentro. Las vitrinas y estanterías estaban llenas de artículos de ferretería, al final un hombre de contextura gruesa nos levantó la mirada.
-Hola -saludó Ryan-. Soy Ryan y él es Justin, venimos de parte de Erick.
-¿Él los envió? -preguntó el hombre, Ryan asintió-. ¿Para qué la necesitan? ¿Cazar? ¿Larga distancia? ¿Algo pequeño? ¿Armamento pesado?
-Defensa personal -me limité a decir-. Resguardo de la casa.
El hombre nos miró analizando nuestros rostros, se alejó un momento y volvió con una maleta pequeña. La abrió y sacó el arma poniéndola delante de mí.
-Nueve milímetros, veinte balas, alcance de cincuenta metros. ¿Sabes algo de armas?
-Lo justo y necesario, pero está perfecta. ¿Cuánto es?
-Doscientos dólares, solo porque vienen de parte de Erick.
Tomé el arma en mis manos, la analicé y volví a dejarla en el maletín. Abrí el bolso y dejé el dinero sobre el
mesón. Agarré el maletín y salí del lugar sin volver a mirar atrás. Subí al auto, Ryan tardó más en subir pero en cuanto lo hizo me miró a los ojos con mil preguntas en su mirada.
-¿Quién demonios es Erick? -pregunté enseguida, él se encogió de hombros.
-El mismo Erick que tú y yo conocemos, el que quería correr con Mía en su auto.
-¿Aún tienes contacto con él?
-Lo he visto, luego de que se acabó lo de las carreras comenzó a trabajar como guardaespaldas, por eso maneja armas.
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Dulce Dolor © #2
Teen FictionSEGUNDA PARTE DE DULCE TORMENTO. ¿Vivieron felices para siempre? Justin creyó que con los años que estuvo en la cárcel se había acabado todo lo malo y podría reconstruir su vida, pero el pasado no siempre se queda atrás y hay que saber enfrentarlo. ...
