Justin.
Jalé el gatillo.
Jalé el gatillo sin pensar. Fue una milésima de segundo, ví que él lo estaba jalando y mi dedo solo reaccionó. Jalé el gatillo y enseguida cayó al suelo, ambos caímos, casi a la misma vez. No vi donde dispare específicamente, tampoco supe dónde llegó la bala a mí, solo sentí un gran golpe y caí.
Ya llevaba horas en la celda y no podía olvidar esa bala. No podía olvidar que había asesinado a Derek. ¿Sangre fría? No sé, pero no siento pena. Estoy seguro que cualquiera en mi lugar lo habría hecho, habría disparado y aunque no puedo dejar de pensar en Derek en realidad no siento pesar de su muerte. Siento pesar de mi destino, de lo que pueda pasarme luego de esa bala, en el fondo no tengo miedo de la cárcel pero tengo mucho miedo de desaparecer de la vida de Mía por tantos años otra vez. Tengo miedo de nuestro destino, de que este sea el fin de nuestra historia de amor.
-Tu abogado te espera -me aviso un policía al mismo tiempo en que abría la celda.
Caminé siguiendo al policía hasta una habitación pequeña en donde solo había una mesa y dos sillas, ahí estaba él, mi suegro, con la cabeza baja y el ceño fruncido. Levantó la mirada seria y me senté frente a él.
-Señor Smul....
-Justin -me interrumpió-. Seré directo, ésta es la última vez que te ayudo, debes aprender a alejarte de los problemas de una vez. Sé cuanto amas a Mía, pero necesito saber que mi hija tendrá una vida segura, no una vida llena de peligros como la que están llevando.
-Todo se acabó, lo prometo. Si salgo de aquí lo primero que haré es decirle a Mía que vivamos juntos de nuevo y si ella quiere viajar a Australia como habíamos pensado en un momento, entonces lo haremos.
-Primero encarguémonos de poder sacarte de aquí.
-¿Realmente hay alguna posibilidad de salir? Sea sincero.
-Sí, hay una mínima posibilidad. Estoy preparando tu defensa Justin, la prepararé muy bien, pero no seré yo quien te defienda.
-¿Por qué? -me sorprendí.
-Porque mañana es tu audiencia de formalización pero tu juicio de seguro será en dos semanas o más. Yo haré lo posible porque sea rápido, sobre todo porque debes confesar el crimen, pero estoy seguro que no podré adelantarlo antes de tres semanas y no estaré aquí, estaré en Suiza con Mía.
Respiré profundamente antes de bajar la mirada y agarrar mi cabeza con ambas manos. Casi olvidaba el viaje de Mía. No puedo imaginar lo que ella sentirá de estar lejos el día de mi juicio.
-Eso si es que ella decide viajar de todos modos.
-Tiene que viajar -reaccioné.
-Claro, pienso lo mismo, pero ¿acaso no la conoces? Ella se va a negar a viajar en cuanto le diga que será tu juicio.
-Cuando pueda verla la convenceré de lo contrario.
-Como sea Justin, voy a preparar tu defensa y te voy a enviar con uno de mis mejores amigos, no creas que te dejaré a la deriva. Te considero un hijo más, no olvides eso, pero los días que estarás encerrado ahora debes utilizarlos para pensar en cómo salir de todo esto y tener una vida normal.
-Sí me costó encontrar un trabajo luego de ser un ex convicto, imagine ahora que vuelvo a estar aquí. Ya debo estar despedido de mi actual trabajo.
-No, me encargaré de eso. No podrán despedirte porque es un caso que está en investigación, no pueden despedirte a menos que te condenen a años de cárcel, me encargaré de eso.
ESTÁS LEYENDO
Dulce Dolor © #2
Novela JuvenilSEGUNDA PARTE DE DULCE TORMENTO. ¿Vivieron felices para siempre? Justin creyó que con los años que estuvo en la cárcel se había acabado todo lo malo y podría reconstruir su vida, pero el pasado no siempre se queda atrás y hay que saber enfrentarlo. ...
