-Voy a hablar con el médico -me dijo Mía con una sonrisa mientras la ayudé a acurrucarse en mi pecho.
-¿Le vas a decir que hicimos el amor y que si pudiste tener un orgasmo junto conmigo? -me dio un golpe en el pecho y reí.
-No, le voy a decir que me explique mi situación. Lo ha hecho, pero no le he prestado atención ni he querido investigar, estaba resignada a tener que estar en la silla, pero tal vez, solo tal vez, no esté todo dicho.
-Esta bien cariño, te puedo llevar a verlo por la mañana -besé su frente.
-¿Si te quedarás a dormir? Mi padre ya debe estar dormido y ni cuenta se dió que estás aquí.
-Me quedaré.
-Gracias -suspiró.
-¿Qué hora es?
-Cómo las dos de la mañana, no sé.
Me alejé para mirarla a los ojos y la besé de inmediato.
-Feliz cumpleaños -susurré en su oído-. Tengo una sorpresa para ti, para el almuerzo.
-Ni siquiera pensaba recordar que era mi cumpleaños -sonrió tiernamente-. Gracias, te amo.
-Te amo muchísimo más -volví a besarla-. Vamos a dormir, por la mañana iremos a hablar con el médico y luego a tu sorpresa de cumpleaños.
Asintió en silencio y sentí su respiración en mi pecho. Así, con el aroma de su piel muy cerca de mi, dormí en paz como hace mucho tiempo no lo hacía.
*
Mía.
Despertamos temprano, Justin preparó desayuno y comimos en la cama, mi padre ni siquiera notó que él estaba ahí. Mi ánimo luego de la noche anterior estaba por los cielos. Justin aseguró que todos habían salido temprano y estábamos solos, así que en cuanto me propuso bañarnos juntos yo acepté. Todo lo que pensé que no volvería a hacer con él como pareja estábamos haciéndolo y eso me hacía sentir infinitamente bien.
Llegamos al médico sin cita previa pero él aceptó hablar con nosotros.
-¿Cuál es la novedad Mía? -nos miró curioso. Miré a Justin sin saber que decir, sentí mis mejillas arder en cuanto abrió la boca.
-Hicimos el amor y creemos que fue normal -Justin habló natural y el doctor rió.
-Claro que es normal, ¿creían que una persona ensilla de ruedas no tiene intimidad?
-Me refiero a que Mía si sintió -continuó Justin-. Pensamos que en su estado no iba a sentir nada de la cintura hacia abajo.
-No chicos, no es así. El hecho de no poder caminar no significa que nadie sienta de la cintura para abajo, todos los casos son diferentes -el médico se puso cómodo en su asiento y continuó-. Tu caso es el siguiente Mía; tuviste una lesión en la cadera, no la hemos podido reparar en la primera operación y tú médula espinal también se vio perjudicada de manera incompleta, lo que quiere decir que puedes tener algo de sensación y movimiento, pero no mucho. Es normal que estés sintiendo cosquillas en tus ejercicios y será normal si sigues así, no quiero dar un diagnóstico aún, tampoco quiero que te ilusiones, es por eso que les pedí que si pueden vayan a Suiza. Allá tienen la tecnología suficiente para saber cual es exactamente tu caso y si sigues las terapias y todo, puedes volver a tener movilidad en tus piernas.
-¿Entonces si podré volver a caminar?
-No me mal entiendas y tampoco te ilusiones por favor -aclaró-. Es muy, muy probable que con un buen tratamiento recuperes la movilidad de tus piernas y que sientas totalmente con normalidad las relaciones sexuales y todo eso, pero mover las piernas no significa caminar.
ESTÁS LEYENDO
Dulce Dolor © #2
Novela JuvenilSEGUNDA PARTE DE DULCE TORMENTO. ¿Vivieron felices para siempre? Justin creyó que con los años que estuvo en la cárcel se había acabado todo lo malo y podría reconstruir su vida, pero el pasado no siempre se queda atrás y hay que saber enfrentarlo. ...
