"Nunca, nunca"

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Dulce

Este juego me está gustando, ¡demasiado!, me doy la media vuelta mientras en mis labios llevo una sonrisa de triunfo y muevo mi trasero demasiado, se cuanto lo provoca que haga esto, giro mi cara solo un poco para picarle un ojo mientras pasó mi lengua por mis labios provocándolo, llego hasta el asiento donde está marina, me pide que me siente a su lado y la tipa que está al frente de ella me sonríe, le devuelvo una sonrisa forzada, mi amiga brinda conmigo mientras habla de su infancia con la tal Frida, yo giro mis ojos como si el tema fuera demasiado aburrido para mi, miro a mis lados mientras llevo la copa a mis labios, veo a Christopher hablando de algo con Axel, se gira un poco a verme mientras yo cruzo mi pierna de forma provocativa haciendo que el vestido se me suba un poco más haciendo notar la parte baja de mi trasero solo un poco, veo como claramente le dice a su amigo: "no voy a poder", Axel se gira a verme mientras que yo lo saludo con la mano de manera cínica, en ese momento la tal Frida interrumpe mi plan

Frida.- ¿y en qué trabajas dul?- dice mirando a los chicos se da cuenta que los estaba mirando y ella les sonríe, Christopher da media vuelta sin mostrar expresión alguna y sale del cuarto-

Me enojo por dentro pero trato de controlarme, la miro un minuto, llevo nuevamente la copa a mis labios para después contestar su pregunta

Dulce.- nadie me llama dulce- digo mirándola de arriba abajo con su perfecto vestido "dolce & gabbana" color azul que no mostraba más que sus piernas- soy dulce
Frida.- aclaró su garganta y vio a mi amiga- perdón- dijo mirándome de vuelta- dulce- dijo remarcando mi nombre- ¿donde trabajas?
Dulce.- mi amiga apretó mi pierna un poco, me giré a verla y vi en sus ojos una súplica así que respire profundo- en la empresa de mi padre
Frida.- ¿y que es la empresa de tu padre?- dijo mirándome-
Dulce.- giré mis ojos mientras bebía otro sorbo de vino- es una empresa de mayoristas, no es muy grande pero nos encargamos de brindar el apoyo para la distribución de productos que sean característicos de otros países pero en especial de México, nosotros nos encargamos de vender productos a tiendas como Zara home o Pottery  Barn de porcelana china, jarrones, etc.- dije mirando a mi amiga sin prestaste atención a su respuesta- ¿qué tal con la nota que tenía que hacer sobre cómo hacer compras a bajos costos?
Marina.- se aclaró su garganta- salió perfecta, gracias por los consejos que me diste, sirvieron de mucho- dijo mirándome- ay por cierto tal vez Frida y tú puedan ser buenas amigas, ella es diseñadora de interiores, podría darte consejos sobre qué comprar
Dulce.- confió en mi buen gusto- dije tomando otro sorbo de vino- Gracias
Marina.- pero una segunda opinión no vendría mal en especial siendo una experta- dijo mirándome- me gustaría que fueran amigas
Dulce.- sonreí para después mirarla- eso nunca pasará nena, mi única amiga eres tú- dije mirándola-
Frida.- no te preocupes marina- dijo ella siendo tan amable como siempre, se levantó alisando su perfecto de vestido- voy a ver si tus padres necesitan ayuda- dijo mientras dejaba la copa en una pequeña mesita que tenía una mesa-

La observamos caminar por la sala y salir, cuando me giré para ver a mi amiga ella no tenía una buena cara

Dulce.- ¿que?- dije encogiendo mis hombros-
Marina.- ¿por qué fuiste tan cortante con Frida?-dijo frunciendo su frente-
Dulce.- no se, simplemente ni me cae bien, no hacemos clic- dije mintiendo- ya sabes hay personas que no tienen química, por favor te pido que no me obligues- dije mirándola mientras tomaba sus manos-

Mi amiga no decidió insistir más, platicamos de cosas banales, cuando su madre nos dijo que podíamos ir al comedor para iniciar la cena  nos levantamos, Marina se excusó para ir al baño y yo decidí ir rumbo al comedor, cuando llegue a la entrada vi a Christopher junto con la tal Frida muy juntos, él había colocado una mano en su cintura mientras que ella se colgaba de su cuello para uña foto que su amigo Axel les estaba haciendo, la sangre pareció hervir en mi cuerpo, con un repiqueteo más fuerte de lo normal entre al comedor, los tres se giraron a verme en ese momento, Matías que venía entrando con una botella de vino en la mano, me apresuré para ser alto acomedida ya que la tal Frida parecía que lo era con la familia, no me llevaría ventaja en esto pero parecía que no era la única que tenía esa idea

El sabor de tu piel Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora