Recuerdos Dolorosos.

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Madison seguía llorando en los brazos de Klaus, su sueño había revivido recuerdos que ella creía muertos y enterrados.

Había vuelto a sentir las asquerosas y sucias manos de Bob, el esposo de su madre, sobre su cuerpo, sintió una horrible repulsión al recordarlo.

Ella estaba manchada, sucia, era como una muñeca rota, no merecía nada.

Ni siquiera merecía que alguien como Klaus la estuviera abrazando, estaba sucia y así no servía.

Tan rápido como pudo se separó de Klaus, dejándolo con los brazos extendidos y el ceño fruncido, bajó de la cama y tropezando se fue al  rincón más alejado de la recámara.

Sus manos temblaban, le faltaba la respiración, en su mente sólo se repetía la imagen de ese hombre abusando de ella, tantas veces como quiso, a cada hora que él quería.

La impotencia de no poder pararlo la llenó por completo, el odio inmenso que profesaba hacia él y hacia su madre.

-¿Madison?... ¿Qué pasa?- Preguntó Klaus desde la cama- ¿Dónde estás?

La voz de su mejor amigo la trajo de vuelta a la realidad, lo miró y sintió ganas de correr a abrazarlo pero él no podía tocar algo tan sucio y maltrecho como ella.

-No... Klaus... vete... -Sollozó- Estoy manchada, no sirvo.

Klaus sintió que la angustia lo invadía, no sabía dónde estaba Madison, y ella estaba llorando.

-Madison, escúchame bien- Le dijo en tono severo- Vas a venir ahora y me contarás que sucede.

Madison no supo que fue lo que sucedió pero en segundos su cuerpo se dirigía hacia donde estaba Klaus, trató de parar pero no podía, sus piernas seguían moviéndose aunque ella no quisiera.

Cuando menos se dio cuenta ya estaba a escasos centímetros de la cama donde Klaus la esperaba arrodillado.

Ella también se puso de rodillas y se acercó a él, Klaus mantenía una mano extendida, Madison no la tomó al instante pero su necesidad de tocarlo la traicionó y terminó agarrándola.

La otra mano se dirigió  hacia su rostro y la acarició, algo malo le sucedía a Madison y él iba a descubrirlo.

-¿Qué soñaste?- Le habló muy bajito.

-¿Cómo sabes que fue un sueño?-

-No respondas con otra pregunta- La regañó- ¿Qué soñaste?

Madison sabía que no podía decírselo pero también sabía que no pararía hasta saberlo.

-No puedo decirlo- Su voz se estaba volviendo a quebrar.

Klaus suspiró y juntó sus frentes, esto iba a ser difícil.

-Madison, yo también tuve un sueño- Le dijo- Pero tanto tú como yo sabemos que no eran sueños, esos fueron nuestros recuerdos.

-¿Tú también?-

-Sí, era algo que estaba enterrado en mi memoria, algo que me marcó para siempre- Klaus dudó pero algo le dijo que era lo correcto- Yo... no nací ciego.

Madison alzó la mirada y vio que lo que estaba contando era muy doloroso para él.

-Mi hermano, él fue quién me quitó la vista- Su rostro se endureció- Yo fui una especie de prueba, mis padres y todas las personas que yo conocía estuvieron allí, lo vieron todo, quedé ciego por los golpes que me dio William.

Madison apretó su mano como signo de su apoyo.

-Mi madre, a ella le pedí ayuda muchas veces, pero sólo apartaba la mirada, las últimas imágenes que vi fueron borrosas, mis lágrimas y mi sangre nublaban mi vista, pero lo que nunca podré olvidar fue la cara de satisfacción y regocijo del que se dice ser mi padre- Su voz y su expresión se llenaron de odio- Ese maldito merece la muerte, una muy lenta y dolorosa.

Cazadores de VampirosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora