Cuando William entró en la cafetería encontró a su equipo mirando fijamente sus platos, no habían tocado su comida, pudo sentir el ambiente tenso, todos, sin excepción tenían el rostro cargado de tristeza.
Al sentir que alguien los observaba los chicos levantaron la mirada y se encontraron con William, por la cara que traía no era portador de buenas noticias.
Les hizo una seña para que se acercaran, esperó pacientemente a que llegaran hasta él.
-¿Qué sucedió?- Preguntó James.
-Tenemos una misión... - Les dijo serio- Vamos por unos vampiros.
William no esperaba que ellos sonrieran con satisfacción, menos James, él sólo lo miró con preocupación, fue un shock ver sus rostros cargados de determinación.
-¿Por qué sonríen?- En realidad estaba confundido, no entendía sus reacciones.
-William, nosotros nos separamos de nuestros mejores amigos, casi hermanos, por esta causa, somos Cazadores, eso es lo que hacemos- Hanna habló con indiferencia.
-Y si podemos librar a este mundo de esas sanguijuelas no vamos a dejar pasar esta oportunidad- Las palabras de Corth destilaban veneno, él en verdad odiaba a los vampiros.
-Está bien- Tomó la carpeta verde y la abrió- Son unos recién convertidos, a penas tienen unas semanas de ser vampiros.
-Han asesinado- Afirmó Prinia.
-No, no lo han hecho, parece que estos sólo toman la sangre necesaria- Les mostró una foto- Son ellos.
Los 5 adolescentes vieron la fotografía, eran tres personas, dos mujeres y un hombre, sus narices, bocas, cejas, cabello, todo era igual, sólo el hombre tenía sus rasgos más marcados.
-Gustav, Kenzie y Sarah Schiffer, son trillizos, desaparecieron hace aproximadamente 3 semanas en una fiesta, parece ser que ahí fueron convertidos- Les explicó- Han estado alimentándose cerca del centro de Moscú, específicamente en la zona de bares, aunque sean unos novatos hay que reconocer que son inteligentes, en ese lugar abunda la comida fácil.
-Pero, si no han asesinado, ¿Por qué hay que cazarlos?-
-James, ellos tienen que ser eliminados por el simple hecho de ser vampiros- Suspiró con pesadez- Ahora han estado controlándose bien, pero, los vampiros no soportan tener que dejar a una presa viva, ellos no podrán aguantar mucho tiempo más, ten en cuenta que son neófitos, pronto el ansia de sangre los llevará a hacer auténticas carnicerías humanas.
-Matarán a todo lo que se cruce por su camino, James, ellos dejaron de ser humanos- James vio con consternación a Yunuen, ella, le estaba diciendo que matar a unos vampiros libres de culpa era lo correcto- No podemos dejarlos vivos y sueltos por ahí.
-Estamos condenando a unos vampiros inocentes por nada, no han asesinado, eso no es justo- James sabía que estaba mal y no dudaría en hacerlo saber- Si lo hacemos estaremos igualándonos a ellos.
-¿Qué...? No somos iguales a ellos, somos mejores, mucho mejores, ¿Por qué los defiendes?, son simples vampiros-
-William, no puedo evitar pensar que ellos antes eran como nosotros, eran humanos, con una vida, una familia, amigos- Las palabras que decía quedaban en el aire- Ellos no escogieron esto, lo más seguro es que fueron convertidos a fuerza, tratan de no asesinar, todavía hay humanidad en ellos.
El enfado de William se vio reflejado en su mandíbula apretada, caminó amenazadoramente hacia James y quedaron cara a cara.
-No son humanos, ya no, no merecen vivir, no hay humanidad en beber sangre- Frunció el ceño- Tú me vas a obedecer, si yo te digo que los mates lo harás, si yo te lo ordeno los torturarás ¿Entendido?
