Sed de Sangre

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Lilith miraba los hermosos ojos de Klaus, había tanto odio y dolor en su mirada, apenas era un adolescente y su alma ya se estaba tornando negra.

-Mi amor, ahora que ya sabes que soy tu madre quiero que me cuentes qué fue lo que te hicieron- Tomó las manos de su hijo y las apretó delicadamente- Mis investigadores tienen toda la información sobre tu pasado pero nunca he visto los reportes, quiero que tú me lo digas.

El rostro de Klaus se volvió una máscara de frialdad, no le importaba que su familia no lo quisiera o que lo hubieran dejado ciego, lo que en verdad lo enojaba era que no había sido lo suficientemente fuerte para detenerlos.

-Los que se supone que eran mi "familia" siempre me humillaron y despreciaron- La voz de Klaus no demostraba ninguna emoción, era como si estuviera relatando la historia de otra persona- El día que cumplí 8 años, mi hermano, William, me dio una paliza, sólo para entrar en una especie de club, la verdad, nunca supe de qué se trataba ese club.

Lilith sentía como la ira invadía su pequeño cuerpo, su ceño se frunció y sus colmillos crecieron al máximo, el instinto maternal de vampiresa le decía que tenía que torturar y asesinar a esos malditos.

-Esa noche perdí la vista- Murmuró Klaus- Los golpes que recibí en la cabeza fueron tan fuertes que mi cráneo se fisuró, mis padres, por llamarlos de algún modo, estuvieron todo el tiempo presente.

Klaus percibió que los tatuajes de su brazo se calentaban pero esta vez fue de una forma distinta, los ignoró y siguió hablando.

-Después de unos años, encontré a dos personas muy especiales para mí, Yunuen y Alison, unas niñas muy locas que rápidamente se convirtieron en mi familia- Los tatuajes seguían ardiendo- Pero, George, ese maldito bastardo, logró que me alejara de ellas, me mandó a un internado aquí en Estados Unidos.

La reina sentía que si escuchaba más desgracias en la vida de su hijo se descontrolaría y empezaría la guerra contra los Cazadores.

-Pero, el idiota no pensó que aquí conocería a Madison, mi... pues... se podía decir que... novia- Torció el gesto- El tiempo que he estado con ella me ha demostrado que me quiere y yo también la quiero, aunque es más fuerte, yo... la necesito, no puedo estar sin ella, es como una ansiedad.

-Madison, es un bonito nombre, si ella te quiere y tu a ella seguro es una persona maravillosa-

-Créeme, lo es- Miró sus brazos, uno de sus tatuajes se estaba borrando, poco a poco iba desapareciendo, frente a sus ojos- ¿Qué...?

-Tu cambio se está acelerando, no sé porqué tienes los sellos de prisión pero parece que no son lo suficientemente fuertes para detenerlo-

Klaus sintió un leve cosquilleo en la boca, específicamente en sus caninos, se llevó las manos a los dientes y sus colmillos calleron entre sus dedos.

Inmediatamente sintió un dolor punzante en las encías.

-Oh, cariño, te saldrán tus primeros colmillos de vampiro- Le explicó orgullosa Lilith, pronto su pequeño bebería sangre- Puede que te duela un poco.

Gritó cuando las puntas de los colmillos rompieron sus encías, sentía como el dolor se extendía por todo su rostro.

Repentinamente las punzadas y espasmos se terminaron, Klaus respiró profundamente y alzó el rostro.

-Estoy harto de que los cambios vengan con dolor- Dijo serio.

Pasó la lengua por sus dientes y se sorprendió al comprobar que sus colmillos estaban increíblemente largos, la verdad, demasiado largos, pasó un dedo por ellos y lo alejó de inmediato.

Cazadores de VampirosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora