59.-Música y planes en ejecución.

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Narra Natasha.

Steve había mejorado su relación con Santander, ella parecía menos rígida al hablarle y por lo menos en este último mes la chica delegaba menos las oportunidades para hablarle o acercarse a él. No sabia como sentirme con respecto a eso, pero prefería sentirme bien, ya que eso solo era beneficio para nosotros.

Habían pasado algunas semanas y nos habíamos mantenido lo mas tranquilos posible, todos trabajamos en nuestras responsabilidades dando todo nuestro potencial. Mis nauseas no habían acabado aun pero por lo menos solo eran algunos momentos en el día. Como por ejemplo, las mañanas, las cuales eran las peores.

-¿Estas bien?.- La voz de Steve me hizo mirarlo, estaba de pie en la puerta de nuestro baño mirándome con esa dulzura tan característica suya.

-Recuerdo que no fue tan complicado con James.- Dije poniéndome de pie. El se acercó y me estiró un poco de papel higienico que usé para limpiarme.

-Bueno cariño, no todos los embarazos son iguales.

-Espero que desaparescan pronto, ¿dónde está James?.

-En su habitación, no quiso dejar la cama.

-¿Y eso?.

-No lo sé, es tu hijo hay cosas que simplemente sólo acepto.

-Bueno, si vuelve a dormir me facilitaría un poco la mañana.- Confesé caminando hasta el lavamanos para cepillarme los dientes. Repare en que Steve ya estaba vestido, a diferencia de mi que seguía en mi pijama poco sensual de embarazada y madre de uno de prácticamente tres años.- ¿Tienes que salir?.

-Santander me mandó a llamar pero primero quería saber como estabas.

- A fortalecido bastante su confianza para contigo.- Mencioné metiéndome el cepillo a la boca.

-Es lo que queremos ¿no?.

-Claro, sólo me parece extraño que en un mes ya hasta te mande a llamar.

-Ella está subiendo de puesto, y Tony siempre me deja a cargo de todo, es obvio que será al que tenga que llamar.

-Está bien cariño, ve.

-Sabes que puedes llamarme si lo necesitas.- Dijo rodeando mi cintura con sus brazos apoyando su mentón en mi hombro.- A penas reciba un solo ruido en mi bolsillo saldré disparado hacía aquí ¿vale?.

Escupi lo que tenía en mi boca aún con el detrás de mi y me enjuage con velocidad antes de voltearme para quedar de frente. Sus ojos hoy brillaban de manera increíble, Steve tenía los más maravillosos ojos en todo el mundo. Podía perderme en ellos y no darme cuenta de cuánto tiempo ha pasado.

-¿De acuerdo Romanoff?.- Soltó.

-Será mejor que te vayas pronto o esa muchacha perderá su confianza en ti.- besé sus labios intentando que fuera un beso rápido pero tomó mi cintura y me apego a él profundizando nuestro beso. Cosa que no me molestó.

-¿De acuerdo?.- Repitió.

- No te preocupes, estoy segura de que estaré bien atendida.

-Mamá, mi panza tener mucha hambre.- James estaba en la puerta con su cabello despeinado y su pijama a medio quitar. Tenía un brazo fuera de él y un elástico para el cabello en pésima posición en su cabeza.

-Iremos por tu desayuno en seguida hijo.- Dije caminé hasta el levantándolo en mis brazos.

-Nos vemos en unas horas, los amo.

En cuánto Steve desapareció de la puerta James volvió a quejarse de su hambre y yo rodé mis ojos antes de besarle la nariz. No podía creer lo rápido que estaba pasando el tiempo, mi hijo no paraba de crecer, ahora tenía más palabras en su vocabulario, entablaba conversaciones con los chicos como uno más y no entendía cómo yo, siendo su madre, era la única que se sorprendía tanto de eso.

Nuestro :  James. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora