Rosie Comer.
He tenido que regresar a casa.
Mis padres han estado buscándome los últimos días, principalmente papá él dice que tiene algo importarme qué decirme.
Abro la puerta con la llave que aún conservo escucho ruidos en la cocina y me encamino hasta allá, ahí está mi papá, luciendo como siempre un fino traje una corbata color roja y sus zapatos perfectamente limpios.
Él voltea a verme y me sonríe me acerco hasta llegar a él y le doy un pequeño abrazo.
-Has crecido mi niña. -Dice cuando terminamos con nuestro abrazo.
-Claro que no. -Respondo tomando un lugar en la mesa. -Lo he dejado de hacer desde que tengo 14.
Mi papá ríe y niega mientras toma un sorbo de su vaso. -Yo no dije que ahora habías crecido, solo dije que creciste. -Se encoge de hombros.
-Bueno... -Alargo sentándome. -¿Dónde está mamá?
Mi padre toma otro sorbo de su taza y viene a sentarse conmigo. -Ella aún no ha llegado.
-¿No? -Pregunto confundida. -Pero si me dijiste que perdiera la última clase para venir a hablar con vosotros.
-Quería que tú y yo hablamos un momento a solas.
-Ah bueno. -Respondo soltando aire. -Te escucho entonces.
Mi padre suelta un suspiro y coloca su mano encima de mi mano en la barra. -Hija yo te quiero. -Comienza.
Tú eres mi única hija, mi única prioridad, mi único motor de esfuerzo, de voluntad, de trabajo.
Yo te amé incluso antes de conocerte. -Ríe triste y niega. -¿Recuerdas la fotografía que está afuera de la habitación de mamá? En la pequeña cómoda.
Asiento en respuesta.
-Tú estás allí, en el vientre de tu mamá, recuerdo que ese día le insistí tanto en dejar que le tomara esa foto, y es que se veía tan preciosa, su pancita... ya sabíamos que íbamos a tener una hija, una preciosa hija que ahora está sentada a mi lado.
Me encariñe y me enamore tanto de mi hija, que me jure a mí mismo jamás hacerla llorar, que jamás nadie la lastimaría.
Tú madre tú y yo éramos la mejor familia... tu mamá siempre tan linda y atenta con nosotros. -Parece tener un recuerdo. -Y tú tan ocurrente y pequeñita.
Recuerdo que cuando tenias 4 años cortaste tu cabello porque no lo querías tener rubio, lo querías tener color chocolate como Sky.
Pero luego algo sucedió entre mamá y papá, y es que ellos pasaban tanto tiempo en sus trabajos que él amor y el afecto se hizo costumbre, y terminaron con los sentimientos que se juraron alguna vez.
Pero ellos no iban a dejar que su pequeña Rosie creciera triste y sola, ellos querían enseñarle lo que era amar, amar de verdad a una persona. Pero se equivocaron. Se equivocaron al querer mostrarle a su pequeña preciosa solo la parte bonita, la parte azul del amor, solo la felicidad y las virtudes de una relación, y ella tuvo que aprender solita a lidiar con las cosas malas.
-Y-yo los escuchaba todo el tiempo. Digo con la voz entrecortada. -Yo escuchaba a mi mamá gritarte y a ti pedirle que se calmara porque podían despertarme.
Mi padre me mira triste y asiente. -Solo queríamos que tú estuvieras bien.
-Papá... y-yo iba a estar bien. Solo los necesitaba a ustedes, juntos o no.
Prefiero una verdad fea que mil bonitas mentiras.
En mis colegios siempre he conocido a niños que tienen papás divorciados. Y eso no afecta su integridad o su seguridad como persona o en el amor, solo siempre hablando con la verdad.
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Eres Mía.
Teen FictionIncluso yo podría olvidarme de todos, pero no de ti. ¿Que cuál es la maldita necesidad de conservar dentro de tu ser a una persona que no se lo merece? El maldito sentimiento del amor. Lo sé, estoy jodida. Warning. Este libro lleva la toxicidad a...
