Capítulo 34.

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"Desde hace algunos días he intentado hablar con Nathaniel, pero me es imposible, quiero preguntarle que sucedió con él y con Milu en la fiesta, y también con el otro chico, algo dentro de mi me dice que se trata de Marco, y estaría segura de ello si no fuera porque sé que Marco está lejos y porque él en especial jamás haría eso.

¿Por qué? Porque Marco es buena persona, es de las pocas cosas que estoy segura dentro de mi vida''

Cierro el diario y con mucho cuidado lo deposito dentro de un cajón en la cómoda, salgo de mi habitación encontrándome con un sonriente Diego.

-Déjame adivinar. -Le digo. -¿Obtuviste el primer lugar en el parcial?

Mi hermano sonríe abiertamente. -Tengo una cita con alguien que realmente me gusta.

Abro los ojos sorprendida haciendo la sonrisa de mi hermano más amplia. -¿Enserio? -Pregunto.

-Si.

-¿Y quién es?

-Es..

-¿De la universidad?

-Así es.

-¿Desde cuando salen?

-¿Me dejas responder a una de tus preguntas? -Ríe.

-Si, perdón.

-Saldremos esta noche, no estoy seguro aún a donde iremos.

-Oh, ¿entonces te invitaron a ti eh?

Diego vuelve a sonreír. -Si.

-¡Uuh! -Exclamo dándole un pequeño golpe en su hombro, mi hermano solo niega sonriendo.

-Me contarás los detalles luego. -Le guiño un ojo.

-Claro.

¿Cómo siguen los chicos?

-Mejor. -Respondo suspirando al recordar cómo los vi esta mañana. -Pronto podrán volver a casa.

Flashback.

Rosie ha estado un poco molesta conmigo, eso no me agrada en nada.

Tal vez no debí contarle que pude descifrar que uno de los que estaban golpeando a los chicos era Nathaniel, a ella nunca le ha gustado que yo sea cercana a ellos, dijo que esto traería consecuencias y creo que ahora las tiene.

Durante los últimos dos días apenas y me ha dirigido la palabra.

-Hola.. -Digo sentándome frente a ella en uno de los pasillos de la clínica.

Rosie voltea a verme y luego lleva su vista al suelo. -Hola. -Susurra.

-¿Cómo estás? ¿Ya viste a Steven, cómo está él?

-Él está mejor gracias, su nariz ha comenzado a sanar. -Se encoge de hombros poniéndose de pie.

-Rosie...

-Ya tengo que irme. -Me dice. -La mamá de Steven y yo tenemos cosas que hacer para la mudanza.

¿Ni siquiera vas a considerarme para ayudarles?

-Esta bien. -Respondo asintiendo.

Rosie tan siquiera voltea a verme solo desaparece  luego de llamar el elevador.

Me levanto de la pequeña silla y me dirijo hacia la habitación de Alejo.

Llamo un par de veces y en cuestión de unos segundos madre de Alejo aparece frente a mi con lágrimas en sus ojos, ¿Todo está bien? Sin ser consciente de pareciera que su llanto aumenta al verme, ¿por qué?

Eres Mía. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora