Capítulo 10

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Tenía pensado conversar con Gregg, aclarar ciertas cosas, acordar llevarnos bien por estos días que tendremos que vernos siempre que estemos en el apartamento, intentar

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Tenía pensado conversar con Gregg, aclarar ciertas cosas, acordar llevarnos bien por estos días que tendremos que vernos siempre que estemos en el apartamento, intentar... ¡No lo sé! No tengo ni idea que hacer con Gregg, salvo querer besarlo de nuevo, esta vez sin sentirme como una mierda al hacerlo. Quiero tener una relación normal, tal vez lograr ser amigos primero y luego llevar nuestra relación a algo más. Pero para eso necesito asegurarme de algo.

Es por eso que aquí estoy, enfrente de la casa de Susy, aunque le dije a Gregg que vería a León. Lo dije por impulso, salió de mi boca antes de que pudiera controlarlo... o tal vez quería ponerlo un poco celoso. Pero venga, ¿Gregg Hamilton celoso? ¡Ja! No lo veo posible.

Espero estar haciendo las cosas bien porque no quiero parecer una psicópata obsesionada con un tipo que no le da ni la hora. Es una conversación normal entre mujeres, donde quiero saber que no me estaré entrometiendo entre una futura familia. Me sentaría muy mal saber que le estoy quitando un padre a un bebé, quitándole la oportunidad de tener una familia feliz. Dios sabe que mi sueño siempre fue tener una familia feliz...

Suspiré y bajé del taxi, agradeciéndole al amable taxista por dejarme contarle mis penas y quien me motivó para hablar con Susy, porque estaba haciendo lo correcto y algo muy maduro.

Al llegar frente a la casa, vi que la puerta estaba entreabierta y me asusté de que un ladrón hubiera entrado, saqué mi teléfono, llevándome una pequeña decepción cuando vi que Gregg no respondió mi ultimo mensaje y dejé el numero del 911 en marcación. Abrí la puerta con cuidado de no hacer ruido, entré muy lentamente, intentando ser tan silenciosa como un ninja. Oh, ¿Por qué tengo pensamientos tan infantiles en estos momentos de tensión?

Pero me quedé aliviada cuando llegué al salón y vi una mesa decorada con velas y pétalos de rosas, con una caja de terciopelo en el centro, rodeada de los pétalos de rosas. Una cena romántica, la cual Gregg no preparó porque sé que está en casa preocupado por Alex.

Sonreí al darme cuenta que él siempre dijo la verdad: el bebé no es suyo. Pero mi sonrisa murió cuando me di vuelta y lo vi a él, cargando dos platos de comida con una sonrisa, la cual también desapareció cuando me vio.

—Cristal —susurró, mirando de la mesa hacia mi—. No es...

—¿Amor? Ya estoy en casa. 

No me duele, no siento mi corazón herido por saber que la razón por la que ignoraba la mayoría de mis llamadas era por Susy. Vaya, que pequeño es el mundo, ¿no?

Lo que me duele es la traición, el descaro que tiene al pedirle matrimonio a Susy después de que tuvimos relaciones hace un mes, y un mes antes que ese. ¿A quien de las dos nos está viendo la cara de imbécil?

—Creí que eras mejor hombre, León —murmuré entre dientes, dejando las lagrimas de furia salir de mis ojos— o tal vez solo vi al hombre que cuidó de mi desde que era una frágil adolescente, sin darme cuenta que te volviste un maldito hijo de puta.

Hamilton Playboy |Serie Hamilton| #2.7 (TERMINADA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora