Una apuesta, llevándonos a sufrir las consecuencias de no medir las palabras estando enfurecidos, lastimándonos, terminando lo poco que habíamos conseguido.
Para Gregg Hamilton, enamorarse era clavarse otra espina en el corazón.
¿Para mí? Enamorar...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
El silencio reinaba en la cocina, Zac no había dicho ni una palabra y se mantenía mirando su laptop, sin teclear, sin clickear, solo la observaba como si esperar que la repuesta apareciera frente a sus ojos. Hace ya tres días que se muestra extraño, silencioso y preocupado. Pensaba que era por Gregg, pero él está en casa, siendo cuidado por Alaska y en compañía de Alex, Demi, Asheron y la pequeña Sherlyn, quien está encantada de ser cargada y mimada por su tío querido.
Entonces... ¿Qué hay detrás de las ojeras de Zac?
—Escuché que Hollie les dijo a todos que estaba embarazada y que lamentaba haberlo ocultado —le dije, intentando entablar una conversación. Sin respuesta—. Nicolás me dijo que todos dijeron "ya lo sabíamos" y que ella se encerró en el baño a llorar. Es muy dulce y gracioso de su parte que reaccionara así.
Solo obtuve su atención cuando cerré la laptop de golpe, ganándome una mirada furiosa de su parte.
—¿Qué te pasa, Cristal?
—¿Qué te pasa a ti, Zac? —pregunté de regreso. Suspiró y volvió abrir la laptop—. Estás raro, silencioso, pareces un zombi y a la vez, un asesino planeando su próximo asesinato. ¿Qué pasó?
Creí que me diría "no es de tu incumbencia" pero no me esperaba para nada su respuesta.
—Me acosté con Mackenzie.
Zac y Mackenzie... Mackenzie y Zac... ¿Qué? ¿Cómo es esto posible? Lo esperaba más de Alex, pero ¿de Zac?
—¿Quieres hablar al respeto? —pregunté cautelosa, sin saber cómo reaccionar.
—Simplemente se dio. Ella me pidió que me quedara con ella y entre conversaciones a las once de la noche, la besé cuando dijo que hace mucho no la besaban con amor —tenía la vista perdida, miraba por la ventana, pero sin mirar realmente a través de esta—. Lucía triste, desesperada... soñadora —susurró.
Esta conversación está siendo extraña.
—¿Y qué pasó cuando despertaron?
—Abrí los ojos, vi marcas en su cuerpo, quise ser amable y pedí comida a la habitación, tomé una ducha y al salir ella estaba despierta —volvió la vista a la laptop, simplemente mirando—. Sonreía, sus ojos tenían una mirada dulce y lucía como un perro cuando le dejas salir al jardín.
Las expresiones de Zac siempre son así, descuidadas, sin darse cuenta de que sus ejemplos no son muy halagadores en muchos casos. He pasado mucho tiempo con él para saber que quiere decir "libre" y no que esté comparando a Mackenzie con un perro... Espero.
—Luego me di cuenta de que ella confío en mi hace unos años, que pude haberle dado libertad pero que nunca lo vi... —niega con la cabeza—. No voy a culparme, pero definitivamente tengo que hacer algo.
No comprendía sus palabras, pero no pude preguntar nada porque la puerta principal se abrió y un hombre con chaqueta de cuerpo y pantalones a juego entró al lado de Nicolás, con Marcus atrás del hombre nuevo, mirándole el trasero.