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El oficial Hussein no nos dejó hablar entre nosotros hasta después de que tuviera la oportunidad de conseguir nuestra propia versión de los hechos.

No me atreví a arriesgarme con la telepatía, aunque la tentación era enorme. Pero había tanta furia emanando de mi padre que dudé de que cualquier mensaje pudiera penetrar la nube de tormenta que tenia.

— No voy a preguntar qué estabas haciendo con él hasta que regresemos a casa. — dijo furioso, mientras se aferraba al volante, de camino a la comisaría.

Ahora había algo por lo que esperar con ansias.

— Pero estás en problemas, Grace. — continua —  Quebrantaste nuestra confianza. Te pedimos que te mantuvieras alejada de él por tu propio bien.

Él estaba en lo cierto. Por supuesto, estaba en lo cierto. Pero no era como si yo lo hubiera planeado todo. Sólo me dejé llevar por el momento. Pensamos que habíamos tomado suficientes precauciones como para convertir una simple cita en un café en algo razonable de hacer.

— ¡Y no esperaba tener que pasar mi noche transportándote a la cárcel del pueblo! — exclama frustrado. No esa no era en la forma que  se sentía, sentí  que deseaba asesinarme, pero era su hija,  me amaba y se contenía.

Me abracé las piernas, con mi cabeza zumbando los recuerdo de aquella infancia oscura volvían fuertemente.

— Estamos intentando hacernos de una buena reputación aquí en Wrickenridge, Grace. Y tus travesuras no están ayudando. Tratamos de darte una vida tranquila de todo lo que nos rodea.

Dejé caer mi frente sobre mis rodillas. Había sido mala.

No hables, no digas nada. Era una niña mala. Mala.

Papá me miró desde el otro extremo, alertado por mi silencio de que nada andaba bien.

— Oh maldición, cariño, no hagas eso. — estacionó el auto y acarició mi cabeza.

Recordé cuando ellos.me habían adoptado y las noches de crisis que tenía cuando me llamaban la atención de esta manera. Las palabras volvían sin querer, atormentandome.

— Sólo estoy asustado por ti.

— Lo siento. — musite.

— Me haces sentir como a un monstruo. Estoy enojado, pero es más con esos muchachos idiotas que contigo. Sé que tú no tuviste nada que ver con eso. Por favor, cálmate.

Lo miré. Él debió de haber visto las lágrimas en mis ojos. — Sólo quería estar con él.

— Lo sé, hija.

— ¿Acaso es eso malo? Porque si es así, no sé cuál  es la lógica de la vida.

— No, en el curso normal de las cosas.

— Simplemente fuimos a la cafetería. Nos dejamos las máscaras puestas casi todo el tiempo cuando estuvimos por la calle.

Jason soltó un suspiro. — Oh, lo que es tener dieciséis otra vez. Un simple café y se convierte en asunto policial.

— Nathan está alterado por lo que sucedió en el bosque. El chico del hacha fue realmente convincente y grité no pude contenerme. Él pensó que estaba en peligro.

— De modo que él sobrerreaccionó. — asiente varias veces —  Puedo comprender eso en vista de que es mi fatal defecto. Vayamos y averigüemos qué podemos hacer por él entonces.

***


Nathan estaba sentado en el área de espera pero el oficial a cargo me instó a pasar de largo sin dejarnos hablar.

Hija De NarcotraficantesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora