— No estoy diciendo que no tuve un poco de ayuda. — Abuela se encogió de hombros. — ¿Qué mujer no se quiere ver veinte años más joven? Pero esta máquina vieja todavía tiene alguna utilidad. — Se señaló a sí misma y sonrió.
— Disculpe, ¿pero qué tiene que ver eso con la seguridad nacional? — El agente se sacó los lentes y gruñó.
— Ah, no tiene nada que ver. Solo estaba aburrida con esas preguntas bobas sobre secuestro y muerte. ¡Qué deprimente! ¿De casualidad sirven vino aquí?
Dulce
Ya había leído el mismo material idiota por lo menos quince veces hasta finalmente darme cuenta que no retendría ninguna información. Lo único que logré entender de las dos frases que leí una y otra vez fue que había habido otro accidente de avión en Europa. Gracias, revista People. Gracias por el pánico que acabas de traer a mi vida. Como si no bastara con estar sentada al lado de Christopher, el avión podía caerse en cualquier momento. Porque, siendo sinceros, no era la mujer más suertuda del mundo.
A fin de cuentas, había acabado de admitirle a Christopher que me había quitado mi virginidad.
Y tenía veinticuatro años. Aunque él no sabía eso, por lo menos no sabía mi edad exacta.
Yo tampoco usaba un letrero en el pecho con la frase "Virgen de veinticuatro".
Si hicieran una película de mi vida, esta se resumiría en una alacena llena de galletas, galletas saladas y refrescos, después la escena cambiaría a una mía sentada en el sofá con mi querido Netflix en una sala llena de posters de The Vampire Diaries.
No habría mozos. Los extras serían gatos y una planta de aloe vera llamada Wally.
Cerré los ojos y deseé que mi mente parara de pensar y solamente se... relajara. Sin embargo, su beso me había recordado lo que estaba perdiendo una vez más. Lo que yo obviamente perdí la noche anterior, cuando me quedé comiendo galletas, encima de él. Era horrible pensar que nunca he compartido un momento íntimo con alguien y, que la única vez que pasó, no podía recordarlo. ¡Por lo menos ya no era aburrida! Yo sabía que las personas me llamaban así por mi profesión. Y el hecho de que ese haya sido mi apodo cuando era más joven solo empeoraba las cosas.
Dulce, la Aburrida. Odiaba ese apodo humillante. Brett me dijo Dulce, la Aburrida, cuando me negué a darle un beso de agradecimiento después del baile de graduación. Cuando lo intentó otra vez, lo amenacé con envenenarlo. Haciendo una mueca, coloqué la revista de vuelta en el bolsillo del asiento e intenté cerrar los ojos.
— Entonces... ¿fui tu primero? — Susurró Christopher.
Abrí los ojos. Sí, oficialmente era ese tipo de chica. La chica que abría los ojos cuando debería mantenerlos bien cerrados, la chica que decía sí en vez de no, la chica que, teniendo el chance de besar al mismo hombre sexy de nuevo, lo haría sin dudarlo.
Él parecía el mismísimo Thor
Y, con certeza, lo sabía.
Estaba casi tentada a decirle eso, pero dudaba de que Christopher necesitara que le recordaran de su bella apariencia. Él se volvía más guapo con el paso de los años. En secundaria, era un poco más delgado. Más tierno. Ahora, era guapo. Con los músculos definidos, su cuerpo había alcanzado la perfección.
Humedeciéndome los labios, le di una mirada de soslayo rápida. Christopher estaba apoyado en la ventana del avión, la barbilla apoyada en su mano, como inmerso en sus pensamientos.
Sus labios gruesos y sensuales formaban una línea recta mientras él miraba al asiento de al frente.
Desvié mis ojos rápidamente, y fue entonces que sentí las consecuencias de mis decisiones. Estaba viajando a Hawaii con un semidesconocido. Y no tenía la menor idea de que iba a hacer.
— ¿Qué estamos haciendo aquí? — Pregunté.
Christopher me miró.
— ¿Ah?
— ¿Por qué estamos yendo a Hawaii? Es una locura, y lo sabes, ¿no?
— No, no lo es. — Soltó una sonrisa — Parece que estamos saliendo de vacaciones con la familia. Así mi asesor de prensa va a tener tiempo para calmar las aguas. Y bueno, por cómo van las cosas, parece que la abuela no va a rendirse tan fácil. Todo es mejor cuando no está fingiendo un infarto o engañando a un miembro del clero para cometer algún fraude.
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El Riesgo
RomanceEsta historia es una adaptación de @firesvondy, pero algunas amigas mías están interesadas en leerla y ellas no hablan portugués, así que yo hablé con ella y me dejó traducirla para todas ustedes, bellas mías. -- Dulce nunca hizo nada arriesgado. Na...
