Día en casa

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Mei estaba llegando a casa después de ir de compras. Debido a que Yuzu seguía con sus clases extra, para ahorrar tiempo le hacia una lista de lo que necesitaría para cocinar ese día.

  ̶ Estoy en casa   ̶  anunciaba en la puerta    ̶  creo que aún no ha llegado, bien iré adelantando un par de cosas    ̶  tomó los víveres para comenzar a lavar y picar algunos vegetales.

  ̶  Ya llegué    ̶  gritaba la mayor en la entrada.

Mei salió de la cocina para recibir a su hermana    ̶  que bien, prepare algunas cosas para que no tuvieses tanto trabajo al cocinar.

Yuzu suelta su mochila en el suelo y se acerca a ella abrazándola  ̶  gracias Mei no sé qué haría sin ti    ̶  le dice dándole un tierno beso.

Mei se aparta un poco   ̶  bueno apresúrate, tengo hambre  ̶  pero en sus adentros   ̶  "yo tampoco sé que haría sin ti".

Después de la comida Yuzu se dirige a darse una ducha en lo que Mei permanece leyendo en su cuarto, cuando al fin se asegura que su hermana no la ve saca de su escritorio una libreta demasiado maltratada, escribe algo y la vuelve a guardar   ̶  tengo que decírselo.

Después de un rato la rubia entra a la habitación  ̶  oye Mei que quieres hacer el resto de la tarde   ̶  secando su cabello con una mano y con la otra abrazándola por atrás.

Tenerla tan cerca no la dejaba pensar con claridad, la única idea en su cabeza era; "huele tan bien, maldita sea Yuzu como es que logras hacer esto más difícil con tan sólo abrazarme"  ̶  mi plan es acabar este libro y tomar un té, hace frío.

   ̶  Vaya Mei  ̶  soltándola para tirarse sobre la cama   ̶  ¿acaso no hay otra cosa que te guste hacer además de leer?

Sin apartar la mirada del libro contesta   ̶  sí, jugar baloncesto.

  ̶  Mei, leer es bueno pero... un momento acabas de decir que, ¿cómo rayos no sabía eso?   ̶ levantándose de golpe regresa al escritorio.

  ̶  Ah  ̶  cierra su libro    ̶  nunca me lo preguntaste.

  ̶  Pero yo siempre te hablo de mis gustos y....   ̶  el teléfono de Yuzu suena   ̶  aguarda, esta conversación no ha acabado, no abras ese libro.

Era Harumi, quien pedía a Yuzu le hablara a Matsuri para averiguar si llegó bien a su casa. Yuzu sin preguntar por qué, lo hizo y regresó la llamada a su amiga para confirmarle que Matsuri estaba bien     ̶ si Harumin no te preocupes, bien, bien, yo le digo, jajaja bueno creo que eso lo tendrán que arreglar ustedes, nos vemos, cuídate.

  ̶  ¿Qué sucede?   ̶  pregunta algo impaciente  ̶  ¿ya puedo regresar a mi libro?

  ̶  Para nada, y de lo de esta llamada te cuento más al rato, nos quedamos en basketball, ya que dices que no pregunto, ¿sólo eso? o ¿qué otros deportes?

Mei rueda los ojos dando un respiro profundo   ̶  bueno me gustan todos los deportes de conjunto, pero el baloncesto es mi preferido.

  ̶  ¿De verdad?, tú ¿deportes en equipo?, sinceramente te imaginaba más como en carreras o natación, en fin algo que no implicase tanta comunicación.

  ̶  ¿A que te refieres con eso? ̶ decía seriamente fúrica.

  ̶  Eh, no nada olvídalo, oye estos departamentos tiene una cancha a lado del estacionamiento, casi nadie la usa.

  ̶  Lo sé pero no tengo un balón, desde que soy presidenta del consejo no tengo tiempo para eso, así que me deshice de él ̶ poniendo una cara tan nostálgica que Yuzu quería abrazarla.

  ̶  Bueno eso no es problema, mamá tiene algunos guardados ella también adora el basketball, será cuestión de inflar alguno sólo espero no estén ponchados, espera aquí.

Mei no dejaba de maldecirse al no encontrar como expresar sus sentimientos a la persona más hermosa que había conocido, lo que empeoraba cada día ya que no estaba segura si debía seguir por ese camino.

  ̶  Mira Mei que tal este   ̶  estirando las manos para que Mei lo tomara.

Era un balón suave al tacto de esos que gracias a su textura puedes sujetarlo con una mano aunque sea pequeña como las de Mei. Así la pelinegra lo toma subiéndolo por encima de su cabeza para dejarlo caer y comprobar que estuviera bien inflado    ̶  Yuzu.

  ̶  ¿Si, Mei?

  ̶  Lo inflaste demasiado.

  ̶  ¡¿Qué?!  ̶  grita tirándose de rodillas.

  ̶  No dramatices sólo trae la válvula yo lo arreglo   ̶  dijo con calma, pero la empujo con el pie para que se moviera.

Una vez dejando que saliera un poco del aire, Mei vuelve a hacer la prueba    ̶  ves debe llegar a esta altura al momento del rebote  ̶  señalando su cintura.

  ̶  Toma está listo    ̶  entrega el balón a Yuzu regresando a su libro.

  ̶  ¿Quién te crees?, no me hiciste pasar por todo esto para que te pongas a leer de nuevo.

Sonriendo un poco  ̶  solo bromeaba, vamos Yuzu te enseñare a jugar.

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