Algo agitada, con la mente nublada, ella se preguntaba; « ¿Cuándo comenzó todo?, ¿qué demonios me pasa?, ¿cómo es que...? ».
Unas manos más hábiles de lo que esperaba la hacían respirar con mayor premura, sacándola de su monólogo interno. Sin log...
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Dentro las dos Aihara y la pequeña Taniguchi necesitaban un respiro.
Abrazando por los hombros a su hermana ̶ entonces Mei, ¿Harumin tenía razón?, no es tan malo hacer el tonto de vez en cuando, ¿a qué no?
Con un aura gélida ̶ esto nunca sucedió ̶ ocasionando terror tanto en Yuzu como en Harumi ̶ bueno es tarde, tengo que irme a descansar.
̶ Yo me voy contigo Mei-Mei ̶ gritaba Himeko.
̶ Yo igual ̶ se sumaba Maruta, pensando en que si no veía a la hermanita de Mitsuko irse en la motocicleta no tendría remordimiento al ocultarlo.
Matsuri ya estaba solicitando uno de los autos para que llevara a las tres que se iban ̶ vamos las acompaño al estacionamiento ̶ decía Yuzu mientras caminaba a la puerta para abrirla caballerosamente.
Mei se quedó atrás acercándose a Harumi, diciendo algo a su oído, la castaña puso una expresión de seriedad, respondió y le dio la mano a Mei.
Fuera el chofer ya estaba esperando, al coche entraron primero Maruta junto con Himeko. Antes de subir, Mei dio un beso rápido pero tierno a Yuzu ̶ te veo mañana por la noche.
Sin dejarla ir ̶ que le dijiste hace un momento a Harumin.
̶ Eso no te incumbe ̶ la volvió a besar y se fue con sus amigas.
Yuzu esperó a que el vehículo arrancara para regresar a la fiesta, justo antes de abrir la puerta unos pasos la asustaron.
̶ Tranquila, sólo soy yo, estaba tomando un poco de aire ̶ decía Keane con la mano por detrás de su cabeza.
̶ Ya veo, oye tú... viste... ̶ no sabía cómo terminar la frase.
̶ Supongo que nuestra Harumin no es la única reservada.
̶ Sabes no es que ella no sepa que salgo con alguien, es sólo que...
Terminando la frase de Yuzu ̶ sólo que no le has dicho con quién, tranquila no se lo diré, supongo es algo que harás tu misma cuando estés lista ̶ tomando su brazo en señal de comprensión.
̶ Muchas gracias ̶ sonriendo alegremente ̶ ahora entiendo porque le agradas a Harumin, tienes el un don para calmar a las personas.
̶ Jeje gracias supongo ̶ ambos entraron riéndose.
Con ojos clavados en la puerta Harumi pensó ̶ "es un alivio que se lleven bien".