La imagen que tomaba vida era la siguiente:
Yuzu permanecía sentada a la orilla de la cama, con una expresión de timidez al intentar cubrir su torso desnudo, Udagawa para dejar las cosas empatadas se deshacía de su camisa. Acercándose lentamente se arrodillaba ante esa dulce y tierna joven, besándole el cuello con calma. La rubia al sentir el confort que le causaba liberaba sus brazos, con estos rodeaba la fuerte espalda de ese hombre que la acariciaba como si tuviesen la eternidad para ello.
Sin apresurarse, se fundían con las sabanas entre besos y delicados roces de piel. El pelinegro necesitaba más, le era imperioso estar dentro de ella, no obstante lo último que buscaba era actuar de forma errada.
Yuzu lo leyó en su cara, decidiendo facilitárselo, separó sus piernas cruzándolas un poco detrás de él. Contoneando sus caderas buscaba que se acomodara a su entrada, al encontrar la posición correcta ambos se movían arriba y abajo cautelosamente.
Esa iniciativa por parte de la rubia era lo único que le hacía falta. Dio una embestida fuerte hasta que su miembro llegó a lo más hondo, salía y repetía la estocada dando un mayor esfuerzo, pues deseaba escucharla gritar.
Apenas un quejido era emitido, pero su rostro reflejaba dolor. A pesar de esto esperaba que siguiera, así que afianzando el agarre de sus piernas Yuzu lo obligó a permanecer más cerca.
Su ex-jefe le daba ritmo a sus penetraciones, mientras saboreaba sus apetecibles pezones. Pero algo lo desconcentró, era el rechinar la puerta abriéndose.
Sin detener los movimientos de su pelvis volteó. Harumi estaba ahí de pie, imponente, desnuda sosteniendo entre ambas manos un látigo. Agitándolo con la izquierda, lo azotaba en la espalda hasta que su piel se desprendía dejando escurrir sangre que ahora goteaba sobre el vientre de quien tenía debajo.
Acercándose a él lo tomaba por la mandíbula, preguntándole ̶ ¿quieres más?, hazte un favor y detente ahora.
Pero a pesar del ardor tan tortuoso no quería dejar ir a Yuzu, así que aceleró sus sacudidas, aguardaba a que los gemidos de esta silenciaran la voz de la castaña. Pero no eran lo suficientemente sonoros.
El castigo se hizo llegar como una lluvia de latigazos, Haru estaba por hacerlo flaquear. Ahora agachándose y tomando el rostro de su novia, le recriminaba al pelinegro ̶ ¿la has visto con detenimiento?, tú no tienes idea de lo hace falta para complacerla, es demasiado para ti.
Sabiendo que estaba por venirse dentro de quien se sentía perdidamente enamorado, aceleró sus vigorosos movimientos, anhelando que ella también alcanzara la cima.
Tomándolo por el cabello, alzaba su rostro y burlándose de él ̶ que patético, hazte a un lado. Te enseñare como se hace ̶ lanzándolo fuera de la cama y arremetiendo el látigo una última vez, en un ataque frontal, tan ferozmente que la agonía hizo bajar su erección sin haber conseguido un orgasmo.
Al instante que Harumi se montaba en Yuzu, esta última comenzaba a gemir de forma demencial...
Moviéndolo para que reaccionara ̶ cariño despierta.
Sentándose bruscamente, bañado en sudor ̶ que cara... Jukuzo, eres tú.
̶ Por supuesto, ¿a quién esperabas?
̶ Lo siento hermosa, tuve un horrible sueño.
̶ Tranquilo sólo fue una pesadilla, todo está bien ̶ tomándolo entre sus brazos para calmarlo.
Con el rostro en el pecho de aquella mujer ̶ lo peor es que fue tan vivido...
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BETWEEN LOVE
Fiksi PenggemarAlgo agitada, con la mente nublada, ella se preguntaba; « ¿Cuándo comenzó todo?, ¿qué demonios me pasa?, ¿cómo es que...? ». Unas manos más hábiles de lo que esperaba la hacían respirar con mayor premura, sacándola de su monólogo interno. Sin log...
