Harumi.

205 18 10
                                        




Me fascinaba amarla, tenerle todo el tiempo cerca, siempre conseguía que mis días se llenaran de felicidad. Ahora, debo aprender a vivir sin mucho de ello. Aunque no lo hace fácil, es seguro que yo tampoco le he puesto mucho empeño.

Cada amanecer sin verla en el otro lado de cama debo repetirme:

  ̶  "Yuzu es mi mejor amiga, ella ama Mei y lograrán hacerse felices la una a la otra."

Entonces sonrío y me levanto con el afán de dar lo mejor de mí, esperando a que tal vez ese día encuentre al menos un poco de la dicha que ellas tienen.




La primera semana de las vacaciones antes de entrar a la universidad fue la más difícil de sobrellevar.

Era obvio que no debía interrumpir a Yuzu en su luna de miel pre-boda. Matsuri y Keane estaban fuera de la ciudad, además que me había propuesto ya no correr con ellos sólo porque me hacía falta Yuzu. Maruta me había invitado a pasar las vacaciones con ella y mi hermana, me dijo que tenían planeado salir del país en busca de nuevas aventuras, pero no quise hacer un mal tercio.

Así fue como preferí mantenerme ocupada y evitar los enredos en mi cabeza. Hacía ejercicio por las mañanas, salía a comprar víveres, intentaba cocinar cosas nuevas, estudiaba un poco, iba al local del Sensei a jugar videojuegos y el tiempo restante paseaba en mi motocicleta o le llevaba flores a Darla. Que por cierto, hablarle al pie de su tumba como si me estuviera escuchando ya no me resultaba tan triste, en realidad se había vuelto confortante, por supuesto desearía que aún estuviera aquí para saber qué diría ella. Aun así me ayudó mucho a sobrellevar cada semana que transcurría.




Las noches solían ser un problema, conseguir mantener los ojos cerrados era una tarea ardua. Aunque era peor cuando dormía y llegaban esos sueños tan... conflictivos.

Uno de ellos provocó que al otro día no pudiera ni con mi alma. Pero que esperaba luego de ese sueño tan vívido, en el que Yuzu me tenía a la orilla de un sofá penetrándome con sus dedos, tan fuerte que mis gritos se escuchaban resonar por toda la habitación. Del cual seguro no podré olvidar como me exigía pronunciara su nombre y, ante mi negativa ella intensificaba sus embestidas.

Al despertar un gemido salió de mi garganta y mientras intentaba controlar mi agitación me preguntaba si durante el tiempo que llevaba dormida otros sonidos como ese se me habían escapado.

Me encontraba empapada en sudor... seguro que cierta parte de mi estaba más húmeda que el resto de mi cuerpo. Por lo que decidí tomar una ducha, esperanzada en que eso ayudara a calmarme.

Estuve más de una hora bajo el agua tibia de la regadera, a pesar de ello una sensación bastante incomoda entre mi frente y nariz no se iba, (¿acaso algo como esto siente Nene cuando está por sangrarle la nariz?). Fue tal mi desesperación que cerré la llave del agua caliente y abrí por completo la de la fría, resistí hasta que mi cuerpo se habituó a esa temperatura y dejó de temblar, pero tampoco sirvió de nada.

Por más que intenté distraerme desayunando, leyendo, escuchando música, viendo una película, haciendo ejercicio como loca y volviéndome a bañar, metiéndome esta vez a la tina al tiempo que colocaba una compresa de hielo en mi frente... mi clítoris no podía olvidarse de ese sueño.

BETWEEN LOVEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora