Compartir responsabilidades.

138 22 2
                                        




Estacionándose el auto fuera de la casa.

  ̶  Yuzu estás segura de esto, si quieres por esta noche puedes quedarte conmigo en la mansión.

  ̶  Gracias Mei, pero estoy segura.

En el instante que la rubia abrió la puerta del auto   ̶  Aguarda    ̶  le suplicaba la pelinegra tomando su muñeca    ̶  te amo Yuzu, quiero que estemos juntas desde hoy y para siempre    ̶  hizo una pausa esperando que le respondiera, pero su hermana no pronunciaba ni una palabra    ̶  por favor dime que me crees.

Girando tomaba ese rostro pálido de ojos violetas y le contestaba   ̶  nunca lo he dejado de creer. Te lo prometí, ¿recuerdas?    ̶  besó su mejilla y bajó del auto para decir desde afuera   ̶  cuídate Mei, nos vemos en la escuela.


Dentro de la casa las luces estaban apagadas y todo estaba silencio. Ya eran casi las diez de la noche por lo que Yuzu se dirigió a la recamara principal esperando que Harumi estuviese ahí. Pero no había rastro de ella.

Al no querer recostarse en esa cama, luego de tomar una ducha se dirigió a su estudio. Sentada en su sillón contemplaba lo que parecía un enorme prisma cuadrado bajo una manta, quedándose ahí quieta un par de horas.

Pasando media noche Haru llegaba sin hacer mucho ruido por lo que Yuzu no se había percatado de ello. Mientras subía las escaleras, la castaña vio la puerta abierta de donde salía algo de luz, alcanzando a escuchar unos pasos seguidos por    ̶  Ah... ¿qué voy a hacer contigo ahora?

Abriendo por completo esa puerta   ̶  ¿qué vas a hacer con quién?

Sobresaltándose un poco    ̶  wooh, Harumin, me asustaste. Sólo pensaba en voz alta...

  ̶  ¿Qué es eso?

  ̶  Ammm algo que traje uno de esos días que estabas ocupada, creí que ya lo habías visto.

  ̶  Sabes que no entro aquí sin tu permiso, tú eres la única que tiene llave de este sitio.

  ̶  Bueno esto es un poco incómodo ahora...   ̶  suspirando quitaba la manta para dejar al descubierto un bloque de mármol.

Con la boca entre abierta   ̶  ¿cómo fue que lo conseguiste? Y, ¿qué pensabas hacer con eso?

  ̶  Verás... la Sensei Utsuki conoce a alguien, que conoce a alguien... le enseño mi trabajo en el hormigón y me dieron esto a cambio de ayudarlos a restaurar unas pinturas. Y creo que ya sabes en que lo quiero usar.

  ̶  Ya veo... Yuzucchi, es algo tarde, me quedaré en una de las habitaciones de invitados de abajo. Tú duerme aquí arriba necesitas reponerte del viaje.

  ̶  Haru, no te vayas, quiero hablar contigo ahora. Para empezar, ¿en dónde estabas?, es lunes y mañana hay escuela ¿por qué llegaste tan tarde?

  ̶  Ya no eres mi novia como para que me preguntes eso, pero si quieres saberlo como mi amiga... aguarda a que te lo diga por la mañana, tú lo has dicho hay escuela así que deberíamos dormir.

Enfadándose   ̶  sobre eso, no creo que sea justo tomaras la decisión tú sola.

  ̶  Pero ya lo hice y no me retractaré, ¿te queda claro?    ̶  acabando esta frase bajó las escaleras tan rápido como pudo, evitando seguir con una discusión que se sabía incapaz de llevar en ese instante.

BETWEEN LOVEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora