Se hará lo que yo diga...
–Tenía un dolor de cabeza insoportable, abrió los ojos lentamente con pesadez, no entendía dónde estaba, ni tampoco porque tenía tanta sed, todo le daba vuelta, observó el lugar y le era desconocido, así que volvió a cerrar los ojos hasta que sintió agua helada en su rostro los abrió asustada–
Leonardo – mi querida esposa –la observó con una enorme sonrisa, ella quiso moverse pero algo se lo impedía– has dormido demasiado –se acercó a ella queriéndola besar pero Cayetana lo escupió– ¡estúpida! –Estampó su mano en el rostro de ella, tan fuerte que el rostro de Cayetana giró para después expulsar sangre–
Cayetana – ¡Animal! –gritó con sus ojos llenos de lágrimas intentando soltarse–
Leonardo – eso es para que aprendas a tratarme –sonrió con maldad– mi cielo –acarició su pierna con fuerza observándola con lujuria– no te imaginas todo lo que pienso hacerte señora bonita –se colocó a la altura de su pierna para empezarla a besar–
Cayetana – ¡no lo hagas! ¡Leonardo! ¡Suéltame! –gritaba con desesperación, mientras sentía las manos de su esposo acariciándola–
Leonardo – quien lo diría mi señora bonita –la observó con su característica sonrisa– que a pesar de los años tu cuerpo aún me excita –tomó con sus manos sus labios, los besos con fuerza, las lágrimas de Cayetana escurrían sin cesar no entendía que diablos había pasado, ni porque estaba así–
Cayetana – por favor Leonardo –suplicaba mientras sentía el aliento de él recorriendo su cuerpo– suéltame –él negó– al menos dime porque me tienes así
Leonardo – de verdad aún no lo sabes –hizo un ruido con su boca mientras negaba– necesito que me firmes el poder –de pronto lo que había pasado aquella noche vino a la mente de Cayetana– te lo pedí de una buena manera y tú –acarició su rostro ante su mirada llena de miedo– no quisiste mi señora bonita, estabas a punto de abandonar nuestros planes por las bastardas de tus hijas
Cayetana – por dios Leonardo, yo tengo dinero en diferentes cuentas alrededor del mundo –él negó–
Leonardo – no mi señora bonita ese dinero ya está en mis cuentas
Cayetana – ¡qué! –Lo miró furiosa, de nuevo se movió con fuerza intentando soltarse– ¡eres un miserable! ¡Me engañaste! ¡Me utilizaste!
Leonardo – no te quejes Cayetana, que a mi lado te la pasaste muy bien
Cayetana – tú también lo disfrutaste
Leonardo – me encantaría decirte que no, pero la verdad –la observó de nuevo, sin que ella lo viera venir tocó sus partes íntimas–
Cayetana – ¡No Leonardo! –Suplicó una vez más–
Leonardo – no te imaginas cuanto te deseo –sacó su mano para destrozar su ropa, el llanto y los gritos de Cayetana invadieron el lugar mientras él saciaba sus más bajos instintos–
–Después de tomar la llamada Erika se dirigió a su habitación y decidió colocarse algo cómodo para dormir, no podía sacar de su mente los besos y todas las emociones que le habían generado, y es que Pablo era un hombre sumamente guapo, que podría generar todo ese deseo en cualquier mujer, pero ¿Por qué en ella? Sobre todo cuando sabía lo difícil que sería para él, estar con una mujer tan diferente a él, sobre todo en el ámbito económico–
–Harta de dar vueltas en la cama, no podía dormir, en cuanto cerraba los ojos sus labios, sus manos acariciando su cuerpo aparecían una y otra vez, y es que nunca había sentido tanto en un solo beso, así que decidió bajar por un vaso de agua o quizá para prepararse un té–
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Quiero que Vuelvas
Fanfictionla sed de venganza de Cayetana llevó a sus hijas a planear una venganza en la cuál ellas fueron las mas afectadas...
