Capitulo 14.

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Un gran estruendo hizo que me sobresaltara, apartada de mis pensamientos me puse de pie pocos segundos después del estruendo, luego se escucho un grito de hombre dominada por el miedo corrí a la puerta, la abrí y esta dio un fuerte golpe en la pared, baje trotando las escaleras y con cuidado de no tropezar. Me detuve en seco cuando mire a Raziel golpeando a Alexander.

-Ya basta Raziel deja de golpearme- se quejo Alexander-.

-¡No estúpido!-grito Raziel-, te dije que cuidaras a Victoria y no lo hiciste pero ahurita que acabe con tigo le haré una pequeña visita a Edwin.

Alexander estaba arto, se quito a Raziel de encima y se puso de pie y le dio una fuerte patada en las costillas, Raziel dejo salir un pequeño gemido, con dificultad se puso de rodillas y empujo a Alexander y tomando impulso con sus piernas se puso sobre Alexander.

-¿Por que es tan importante Raziel?,a ti te da igual todo, ¿que tiene ella de diferente?.

-Tu no lo entiendes, yo la.....

-¿Que rayos sucede aquí?-grito Bardo furioso-.

Raziel se puso de pie dando una ligera patada en el la pierna de Alexander.

-Lo que sucede es que Raziel no sabe controlar sus impulsos-se quejo poniéndose de pie-.

-Guarda silencio tarado tu no sabes hacer una simple tarea a la que tu mismo te ofreces- gruño Raziel-.

-Ya basta ustedes dos, Raziel llevate a Victoria a su casa ella ya a tenido bastante por el día de hoy.

Sin pensarlo dos beses Raziel me tomo del brazo otra vez y salimos del lugar. Llegamos al apartamento que se supone que se convertiría en mi nuevo hogar.

-Raziel-dije con voz timida-.

-¿Que sucede Victoria?.

-Cuando estabas con Alexander peleando-trague saliva-,¿que se supone que le hivas a decir?.

-Ay Victoria -dijo en tono nervioso- que chismosa eres no hiba a decir nada importante, ten aquí están las llaves.

-No tenias que ser tan grosero- dije arrebatándole las llaves de su mano-.

Abrí la puerta y la azote a su cara, me quede recargada en la puerta, podí escuchar las pisadas de Raziel alejándose de la casa estuve un buen rato en la puerta tratando de pensar en que le hiba a decir a Alexander.

El sol de la mañana golpeaba en mis ojos veía borroso, apenas diferenciaba lo que estaba a mi alrededor, me levante lentamente y me mire en el espejo. Ya eran las dos de la tarde y estaba comenzando a artarme de estar aquí encerrada, me puse de pie y tome mis tenis, me peine y salí a dar un pequeño paseo por conocer el pueblo.

Estaba un viento muy frío pero el cielo estaba completamente libre de nubes parece como si fuera a caer una tormenta, mire por todos a cualquier dirección observando y tratar de aclimatarme en este lugar. Después de estsr diez minutos caminando sin rumbo fijo, mi estómago comenzó a doler y a gruñir, tengo hambre con este pequeño percance tuve que darme la vuelta y regresar. Sentí una mano grande que tomo mi brazo provocando que me de la vuelta muy rápido. Una señora de unos cincuenta y cinco años, traía puesta una manta negra que le tapaba la cara.

-Tienes que salir de aquí niña, corre, corre y nunca mires atras- dijo la anciana temblorosa.

-¿Por que estoy en peligro?.

-Mi tiempo se acaba- dijo apresurada-.

-No debes seguir aquí, pon atención no confíes en nadie que pertenezca a este lugar todos son unos traidores mentirosos que solo piensan en las sangre y su objetivo eliminar la raza humana y las fuerzas de Smaug y tu....

La anciana se quedo paralizada y apretaba cada vez mas mi brazo hasta el grado de enterrarme las uñas cayo al suelo y comenzó a sufrir convulsiones tenia la boca abierta, los ojos casi en blanco su mirada perdida, sus manos comenzaron a hacerse oscuras como tierra y en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en polvo y solo quedaron sus ropas abandonadas, estaba muy confundida me di la vuelta y corrí lejos de la anciana.

-Victoria tienes que salir de aquí estas en peligro- dijo una voz que recorrió toda mi cabeza y provocó que me estremeciera-.

Gota rojaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora