Capítulo 58

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-¿Pelirroja?- llamó asomando su cabeza por la puerta James. Lily estaba escribiendo, dando la espalda a la puerta. Se giro sonriendo para mirar a James.

-Dime.

-Nos vamos. Esta a punto de anochecer y hoy hay luna llena...- explicó el moreno, asomando parte de su cuerpo por la puerta.

-¡Melín, ya ni me acordaba...!- Lily miró el reloj muggle que tenía en la muñeca, marcaba las 20,36.- ¿No llegáis ya tarde?

-Sí, los chicos están de camino, yo venía a avisar, díselo a Jess, ¿vale?- Lily asintió.- Hasta luego, princesa.

-Adiós- dijo sonriendo ella, volviendo a sus cosas.

James cerró la puerta y bajo corriendo hasta las puertas que protegían Hogwarts. Esa casa había sido construida hace unos cinco años, aproximadamente, y había sido testigo de las largas noches de Remus. Muy de vez en cuando, cuando Remus tenía una noche dura y se agobiaba entre esas cuatro paredes, les sacaban a dar una vuelta por el bosque, ya que muy difícilmente pasaba alguien.

Una vez fuera se metió en el pasadizo que llevaba a la conocida como casa de los gritos. Había aprendido en el año que llevaba de animago, que se debía transformar justo un metro de la trampilla que daba a la casa.

James convertido en un ciervo entró. No había nadie, dio una vuelta rápida, medio galopando con esas patas largas, y confirmo que no había nadie.

Un gran crujido se escuchó de fuera. Los negros ojos del ciervo se quedaron mirado fijamente por una ventana, fuera. Un perro negro caminaba detrás de la sombra de lo que parecía un hombre lobo.

Rápidamente y al galope salió en la búsqueda de sus amigos. Encontró entre varios árboles a Remus tumbado, convertido en hombre lobo en el suelo, arañándolo. Parecía casi que se retorciera.

James se quedó extrañado. Remus pocas veces se comportaba de esa manera. Peter transformada en una rata aguardaba junto a él. El gran perro negro ladeó la cabeza hacía una dirección y acto seguido se fue hacía allí, dejando a Remus en el suelo.

James le siguió. Al cabo de varios metros el perro se transformó en Sirius detrás de unos árboles. James le imitó.

-¿Qué hipogrifos pasa?- pregunto James echándole un ojo a Remus que se encogía en el propio suelo.

-Eclipse.- sentenció Sirius.- Vamos, creo. Nunca lo había visto así. Hoy he oído que había eclipse, no le he dado importancia pero no sé... le afectará en algo.

-Si la luna no es completamente llena durante un tiempo, eso quiere decir...- intentó concluir James.

-Qué habrá como un descanso en la transformación.- continuó Black.

-¿Pero eso es posible?

-Nunca he vivido un eclipse con un hombre lobo, ¿y tú?- preguntó sarcásticamente.

-Sirius, esto es serio.- elevó la voz un poco, y acto seguido volvió a susurrar.- Ya veremos a ver que pasa, pero si la luna no es completamente llena en teoría la maldición debería romperse durante ese período de tiempo, ¿no?

-No sé, esa es la teoría pero...- Sirius se calló de golpe y dirigió una mirada directa y de advertencia a James. Pasos. Oían pasos acercándose a ellos y rompiendo pequeñas ramitas del bosque. Ambos se agacharon para no ser vistos a la vez. James giró la cabeza para confirmar que Remus siguiera ahí.

-Lo tenemos, Malfoy, ¡lo tenemos!- dijo la voz de una mujer.

James y Sirius intercambiaron una mirada, ninguno había oído esa voz antes.

-¡Chss! Baja la voz, nos pueden oír. Ahora tenderemos que contactar con él a ver cuales son sus siguientes ordenes.- era indudablemente Lucius.

-Ahora mismo esta en la torre de la casa de tu familia, ¿Qué lugar es más idóneo que ese?- le contestó la mujer. Sirius distinguió unas sombras andando varios metros delante de ellos.- No creo que el señor desee cambiarlo a otro lugar, ya ha supuesto mucho trabajo capturarle como para pasearlo por ahí, ¿no crees?

-No sé, Ámbar, esa decisión queda a manos de él. No saben lo que acaba de empezar...- le contestó.

La mujer rio.

-¡Dumbledore es nuestro!- gritó la mujer con un tono de voz casi desquiciado seguido por una risa irritante.

Sirius y James intercambiaron una mirada de preocupación. Ambos sabían lo que pasaba. Sirius se levantó decidido, habiendo aguardado un par de segundos más, hasta que se dejaron de oir las voces.

-La mansión Malfoy. Tienen a Dumbledore.- la cara de James era de completa preocupación, igual que la de Sirius.

-No sé si se referirían... -intentó explicarse James.

-James. Ese es el plan maestro de mis padres desde que tengo uso de razón. La torre norte de  la mansión Malfoy es una completa aislante. Nunca me dejaron entrar ahí.- Sirius recordaba exactamente y con precisión sus tardes de crio en la mansión Malfoy- Fue diseñada explícitamente para reclutar a Dumbledore, cuando los abuelos de Lucius eran muy amigos de complices extremistas de Grindelaw.

James trataba de asimilar toda la información.

-Había oído rumores de que Grindelaw no odiaba tanto a Dumbledore...

-Precisamente. Él nunca llegó a dar esa orden. Pero el cara serpiente no dudaría...

Se hizo un silencio. James no podía creer lo que oía. Un grito cortó el ambiente de paz. Remus, semidesnudo en es suelo, apareció en forma humana sobre el césped.

Peter abandonó su forma de ratón y con expresión asustada, se acercó a su amigo.

-¿Qué? ¡Remus!- Sirius se le acercó corriendo. Tenía la cara blanca y una expresión que no daba a entender si estaba o no completamente consciente.- ¿Estás bien? ¿Me oyes?

-¿Q-Qué?- dijo Remus.

James levantó la cabeza para ver la luna tapada muy levemente por una orilla.

-El eclipse. -Se arrodillo junto a Remus y le intento ayudar a levantarse- Arriba, grandullón. Mientras la luna no esté completamente llena, no eres completamente hombrelobo. -Remus tenía una mirada perdida, parecía muy mareado.

-¿A dónde vamos?- preguntó el licántropo con un hilo de voz.

James miró fijamente a Sirius. En un segundo, se entendieron perfectamente.

-A la mansión Malfoy.

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Después de mucho tiempo, actualizoo!!! ¿Qué tal el verano? ¿Os ha gustado el capítulo? Son los últimos capítulos por eso iré actualizando poco a poco pero os prometo q antes de finde año lo tendréis!
Besos!

James y LilyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora