Walter Simons, el profesor.

541 25 4
                                    

Me había quedado dormida nuevamente en el maletero pensando en el estado de los chicos.

James se había atrevido a decirme que estaban heridos a pesar de que no me lo querían contar porque había escuchado a Savannah de fondo mandarlo a callar.

Me desperecé dándome cuenta de que tenía algo en la mano. Lo miré sonriendo. Me había dormido con la nota que Blake me había dejado antes de que lo secuestraran e hirieran.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo al escuchar en mis pensamientos esa frase.

Mi mente se imaginó a Blake herido y al borde de la muerte.

-Samantha, deberías no pensar en eso.

Miré hacia el asiento donde Shane se había asomado hacia el maletero con cara de preocupación.

-¿Lo sabes?-pregunté inexpresivamente.

-Me imagino algo por tus reacciones pero no-respondió.

Le conté todo desde que estábamos en el instituto hasta hacía dos días en la playa.

Todo aquello contado por mí una vez más me hizo darme cuenta de una cosa verdaderamente importante: estaba enamorada de Blake Mason, mi instructor y compañero de piso.

Pero, ¿él sentiría lo mismo por mí o solo era una amiga más a la que se tiraba como hacía con tantas otras antes de conocerme?

***&***

POV BLAKE

Samantha. Era el único pensamiento que me venía a la cabeza en esta situación.

Después de dejarla en su casa tuve que recoger a los chicos para volver al campamento y salir en busca del narcotraficante más cotizado de nuestros tiempos. Walter Simons, el profesor.

El problema era que habíamos caído en su trampa y ahora nos tenía atados y moviéndonos en dos camiones.

Nos había separado por si se nos ocurría escaparnos, pero no podíamos hacerlo.

Carter y yo estábamos heridos. Él de un disparo en la pierna y yo con uno en el hombro. Imposible escapar.

Además llevábamos a Shane, amigo de Samantha e infiltrado para vigilarla. No se podía enterar que todos sus amigos eran infiltrados para vigilarla a ella y a los demás novatos porque me mataría a mí y a Savannah por ocultarselo.

¿Dónde estaría Sam en estos momentos? Le había dejado una nota a Savannah en el cadáver de uno de los tipos que nos habían emboscado para que se la diera a Sam y que así la descifrara.

Estaba seguro de que Savannah iba ahora mismo detrás nuestra.

Los camiones se pararon y se abrieron. Una serie de personas nos ayudaron a bajar de los camiones bruscamente para llevarnos hasta una habitación sin ventanas.

Uno de ellos se encargó de encadenarnos a la pared dificultándonos aún más la escapada. El tipo se fue cerrando de un portazo.

-¿Estás seguro de que descifrarán el mensaje, Blake?-preguntó Dylan sucio y desmadejado perdiendo así sus encantos de playboy. Todos estábamos igual.

-Savannah es lista, Dy. Nos encontrarán y saldremos de aquí. No te preocupes.

Pero yo estaba más preocupado que todos mis compañeros. Teníamos que buscar una manera de escapar por si no lograban encontrar la nota o si no podían descifrarla.

Todo era un lío y se complicaba cada vez más toda esta mierda.

Pero no podía morir. No podía dejar a Sam sin que supiera que me estaba empezando a gustar mucho hasta el punto de volverme loco por ella.

Aparté todos los pensamientos de mi mente y conseguí dormirme por un par de horas para soportar la tortura que vendría después. El profesor nos sacaría toda la información antes de matarnos si Savannah no nos salvaba antes.

Nos alertamos cuando escuchamos fuertes gritos fuera. La puerta se abrió de repente dejando entrar a Walter Simons, el profesor, con un traje de chaqueta blanco, camisa y zapatos negros.

Un auténtico traje Armani con mocasines italianos. Completamente acorde con lo que ganaba diariamente: cien mil dólares la hora.

-Blake Mason y equipo-sonrió-Que bueno veros de nuevo. ¿Os tratan bien mis hombres?

-Van a por tí, Simons-sonrió Shane-Y te vamos a matar.

-¿Tú y cuántos más, Ther?-se rió-Te recuerdo que estás en una situación algo liosa.

-Guárdate tus chistes para el diablo-susurré-Seguro que a él le hacen más gracia que a nosotros.

-Me gusta tu sentido del humor, Blake. Quería despedirme antes de que mi fiel segundo al mando entable una peculiar conversación con vosotros. Que disfrutéis.

Con una sonrisa despreocupada, el profesor salió de la habitación volviendo a dejarnos solos. En unos minutos aparecería Clay, la mano derecha del profesor, y no sería un encuentro muy agradable.

Esperaba que Savannah nos encontrara antes y no tuviéramos que asistir al encuentro. Aunque no tenía muchas esperanzas en ello.

******

Tic tac, tic tac... que ingenuo es nuestro Blake que cree que Savannah va a rescatarlo.

Y tenemos un malo más cuando creíamos que solo los populares lo eran.

Bueno, bueno, chic@s aquí seguimos y aún queda para rato de nuestros guapos y nada comúnes personajes.

Ya sabéis que podéis preguntar dudas, dejar vuestros entrañables comentarios dañándome de alguna forma con los que muero de amor o simplemente podéis dejarme una pequeña sonrisa para que sepa de vuestra existencia.

Y como ya sabéis No os olvidéis de ser felices (=

Un amor de campamento.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora