Me levanté hacia la hora de comer. Hoy era sábado y estábamos en una especie de vacaciones de los deportes extremos, por lo que el sábado era el día libre y el domingo la prueba.
Tenía los brazos y las piernas doloridas por culpa del Krav Magá. Es lo que tenía haber dejado los entrenamientos a un lado.
Pero al menos yo me podía mover con fluidez y no como los demás que seguramente aún no estaban levantados.
Mañana sería peor porque tendrían los músculos rígidos.
Me puse a preparar la comida cuando ví a Blake abriendo la puerta con una mueca que rápidamente cambió.
Le dolía mucho el hombro pero por orgullo no iba a decir nada y se iba a aguantar porque yo tenía las pastillas delante de mí.
Lo miré fijamente intentando pasar por delante de mí hacia su habitación.
-Ni un paso más, Blake.
Mis palabras lo paralizaron y maldijo dándose media vuelta para mirarme.
Llené un vaso de agua y lo puse junto a un par de pastillas en la barra delante de él.
-Ahora-le mandé.
Él cogió las pastillas y se las tragó ayudándolas a bajar por su garganta con el agua.
Dejó el vaso en la barra y me dí la vuelta para volver a la pasta. Con un simple gracias se fue a su habitación pero no cerró la puerta.
Volvió minutos después para sentarse en la barra a comer conmigo.
Solo le faltaba disculparse y desmontarme con un beso y me tendría comiendo de nuevo de su mano.
Repartí la comida y me senté frente a él en la barra. Había puesto salvamanteles, los cubiertos y la bebida.
Era momento de aclarar de quien era la culpa. Podría ir bien o podría terminar comiendo yo sola.
Suerte, Samantha.
-No me voy a disculpar-le dije antes de empezar a comer.
El tenedor quedó a medio camino entre el plato y su boca.
-Lo sé-me respondió.
Se llevó el tenedor a la boca y masticó mirándome a los ojos fijamente.
Eso me había dejado a mí fuera de juego.
Si sabía que no me iba a disculpar, ¿por qué no me pedía disculpas él?
No era tan orgulloso como para no hablarme y no disculparse. ¿Por que no lo era, verdad?
Pasamos la comida en silencio mirándonos. No es que me fuera a quitar el hambre, pero me sentía confusa con Blake.
Terminó de comer antes que yo pero esperó a que yo también terminara.
Recogió los platos echándolos en el fregadero y al pasar por mi lado me besó la frente.
-Tengo trabajo. Después te veo.
Lo ví salir del apartamento tranquilamente.
Ahora estaba más confusa que antes.
No me había movido del taburete nada más que para obligar a Savannah y a Melissa que vinieran al apartamento.
Necesitaba que me aconsejaran.
Se fueron después de la merienda ya que Melissa tenía que entrar en el turno de noche y Dylan llevaría a Savannah a cenar por ahí.
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Un amor de campamento.
RomanceTras pasar la prueba inicial con mal pie, nuestra protagonista se ve envuelta en un castigo y parece que se ha convertido en el ojito derecho del jefe de su unidad en el campamento a pesar de lo duro que la trata. Ella tendra que aguantar el entrena...