Tómate las pastillas.

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Blake me agradeció el regalo sin saber que decir.

Lo dejé en la cocina feliz con su regalo para ir a darme una ducha.

No me había duchado después de la  capoeira y olía a algo así como a un perro muerto y en descomposición.

Salí de mi habitación con la ropa encontrándome a Blake de frente.

Lo miré arrugando la frente esperando que me dijera algo.

Un brillo en sus ojos me delató su siguiente paso pero sonreí cuando al intentar besarme le di la vuelta haciendo que quedase en la pared desconcertado.

Me apoyé en su pecho sonriendo.

-¿Quieres un beso, Mason? Tómate las pastillas. Y que yo lo vea.

Dejándole sin palabras, recogí la ropa del suelo que había tirado y me metí en el baño.

Escuché como gruñía y sonreí abriendo el agua de la ducha.

Tras desvestirme y meterme bajo el grifo de la ducha, escuché la puerta abrirse.

Blake me miró a los ojos como si no se diera cuenta de que estaba desnuda y me enseñó la pastilla en su boca y bebió del vaso de agua que traía.

-Buen chico.

Blake me dió una sonrisa pícara quitándose la camiseta. Aún tenía el hombro vendado.

Me metí bajo la ducha dejándole a lo suyo.

Me dí la vuelta para coger el champú, pero Blake me aprisionó contra la pared.

Su boca se juntó con la mía. Él marcó el ritmo de nuestro beso. Nuestras lenguas chocaron desatando la locura.

Las manos de Blake pasaron de mi cintura a mi culo en cuestión de segundos.

Una de ellas volvió a hacer el camino para encontrarse con mi mano.

Habia llevado mi mano por el pecho de Blake antes de que me la cogiera.

Iba a acariciarle, pero él quería ir directo al grano.

Mordí su labio haciendo que gruñera pero no soltó mi mano.

Decidí llevar la otra hacia su pene pero también la sujetó separándose de mi boca pero no de mi cuerpo.

Me tenía aprisionada entre la pared y su cuerpo sosteniendo ambas manos contra la pared.

-Si lo haces, no me puedo concentrar-susurró besando mi cuello.

-¿Necesitas mucha concentración para esto?-me burlé notando como su boca bajaba por mi cuello-Eres un cabrón-suspiré cuando su lengua chocó contra mi pezón-Deja los jueguecitos.

-¿Tienes prisa?-preguntó volviendo a mi boca.

-Si, el agua caliente está por gastarse y no pienso ducharme con agua fría.

Una carcajada salió de su garganta a la vez que unía nuevamente nuestras bocas.

Sus manos soltaron las mías que volvieron a posarse en mi culo. Las mías en la base de su pelo.

Noté que Blake me levantaba. Lo ayudé rodeándole la cintura con las piernas.

Su erección presionó contra mí. Un gemido escapó de mi garganta cuando Blake comenzó a introducirse lentamente.

Una vez amoldado a mi interior, comenzó a salir y entrar en mí. Una y otra vez a un ritmo acelerado.

Nuestros labios volvieron a separarse en busca de aire.

La boca de Blake bajó haciendo que sus dientes rozaran mi barbilla y por consiguiente mi cuello.

El ritmo aumentó consiguiendo que se me escapase un gemido.

No podía más.

Blake me estaba volviendo loca.

Sus manos me rodearon con más fuerzas cuando apreté en un puño sus cortos cabellos de la nuca.

-Blake...-susurré.

-Vamos cariño-gruñó suavemente.

Escondí mi cabeza en el cuello de Blake perdiéndome entre un increíble orgasmo.

Al momento, Blake llegó conmigo al éxtasis.

Durante unos momentos nos mantuvimos quietos y controlando nuestras agitadas respiraciones.

Blake fue el primero en moverse saliendo lentamente de mí y ayudándome a mantenerme de pie.

Cerré mis ojos aún apoyada en la pared y dejé a Blake que me terminara de duchar.

Sus manos recorriendo todo mi cuerpo era una increíble sensación.

Él salió primero de la ducha poniéndose una toalla alrededor de la cintura.

Después cogió una toalla grande y me envolvió en ella.

Para mi sorpresa me cogió en brazos y me depositó segundos después sobre su cama.

Él se tumbó a mi lado pasando una mano alrededor de mi cintura y pegándome contra él.

-Eres un mal enfermo.

-Chantajista-susurró en mi oído provocándome un escalofrío.

-Te meteré las pastillas con una pistola si así te las tomas, Mason. No estoy de broma-dije sentándome en la cama.

-Te he dicho que no me duele.

Llevé mi mano hacia su herida y apreté  el lugar donde ahora estaba la venda mojada.

Blake cerró los ojos con un gruñido de dolor.

-Te duele. Utiliza la codeína, por favor.

-Me lo pensaré-dijo enfadado.

-Te las tomarás. Delante de mí-dije poniéndome de pie-O si no puedes ir olvidándote de estos momentos.

Salí de la habitación de Blake triunfal.

Se había quedado de piedra al oir esas palabras.

Él no se tomaba las pastillas, yo lo dejaría de nuevo en abstinencia. Y la última vez no fue demasiado bien.

Ahora tenía que vestirme y prepararme para el siguiente entrenamiento ya que me había perdido la comida. Aunque al menos, no comer había tenido sus ventajas.

******

Lo siento, empecé la universidad y quería causar buena impresión la primera semana.

Para recompensaros esta será la primera parte de un pequeño maratón en el día de hoy.

Y ya sabéis, No os olvidéis de sonreír  (=

Un amor de campamento.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora