POV SAMANTHA
El dolor de cabeza pinchó cuando empecé a recobrar el sentido. Recordaba haber escapado, recordaba haber corrido, y recordaba el ruido antes de que golpearan mi cabeza.
Intenté llevar mi mano hacia mi cabeza pero algo lo impidió manteniéndome inmóvil. Deslicé mi mirada hacia mis brazos abriendo por primera vez mis ojos. Cuerdas.
-Mierda-murmuré aclarándome la voz. La tenía ronca de haber estado inconsciente.
Miré a mi alrededor, aunque ya no estaba ni en el bosque ni en el sótano en el que me habían encerrado. Estaba en una especie de nave industrial con un par de lanchas a la derecha, un par de tíos en cada esquina armados, y un SUV en el que yo estaba apoyada y sujeta.
Intenté liberarme como pude, pero esta gente no iba a cometer el mismo error dos veces. No iba a tener otra oportunidad de escapar si no me ayudaba alguien. Y todos sabíamos que la posibilidad de que alguien me ayudara eran nulas.
-Estás despierta.
Miré hacia aquella voz femenina que no conocía, encontrándome con una cara tampoco conocida, pero ella era guapa. No estaba precisamente delgada, tenía sus curvas bien distribuidas. Iba vestida como si fuera una mercenaria.
-Eres guapa-me cogió la mejilla en una especie de pellizco de abuela-Mason sabe elegir a sus putitas.
-¿Eres la amante despechada?-pregunté a la defensiva. La tortura psicológica no iba conmigo.
Una risa reverberó de su garganta produciéndome un verdadero escalofrío. Aquel almacén parecía demasiado grande produciendo el eco de la terrorífica sonrisa.
-Que bien me lo voy a pasar contigo, pequeña.
Le escupí en el momento en que sus dedos acariciaron mi mejilla manchando su camiseta. Riéndose se lo limpió y levantó su mano para golpearme.
-Marlene-una voz imponente la paró.
Miré hacia la persona que había hablado, para mi sorpresa ya lo conocía de años antes, no era ni más ni menos que Walter Simons, el profesor, o mi antiguo profesor de laboratorio.
Era un hombre ya entrado en los cincuenta, en traje de chaqueta, con menos pelo del que podía recordar, pero con un aspecto simpático. Aunque el aspecto era lo de menos, ya que al haber secuestrado a Blake, había perdido toda la simpatía.
-Profesor-bajó la mano apartándose sumisamente.
-¿Te he dado clase?-me miró con una media sonrisa misteriosa.
-Si, hace tres años-respondí con cautela.
-Te recuerdo por la matrícula de honor, chica-sonrió-Me caías bien. ¿Por dónde estaba cotilleando, Marlene?
-No estaba cotilleando, profesor. Ella se ha escapado del sótano de la casa.
-¿Y qué hacía en el sótano?
-Es la chica que Mason se está tirando.
-Creí que eras más lista por tus notas, pero has caído bajo Santana-probó.
-Samantha-corregí.
-Como sea. Necesitamos que hagas un trabajo para nosotros-paseó por delante de mí-Aunque puedes negarte y Marlene tendría que convencerte.
-No voy a hacer nada que dañe a mi familia o a mis amigos. Puedes torturarme todo lo que quieras.
-Bien-suspiró-Es una pena, pero todo se puede sacrificar. Marlene-se dió la vuelta hacia ella-Ocúpate de ella, pero que no se vea mucho. Volveré más tarde.
El profesor se fue del almacén ignorando que Marlene estaba a punto de torturarme, pero quizás tampoco es que le importara matarme. El eco de las botas de ella resonó hasta pararse nuevamente delante de mí.
De repente, el nombre de Marlene destelló en mi cabeza recordando aquella conversación que Collins tuvo con Blake cuando esperábamos en el maletero del Jeep. Blake se había puesto tenso en cuanto le había mencionado aquel nombre.
Me puse una meta en aquella tortura, y era interrogar indirectamente a Marlene para saber porque mierda Blake se había puesto tenso al escuchar su nombre, o porque Collins la consideraba enemiga.
******
Marlene en multimedia.
No tengo nada que decir salvo que no tenía internet, así que lo siento.
Pero como siempre, No os olvidéis de sonreír!(=
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Un amor de campamento.
RomantizmTras pasar la prueba inicial con mal pie, nuestra protagonista se ve envuelta en un castigo y parece que se ha convertido en el ojito derecho del jefe de su unidad en el campamento a pesar de lo duro que la trata. Ella tendra que aguantar el entrena...