Su padre hablaba de fondo, pero Michael solo podía mirar a su hermano, imaginando todas las formas en que podría matarlo... las más lentas, dolorosas y crueles muertes que podría imaginarse. Mientras, Lucifer revisaba sus uñas.
- Entonces, ¿Quieres ayudarnos? – Sonrió Chuck, terminando su discurso.
- Si sacas a este tipo de mi cielo, hare lo que quieras. – Dijo el primogénito, sin quitar la mirada de Satán.
- ¡Oh, vamos, Miky! Si papá nos enseñó a compartir, ¿Por qué no quieres compartir a tu ángel conmigo? - Volvió a molestarlo con el tema.
De alguna forma llegaron a un acuerdo, Michael colaboraría pero expondría lo menos posible a los ángeles, nunca llevando al frente a sus soldados. Realizar un ataque desde el cielo no era tan eficaz como un enfrentamiento directo, pero perder hombres era un riesgo que no iba a permitir.
Salieron de allí, con los arcángeles manteniendo su discusión y Chuck unos pasos atrás. Cas se asomó desde su habitación, justo a tiempo para que su padre lo viera.
- ¡Hey, hola! Nos vemos de nuevo. – Dijo el otro, como si nada.
El ángel estaba en shock al saber que Dios había estado enfrente de sus ojos todo el tiempo que lo busco, aun así, levantó su mano para saludar. Aún llevaba solo la camisa desabotonada y su ropa interior, pero estaba demasiado impactado para preocuparse por su presentación.
- ¿Por qué no vienes con nosotros? – Sugirió Chuck, con una sonrisa amable.
- Michael me mataría, y no figurativamente. – Sentenció el otro.
- Buen punto.
Los pasos marcados del arcángel mayor terminaron la conversación.
- Padre, lejos de Cas. – Ordenó, empujando a Dios a la salida.
El mayor saludo de nuevo en un gesto infantil de su mano y Castiel le correspondió.
El ángel volvió a la habitación, en la que ya no se sentía tan seguro. Lamentó no haberse despedido de Michael, porque si iba a la tierra a hacer lo que imaginaba, entonces no sabía si volvería a verlo.
Quizá, luego volvía solo su padre a informarles que Mike no regresaría. Entonces seria libre, podría volver a la tierra, pero a Cas no le quedaría mucho por que vivir. Tal vez regresaría a ayudar a los Winchester, pero no sería igual. Necesitaba prepararse para perderlo, pero podía concebirlo aun.
Alguien tocó a la puerta, inesperadamente. Naomi estaba al otro lado.
- Tienes una misión. – Le entregó sin más un archivo. – Un interrogatorio, ya sabes lo que procede.
Al abrir la carpeta, se encontró con el mismo informe que había sellado. Pero encima de su rojo sello de búsqueda, uno en verde rezaba: "Capturado".
Se vistió rápidamente y marchó a la sala de interrogatorios, que quedaba muy cerca de los calabozos, donde muchas veces se practicaban los castigos. En una de esas habitaciones había estado antes, siendo más que interrogado por Michael.
Abrió la puerta tras la autorización de uno de los guardias y afrontó a su hermano, que se encontraba en la misma posición que él cuando fue capturado.
- Balthazar.
- ¡¿Cas?! – El rubio levantó la mirada rápidamente, topándose con quien menos esperaba. - Se supone que estabas muerto...
- Lo mismo digo.
Balthazar asumió que no necesitaba tanto protocolo con Castiel, por lo que se puso de pie, pero mantuvo la distancia. El morocho revisó el informe, cumpliendo su trabajo como debía y olvidando los asuntos personales, pero Balth no podía hacer eso.
- ¿Cómo lo lograste? Todos estaban seguros de que Michael te mandó a matar. – Indagó el rubio.
- No es de tu incumbencia.
El nuevo prisionero sonrió de lado, hastiado de la actitud hostil del otro, aunque llevaran solo cinco minutos allí adentro.
- ¿No debería ser yo el enojado? Me mataste por si no recuerdas. – Reclamó.
- Me traicionaste. – Resaltó como excusa a su reacción. – Ambas partes fuimos insultadas, acabemos esta guerra por la paz y ya. – Sentenció.
- No quiero. – Replicó Balthazar. – Yo trataba de salvarte de tu propia locura, tú eres el traidor aquí.
Castiel elevó su mirada, entrando sin poder detenerse en el juego de su hermano.
- Lo siento, ¿Bien? Lamento reaccionar así, pero me sentí mal al ver que eras la persona en que más confiaba en el mundo y elegiste a otros por encima de mí. – Casi gritó. – Además, esta no es la primera vez que te haces pasar por muerto, no pretendas que te felicite.
Ok. Este era el Castiel que Balthazar quería ver, alguien que enfrentara la situación como los hermanos que eran.
- Yo también... - Se aclaró la voz el rubio, algo avergonzado. – También lo siento. ¿Hermanos de nuevo? – Extendió su mano.
Era un gesto infantil, incluso estúpido. No eran niños y el asunto no era tan sencillo como eso, era grave y doloroso en cada momento. Pero Castiel no quería perderle, por muchas bajas en su relación, Balthazar era uno de sus hermanos más cercanos. Hoy, comprendiendo de la gran posibilidad de perder a Michael que tenía, aferrarse a su hermandad parecía lógico.
El morocho correspondió el gesto, pero no logro sonreír con la misma energía que su hermano.
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Sí, señor.
FanfictionMichael quiere castigar al culpable de su desgracia, pero termina descubriendo cuanto Castiel desea eso. Michastiel Michael x Castiel Advertencia: Sadomasoquismo.
