NA: Recomiendo I love you de Billie Eilish para escuchar de fondo.
Salir no fue fácil tampoco. Gabriel tuvo que rogarle a Castiel que lo hiciese, antes de que las cosas empeoraran. El castaño se encargó de devolver el bozal a su lugar pero antes, inaudible para Cas, Mike le dio una última orden.
- Dile a padre que prohíba las visitas. –
- Miky...
- Gabriel, es mi decisión, no de ustedes.
No protesto más y alejó al ángel de allí. Caminando por el pasillo, el silencio se mantuvo, principalmente porque Cas solo podía darle vueltas a las palabras de Mike, y Gabriel también. Entonces, despreocupadamente y como si nada malo estuviese pasando, cruzaron a Lucifer en uno de los pasillos principales. El rubio jugaba con una especie de cubo traslucido, que en realidad era una granada de luz que se había robado de la sala de armas.
- Hey... - Saludó sin más protocolo, y evitando mirarles.
Castiel de detuvo al verlo pasar, Gabriel reaccionó demasiado tarde para su siguiente movimiento. El ángel tomó por la camisa al arcángel mayor y lo estampo contra el muro. La granada cayó y se deslizó por el pasillo, sin activarse.
- ¿Cómo puedes fingir que no pasa nada? – Increpó. – Michael está pasando por lo mismo que tú y no eres capaz de ayudarlo como un simple agradecimiento. – El ángel era furia absoluta.
- ¡Uff! Se le subieron los humos a la primera dama. – Se burló Lucifer sonriéndole socarronamente. – Escucha, Cassie. – Le guiño. – Yo me las arregle solo, es su maldito problema ahora.
Gabriel estaba a punto de apartar al ángel, pero luego de escuchar eso, se unió a él.
- ¿Qué demonios dices? – Reclamó el castaño. – Mike intentó ayudar lo más posible con lo de la marca, tú lo orillaste a que te encerrará. – Objetó. – Siempre trató de hacer lo mejor por nosotros y el cielo.
- Incluso te dejó quedarte y te dio una oportunidad después de tanto. – Añadió el ángel. – Cuando no te mereces nada de eso.
Lucifer desvió su mirada, sin dar brazo a torcer. Era lo que hacía cuando sabía que tenías la razón pero se negaba a dártela, Gabriel lo conocía bien.
- Vámonos, Cas. – Apartó con suavidad al ángel. – Y devuelve eso antes de que destruyas medio cielo. – Aconsejó a Luci, señalando la granada en el suelo.
El rubio los observó desaparecer entre los pasillos y levantó el cubo. No podía negar la verdad. Sabía que Michael intentaba siempre ser lo más justo posible, e incluso el pidió a Chuck que lo llevaran al cielo para que se recuperara. Pero quizás su orgullo y sed de venganza por el pasado podían más.
Castiel volvió solo la mitad del camino hacia su habitación. Probablemente, si las cosas iban mal y Michael era desterrado del cielo, esa habitación seria inservible y descartada como él. No tenía idea de los impulsos que llevaron al arcángel a crear algo así solo para él, abarcando todas las necesidades y un poco más allá de los caprichos.
Quizás, ese día que lo cambio todo, con la sangre corriendo entre sus manos y el frágil cuerpo entre sus brazos, Michael pensó en Cas como una pequeñísima figura de cristal. Esas delicadas obras que pones en estantes y observas cuando necesitas pensar en la efímera belleza o la delicada línea entre lo innecesario y lo vital.
Quizás esa habitación era su estantería, donde estaría lejos de cualquier cosa que pudiese dañarlo, donde Michael creía que estaba a salvo de los peligros externos. No supo en que momento llegó a amar a esa pequeña figura, pero Castiel se sentía afortunado de no ser desechable como lo sería para cualquier otro ser en el universo.
Castiel tampoco estaba seguro cuando cruzó la línea para amarle o si alguna vez, su admiración de ángel hacia su superior, había sido una chispa pequeña en esos deseos. Le gustaba pensar que no, que todo surgió tan espontaneó e inesperado como una explosión. Pero, usualmente, cuando el amor comienza así, también es efímero y pasajero.
Quería mantener la creación de que lo suyo no era de esa forma. Y aún si la jaula aprisionaba su corazón y rompía su cordura, Michael continuaría amándole.
O tal vez hubiese sido mucho mejor que nadie amara a nadie y solo fuese un estallido de pasión fugaz que se disiparía fácilmente. Estaría muerto o prisionero y Michael aún seguiría encadenado al suelo como un animal, pero ninguno se sentirá así de destruido. Siempre fueron dos soldados dispuestos a morir por sus convicciones, eso no hubiese cambiado... El amor les cambio y ahora eran débiles el uno por el otro.
Se quitó la ropa con lentitud, dejando las prendas desperdigadas por la habitación. Olvidaría el orden con el que Mike estaba obsesionado, como un gesto de protesta. Era un niño haciendo su berrinche por un dulce. Pero es que... se sentía abandonado a su suerte. Sabía sus motivos y entendía porque se dejaba caer así de repente, pero eso no haría sentir mejor a su corazón roto.
Se hundió en las blancas sabanas, acurrucándose contra ellas como la primera vez en que rozó su suavidad. Michael le reprendería por el desorden, o acariciaría su cabello para pedirle que se apartara de su lado... incluso se despediría y prometía volver luego del trabajo.
Pero una decisión lo alejaba de todo eso. Chuck no sería capaz de condenar a otro de sus hijos, repitiendo una historia que odiaba. Sin embargo, Michael ya se había condenado a sí mismo, por pecados que jamás había cometido.
Una vez, Michael le llamó "Su más grande pecado". Supuso que también era el único de ellos. El intachable repertorio del arcángel lo hacía merecedor de gloria y nada más, incluso con el pequeño pecado ocultó en esa habitación. No merecía un final así.
Castiel se abrazó a una almohada y dejó su primera lágrima caer. Rogó despertar y volver a ese primer día, en que inútilmente pensó en escaparse...
Al menos allí, aún le pertenecía a Michael.
ESTÁS LEYENDO
Sí, señor.
FanfictionMichael quiere castigar al culpable de su desgracia, pero termina descubriendo cuanto Castiel desea eso. Michastiel Michael x Castiel Advertencia: Sadomasoquismo.
