Marca de la maldad.

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Las puertas del cielo se abrieron, Gabriel arrastró a su hermano en la penumbra hasta los guardias que le ayudaron. Muchos ángeles se asomaron desde sus puestos de trabajo, para ver lo que sucedía y algunos para ayudar con el arcángel; habían notado como la luz verde de su nombre volvía a retornar milagrosamente hace solo unos minutos.

Castiel estaba entre ellos. Cruzó miradas con Gabe, este le abrazó. Las heridas cubrían el cuerpo del castaño, lleno de su propia sangre y la ajena.

- Está bien. Padre lo recupero hace un momento. – Aplacó el mayor, mirando hacia donde se llevaron a Michael.

- ¿Dónde está Dios? – Tenia un millón más de preguntas, pero esta era una de las más relevantes.

- Lucifer tampoco la sacó barata, está con él, vendrá en un momento. –

- ¿Y tú estás bien?

- ¿Me dejas robar dulces de tu almacén? – Sonrió divertido.

Cas pasó a ver a Michael. Descansaba en medio de asistencia médica, pero no podían hacer mucho más que esperar, porque el cielo no podía servirle de su poder debido a sus bajos niveles de energía. Verlo respirar era lo único que necesitaba el ángel para agradecer. Está vivo y le reconfortaba el alma.

Dios volvería en poco, arreglaría el cielo, a Michael, y todo regresaría a su acostumbrada normalidad. Poco a poco los ángeles se retiraron de la sala, dejándolo solo con el arcángel.

El mayor inhalo y exhalo profundo, sintiendo el dolor de su cuerpo atacar su conciencia. Sus dañadas alas se estremecieron y finalmente abrió los ojos.

- ¿Ahora me harás caso cuando digo que descanses? – Reprendió el ángel. – Duerme.

- No te quedes aquí. – Cerró los ojos, respirando más lento para que no doliese.

- ¿Por qué no?

- Los niveles del cielo... - Apretó los ojos, soportando una punzada de dolor. -... son bajos. Tienen que descansar, todos.

Siempre tenía que comportarse como un líder, y es algo que nadie iba a quitarle. Castiel acarició su cabello y prometió obedecer si él se dedicaba a descansar hasta estar realmente recuperado. Había muerto hace un par de minutos y no podía dejar su obsesión de cargar con el peso del cielo.

Pero entonces, Castiel prestó atención a la extraña "contaminación" que notaba en el arcángel. Quizá fuese solo por los ataques de Amara, quizá por su debilidad, pero no creía que fuese momento para interrogar al mayor sobre lo que había pasado.




Cuando el ángel se aseguró de que dormía, comunicó sus órdenes al resto y volvió a la habitación que compartían. Gabriel estaba envuelto en la cama, como un arrollado dulce. Estaba agotado también, malherido incluso, pero intentaba fingir que se sentía mucho mejor que sus hermanos mayores.

Castiel se recostó a su lado, permitiendo respirar con alivió. Otra batalla fue ganada para el cielo, y no tendrían que lamentar muertes. Entonces recordó a los Winchester, pero no se atrevería a preguntar, no quería arruinar el buen momento.

- Eres el mejor hermano-cuñado del mundo. –Susurró Gabriel, con su voz apagada por las mantas. – Gracias por no echarme de tu cama.

- Te echaría si Michael la necesitara. – Bromeó para molestar al otro.

- Cállate. De solo pensar en las cosas que ustedes hacen en estas sabanas, me siento sucio.




Un golpe despertó a Cas, buscando con la mirada a Gabriel, intentando saber que demonios pasaba.

- Estoy bien. – Dijo el arcángel, levantando una mano desde el suelo, al otro lado de la cama.

- ¿Te caíste?

- No, me gusta despertar con contusiones, Cassie. – Ironizó.

El bullicio de afuera acabó con la charla, llevándolos a salir de la habitación.

Chuck había traído a Lucifer también, y el rubio estaba siendo atendido como lo hicieron con Michael, y aunque ambos estaban bien, el semblante de su padre seguía en preocupación.

- Lo afrontara bien. – Tranquilizó Gabriel a su padre.

No estaba seguro de que hablaban y Castiel buscó la mirada de su hermano mayor por respuestas.

- Michael te explicara luego. – Dijo el arcángel.

- No quiero luego, dímelo ahora. – Exigió. - ¿Qué paso allí abajo?

- Tuve que pasar la marca a Michael. - Confesó Dios.

La marca... La marca de Caín. La que Lucifer le paso al hombre. Cargar con la llave que mantenía prisionera a la oscuridad corrompió a Satán y lo haría con su hermano mayor...

- No... - Susurró Cas para sí, mirando al inconsciente primogénito.

Era fuerte, el arcángel más fuerte creado. Pero si Castiel logró debilitar sus sentimientos tan fácilmente, ¿Qué haría ese pedazo de oscuridad aferrada a su cuerpo? 

Sí, señor.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora