"Esta es la vida de un militar visto del lado humano, el tonto, la víctima, el inestable, amoroso y aveces vengador que vive en el, una lluvia de sentimientos acompañados de decepciones, tragedias, comedia y sed de venganza, acompáñame en este viaj...
A la mañana siguiente en ese pestilente lugar, Dereck y los chicos voltearon a los gritos, pues unos hombres habían entrado, golpeando las rejillas y despertando a la mayoría mientras gritaban "Arriba animales, es hora del show" esos hombres eran 5 y todos estaban armados con rifles, Dereck y los chicos observaban a esos escandalosos, abrieron la celda donde estaban ellos, a mala gana los sacaron de ahí, los chicos no hacían nada, con halones en sus ropas los guiaban afuera, mientras los ojos de Kendal se fijaban en el chico de ojos claros, mientras era casi arrastrado por un sujeto que gritaba cada tanto.
Parecía que Kendal esperaba una señal, pero Dereck sólo quería saber y percatarse a donde los guiaban.
Salieron a una especie de arena, los chicos miraban al rededor, alzando la mirada había gradas al rededor de esa arena, algo como un coliseo, aun estaba vacío.
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Pero en el lugar más alto estaba un hombre, el cual veía a todos recorriendo con mirada recia y algo altanera, el hombre vestía elegante y traía a dos sujetos con el, su piel morena, ojos grandes, altivos y negros, que plasmaban la mirada en aquellos sujetos reunidos ahí, entre ellos. Los chicos y Dereck.
Dereck mirando de igual manera, hizo una pequeña mueca de sonrisa en su boca, lo que lo llevó hacer esa acción, fue el pensar que ese hombre elegante, era nada más y nada menos que el padre de Rabí, y si había llegado a el, entonces el chico de piel oscura no estaría lejos, tal vez no estaba en las mejores condiciones para alegrarse, pero lo hacía, dentro de el había un pequeño sentir de satisfacción, algo que estaba esperando de hacía tiempo, podría ocurrir en cualquier momento.
El hombre notó al equipo, y era bastante obvio no hacerlo, se concentró en todos, para susurrarle algo a un hombre a su lado, era como si escogiera entre estos, recorrió con la mirada a todos, hasta que llegó a Dereck, el cual lo miraba fijo igualando la mirada de ese hombre mayor, el chico de ojos claros inclinó la cabeza a el sutilmente, como reverencia, el hombre siguió viendo y susurró al sujeto a su lado, ambos dejaron de verse hasta que regresaron dentro de aquellas celdas.
Dentro de nuevo.
-¿Que rayos fue eso?-
Preguntó en susurro Kendal a Dereck, el chico aun sonriente respondió.
-Creo que fue una selección- Mike a su lado.
-¿Selección, de que?-
El chico de ojos claros exclamó.
-Oh, ya veremos-
Caminó hacia el anciano Monroe, para confirmar sus sospechas.
-Perdone ¿Puedo hacerle una pregunta?-
Llegó a el, este tenía una escoba en la mano, alzó la mirada al rubio para contestar.
-Creo que ya la hiciste, pero dime-
Dereck antes de continuar miró a su alrededor, cuestionando.
-El sujeto, ese tipo elegante que estaba en la grada más alta.. ¿Es el rey del quien me hablo, cierto?-
El mayor miró a sus espaldas, se acercó más al joven.
-Sí, en efecto ese hombre es quien maneja todo aquí, y el que disfruta ver matarse a estos hombres ¿Por qué?-
Dereck sonrió a medias.
-¿Que hay de su hijo, Rabí? ¿Usted sabe si el también disfruta del espectáculo?-
El hombre al escuchar, se notó intrigado.
-Bueno.. el príncipe rara vez viene, pero si, lo hace ¿Cual es tu punto en todo esto muchacho?-
Dereck inhaló sereno.
-Solo diré que Rabí y yo tenemos un asunto pendiente, que espero pronto saldar-
Se retiró del viejo, el que quedó con una enorme duda por esa charla.
Dereck reservaba el plan que tenía en mente para el, mientras los demás por el encierro comenzaban a desesperarse, más no querían causar líos.
Por otra parte ese hombre extraño en el balcón con el cual Dereck había intercambiado miradas, se había llenado de curiosidad por el joven, y por sus acompañantes, ya que también notó la presencia del equipo de Dereck, dicho hombre llamado Farid un rey prepotente, altivo, que tenía cuanto se le antojaba, sus tierras eran bastas, más la forma que las había conseguido era sombrío, su pueblo y moradores de ese lugar, vivían como esclavos, aquellos que no obedecían se les castigaba, los demás actuaban como el rey ordenaba, ese hombre no tan alto de pelo negro, y piel oscura como el hijo, se de gustaba haciendo "espectáculos" como les solía llamarles, a las grandes peleas a muerte que se llevaban a cabo, desde hace años ya.
Había guardias por todos lados, era una prisión sin duda, pero no una como las demás, los guardias entraron.
Kendal miró a Dereck, trataban de mezclarse, así no llamar la atención ya que Dereck sería paciente para su plan.
Farid ordenó para que el evento se llevará a cabo, con las nuevas caras que había visto, contra otros de otra sala, ya que estaban apartados, un equipo "A" contra el equipo "B" los del equipo "B" se desconocían por los chicos, pero estaban listos para lo que ocurriera, Dereck sólo anhelaba encontrar al hombre de piel morena, y cumplir su palabra, no importaba como, esperaría si fuese necesario, tomó aquella prisión como su entrada a la cueva de su enemigo, si para llegar al cachorro debía pasar por el lobo, con una sonrisa en su rostro lo haría.