Llevo una semana trabajando en la empresa de Christian y esto es insoportable, no hemos vuelto a vernos fuera de ahí, lo único que hablamos es sobre los planos y más trabajo. Si me ve hablando con algún compañero se enfada y me encarga el doble de trabajo o le grita a la otra persona. Aquí no tengo muchas amigas, sin embargo si he conocido a un par de chicos que me caen muy bien, hoy como es viernes hemos quedado en salir a cenar y tomar algo y he invitado a Lucía.
Cuando estoy a punto de salir de mi despacho entra la secretaria de Christian y esta me dice de muy mala gana que Christian quiere verme ahora.
Sin pensarlo, recojo mis cosas y las guardo en el bolso, voy directa al despacho de Christian, la mayoría de gente ya ha terminado su turno y se han ido a sus casas.
Toco y espero que me responda y me de paso para entrar.
-Dime -le digo entrando por la puerta.
-Toma asiento Barbara -me dice lo más frío que puede.
No digo nada y hago lo que me dice, esto ya me empieza a cabrear. Su comportamiento hacia mi es insoportable, cuando me habla lo hace mal y yo no lo aguanto más.
-Me he enterado de que esta noche saldrás con Thomas Phillips y Leandro Rodriguez, ¿es eso cierto?
-Si, ¿y eso qué? -le digo levantando una ceja. Increíble, este hombre lo sabía todo, no sé ni como se ha enterado.
-No irás.
-Espera, ¿qué? ¿Quién eres tú para decirme donde y con quién tengo que ir Christian? Llevas una semana tratándome como si fuera una mierda y dándome el doble de trabajo que debería de hacer, no he dicho ni una palabra acerca de eso, pero me empieza a cansar la situación. Como siga así, lo cojo todo y me voy de aquí para no volver -hago el intento de levantarme pero en un segundo el me esta sujetando el brazo.- Me quiero ir Christian, suéltame.
-He dicho que no irás y así será.
-A la mierda, a la mierda tu y a la mierda el puto proyecto. Me voy de aquí, búscate a otra a la que puedas manejar a tu antojo -me levanté y me fui dejándolo allí gritando para que volviera, sin embargo no lo hice.
Salí del edificio y me subí al coche, Víctor ya me estaba esperando hacía unos varios minutos.
Llegué a casa varios minutos más tarde, encendí mi portátil y llame a mi padre por videollamada. Hablemos por un rato y luego me despedí de él, no le conté nada de lo sucedido con Christian ya que no me apetecía hablar del tema. Estaba de mal humor, necesitaba una copa con urgencia, quería despejar la mente. Mire la hora en mi móvil y aun tenía un par de horas para ducharme y vestirme para salir. Estaba loco si el pensaba que no saldría, él no es nadie para prohibirme nada. Quitándome esos pensamientos de la cabeza entre en la ducha para darme un baño. Cuando salí me puse una bata y fui a mi armario para ver que me pondría.
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Arregle mi cabello alisándolo bien, me maquillé un poco y baje para esperar a Lucía, quedamos en que vendría aquí y los chicos nos vendrían a buscar en un rato. Cuando bajaba las escaleras tocaron el timbre y baje un poco más rápido para abrir.
-Hola Barby -dijo Lucía entrando.
-Hola Lu.
Entro y nos sentamos en el sofá para esperar a los chicos, de mientras hablábamos y le conté lo que había pasado con Christian, le pregunté que tal su trabajo en la empresa de papá como su secretaria y me dijo que de momento iba todo bien. Me alegro por ella, al menos a una de las dos le va bien.
Escuchemos un coche a fuera y entro la nana al comedor.
-Barbara cariño, han llegado dos chicos y han preguntado por ti en la puerta de la entrada, ¿esperáis a alguien?
-Si nana, gracias. Vamos a cenar fuera y vendré tarde. Puedes irte ya a casa, nos vemos mañana -le dije dándole un beso en la mejilla.
-Cuidaos mucho mis niñas, no vengáis tarde -nos dijo ella a las dos.
Salimos y ahí estaban Thomas y Leandro, les presenté a Lucía y Thomas se quedó atontado cuando la vio y se quedó sin habla. Cuando por fin pudo hablar se presentaron y empezaron a hablar.
-Un momento chicos -les dije antes de subir al coche. -Víctor, puedes ir a casa. Llévate el coche por si mas tarde nos tienes que venir a buscar, si bebemos mucho te llamaré.
-La esperaré aquí, señorita. Llámeme y vendré enseguida -dijo Víctor mirando mal a los chicos.
Me despedí de Víctor y me subí al coche con los chicos, nos dirigimos a cenar a un restaurante y nos sirvieron rápido. Cuando terminamos nos fuimos a Florence, la discoteca de Marco, durante la cena lo llamemos y le dijimos que cuando termináramos nos pasaríamos para tomar algo y bailar un rato, el asintió muy contento y nos dijo que guardaría un pequeño reservado.
Le dimos las llaves al aparca coches y este se encargo de llevarlo a su sitio, Marco nos esperaba en la puerta para entrar con nosotros y llevarnos hasta la mesa.
Tres horas más tarde ya estábamos en la pista de baile dándolo todo, muy ebrios, tanto que no sabía a penas ni como me aguantaba de pie.
Me acerque a la barra para pedir algo de beber y vi al mismo camarero de la otra vez, que me sonrió y vino hacía mi.
-¿Que te pongo preciosa?
-Un chupito de tequila por favor -le dije sonriendo.
Mientras me lo servía vi como ponía otra vaso pequeño al lado del mío.
-De momento quiero uno solo, si me bebo dos de golpe me da algo -le dije acercándome a él.
-El otro es para mi, ¿puedo brindar contigo? -me dijo el muy cerca de mi oído.
-Oh, sí... Claro.
Cuando nos lo tomamos recogió los vasos y los dejó dentro de la barra.
-¿Hoy no ha venido tu novio contigo? -me pregunta el.
-Ese... -dije poniendo cara de asco.- No era mi novio, solo alguien que para mi ya no existe.
-Oh vaya, él dijo que...
Le corte enseguida.
-Sé lo que el dijo, pero no, no es mi novio ni nada mio. Me voy que mis amigos me están mirando.
Me acerqué a los chicos y ellos me miraban con una expresión que no entendía. De repente sentí como unas manos me cogían por las piernas y me levantaban cargándome en unos hombros. Esa olor... No podía ser. Él no podía estar aquí.
-¡Suéltame! -le grité. El no hizo caso y siguió su camino hasta la calle.
Me bajo y sentí como mis pies volvían a tocar el suelo. Cuando me recompuse por lo sucedido un mareo vino a mi y sentía que me iba a caer, sus manos me sujetaron antes de que pasara, ya no recuerdo más. Me quedó completamente dormida en sus brazos.