CAPITULO 36.-

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Cuando lleguemos a Londres fuimos a la empresa por que mi padre estaba allí, el se sorprendió por que no nos esperaba ahí y le pillo por sorpresa. Me abrazó como si no me hubiera visto en meses y sin embargo llevábamos dos semanas sin vernos. 

Los dos días que pasemos ahí disfrutemos como niños, visitando sitios, de compras, comidas y cenas y sobretodo sexo, mucho sexo. 

Con Christian todo iba bien, des de que me pidió que fuera su novia, no nos hemos separado ningún día, incluso en el trabajo, él pasa a verme con cualquier excusa y yo, pues hago lo mismo con tal de verle. 

Hoy es mi último día que trabajo aquí ya que los planos ya están terminados y aprobados, hasta que no terminen la construcción no he de volver, ya que yo seré la encargada de decorar todo el edificio, las oficinas, etc. 

Al estar papá fuera, tengo que hacerme cargo de la empresa, por eso aprovecharé hasta que no tenga que volver con Christian, aun que papá volverá en un par de semanas más o menos, o eso me dijo la última vez que hablé con él por teléfono. 

Faltan diez minutos para que termine mi turno así que me levanto de la silla de mi oficina, recojo todas mis cosas y voy a despedirme de mis compañeros, sólo a los que más cariño he tenido, a los que más han trabajado conmigo.

Me llega un mensaje al móvil y como lo tengo en la mano lo miro enseguida. 

*¿Salimos esta noche? (vendré acompañada🙄)

Lucía. *

Esta mujer nunca tiene suficiente, me río por dentro y le contesto diciéndole que a las 9 en mi casa para cenar, le diré a Christian que venga, no quiero estar de sujeta velas. 

Entro en su despacho, no me hace falta tocar la puerta ya que soy su novia. Lo encuentro hablando por teléfono, hablando no, mejor dicho discutiendo con alguien. Me mira y yo le lanzo un beso, eso hace que su cuerpo se relaje un poco. Me encanta lo que puedo llegar a causarle sin ni siquiera tocarle. El provoca lo mismo en mi y también es consciente de eso. 

Varios minutos después cuando ha terminado la llamada, me acerco a él y le doy un beso en los labios. Demasiado corto para mi gusto, él lo nota ya que me coge de la cintura y me pone encima suya para después devorarme los labios.

-Tengo ganas de ti -me susurra en el oído. 

-Y yo de ti, guapo -le digo de la misma manera y rozándole la oreja con la lengua. 

Mete la mano por debajo de mi falda y empieza a subir peligrosamente en dirección a mi intimidad, aún no me ha tocado y se me escapa un gemido, él sonríe y no le hace falta nada más para empezar a devorar mi cuello. Cuando menos lo espero me arranca mis bragas y estás están completamente rotas, mete dos dedos en mi interior y yo no puedo parar de gemir. 

En eso, tocan la puerta y hace que nos separemos de golpe, él recoge mis bragas o mejor dicho lo que queda de ellas y se las guarda en un bolsillo, yo me acomodo la falda y me peino un poco el pelo con los dedos. 

-Adelante -dice Christian con un tono de voz grave. 

Le ha molestado más o igual que ami que nos hayan interrumpido.

-Hijo -dice un hombre mayor entrando.

-Papa, ¿qué haces aquí? -le dice con cara de fastidio. 

-Oh, perdón, no quería interrumpir -dice el señor agachando la cabeza.

-No sé preocupe, señor. No ha interrumpido nada -le digo yo. 

Sinceramente me he sentido mal por unos momentos.

El socio de papá.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora