Todos señalan al culpable, culpable. Sí, lo era. Había muchas pruebas y su delito tenía que ser sancionado por la ley y eso pensaba la mayoría. Pero no. Quedó libre de palo y paja, como se dice comúnmente.
Frustrado salió del juicio, era el colmó, él tenía todas las pruebas y se sabía cada ley y sanciones. Pero para el juez no fue suficiente. Kellin pensó que debía traerle un cadáver a ese juez, no era la primera vez que le ocurría cuando se topaba con él, tal vez no le sentaba bien, porque cómo iba a ser tanta la coincidencia de que los casos a él no le salían a favor.
Fue dónde sus clientes y les pidió disculpas por todo lo ocurrido, les dijo que no sabía cómo era posible si ellos tenían las pruebas necesarias y los testigos de sobra. Pero ese criminal que le gustaba manosear a las niñas, se salió con una sonrisa en la cara. Y eso enfureció mucho más a Kellin, se sentía impotente e indignado.
Montó su auto y se fue, sentía mucha tensión y obvio, rabia por lo sucedido. Pensó todo el camino en que el juez Pérez algo tenía en contra de él, pero qué, si era tan bueno, sus argumentos, la forma en que forma en que argumentaba, las pericias, todo, no encontraba error en nada ¿o si los había? Probablemente había, sino no tenía mucho sentido entonces.
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Habían pasado ya semanas desde aquel incidente, no quería ni recordar esas cosas, pero tampoco estaría tranquilo pensando en que el tipo seguiría haciendo de las suyas por ahí.
Ahora se dirigía en su gran auto hacía un evento de caridad, siempre andaba en eso y tenía un orfanato para menores abandonados, pagaba por buenos empleadores que cuidasen de cada uno de ellos para que encontraran una familia digna. Para ello tenía sus paneles de empleados separados en cada sección, unos cuidaban, otros administraban, limpiaban, organizaban eventos, otros atendían a las familias adoptivas o futuras, otros investigaban antecedentes de quienes querían adoptar para que cada niño fuera a un lugar seguro en el cual no debería pasar malos momentos, entre otro más.
— Aló, señor Quinn. — atendió la secretaria.
— Voy en camino, ten todo listo. — dijo y cortó luego, doble una esquina y continuo el camino.
Ya a unos veinte minutos en llegar, el auto comenzó a dar un ruido extraño del cual Kellin sabía no era normal, lo estacionó por ahí y se bajó a revisar el motor. Una gran capa de humo salió del capot, tuvo que correrse o le podría haber quemado la cara. Su auto definitivamente presentaba fallas, y si lo hacía correr un poco más se iba a quedar estancado por ahí. Llamó a una grúa para que se lo llevasen, luego llamo a la secretaria avisando de su problema, pero que no suspendiese nada, que siguieran que él llegaba sí o sí.
— ¿Y de dónde saco una Bip ahora? — se preguntó caminando a una parada de micros transantiago. Seguro iba a demorar, y cómo él no acostumbraba a viajar en micro había algunos problemas de cómo llegar. Miró las paradas de cada transporte y comenzó a hacer memoria de la calle o alguna que le dejara cerca. Después no supo nada que hacer. Se acerco a una señora y preguntó mejor, así era más fácil, la señora le indico el número y dónde tenía que bajarse. A los minutos de pasar se subió al transporte — Disculpe ¿Le puedo pagar efectivo? No tengo bip. — el caballero de la micro lo miró simpático, Kellin esta vez tuvo suerte ya que este lo dejo pasar así.
— Pase no mah joven. —él le sonrió y avanzó dentro. Estaba medio lleno ahí dentro, pero no había de otra, sino llegar más tarde y eso él no quería.
— ¡Hola, hola señores pasajeros!. — escuchó la voz de un hombre por atrás de la micro. — ¡hoy, como todos los días me desperté con el anhelo de ser alguien en la vida, así que me levanté y como todos los días, tomo la micro! ¡Bueno, en esta ocasión les vinimoh a improvisar lo que salga durante el viaje! — tocó algunos acordes de una guitarra y la afinó un poco más. Kellin logro ver un gorro negro y ojos chocolate.
Improvisaron un rap medio descompuesto, primero porque uno de ellos, él más alto hacía unos sonidos raros con la boca y ayudaba poco al de gorro negro quien cantaba. Kellin comenzó a molestarle el ruido de la guitarra porque comenzaron a acercársele por el pasillo. Algunas personas aplaudían, otros estaban molestos como Kellin, y otros los ignoraban.
Hermano mira a quien tenemoh acá
Un empresario de barrio alto nos vino a huear
Comenzó a cantar el moreno de pelo alto y el otro se reía. Kellin lo miró molesto, pero quiso ignorarlos.
Mi niña bonita, mi dulce princesa
Le canto esta serenata porque me la quiero cule...
— ¡Así no! — le pegó el alto provocando risas en los pasajeros.
— Bueno por qué no agarran a otro para sus tonteras. —dijo Kellin mirando a los dos payasos.
— Ui! Pero no se enoje mi amor. —se acercó el chico de gorra, Kellin no podía creer que debía pasar por tales cosas con la gente así, si esos dos er tan flaytes hasta para cantar.
— Para su información no estoy para sus leceras. — más que se molesto por haberlo tratado por el sexo opuesto, él era mucho más hombre que ellos dos juntos.
— Si es un rato de humor no mah compadre, no se hinche la vena.
— Mejor vamonoh, Vito. —le habló el alto.
— Calmaoh si tenemoh que pedir recaudación. — apoyó su guitarra en sus pies y arreglo su gorra — ¡bueno nosotros solo queríamoh que pasaran un buen momento y alegrar un poco el día! ¡Sabemoh que se viene la teletón y que hay capaz enganchen sus Luquitas, pero no nos haría mal uno que otro de quinientoh poh! — se quitó el gorro y comenzó a pasar por los puestos y lugares de cada persona recolectando uno que otro peso.
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Kellic A La Chilena ✅
FanfictionVictor es el típico hombre de población que sale a cantar en las micros con su hermano menor para ganarse las lucas todos los días. Kellin es un abogado que está a punto de caer en la quiebra, y decide tomar la micro. [exageradamente chilena] (PRIM...
