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Martín no recordaba nada de lo que había ocurrido, solo sentía dolor por todo el cuerpo y los párpados le pesaban demasiado para abrir los ojos. Pero al hacerlo se descubrió en una habitación de hospital, lo primero que pensó fue en el recuerdo de cuándo Laura lo encontró a las puertas de la muerte, pero al ver a Simón dormido en uno de los incómodos sillones recordó todo de golpe.

Necesitó tumbarse de nuevo ya que se mareó, respiró profundamente durante unos minutos y luego abrió los ojos para después sentarse en la camilla.

-Simón. - Llamó a su hermano y su voz sonó muy ronca, como si hubiera pasado días sin usarla.

- ¡Despertaste! - Gritó Simón al ver a su hermano consciente y se levantó para luego abrazarle.

Martín se rascó la cabeza y notó algo extraño.

-Tuvieron que raparte para poder grapar la herida que tenía. - Explicó el de gafas y Martín suspiró.

- ¿Dónde está Isaza? - Preguntó Martín y el rostro se Simón se ensombreció.

-Marto, yo... - Empezó a decir Simón, pero sus ojos se cristalizaron.

-Dime que es una broma. - Pidió el menor en un susurro, pero al ver como a su hermano se le escapaba alguna lágrima entró en pánico.

- ¡Simón, dime por dios qué es una broma! - Gritó Martín y él empezó a sollozar.

-Lo siento, tanto. - Se disculpó Simón.

-No, no, no....- Empezó a negar y sus ojos rápidamente se llenaron de lágrimas.

Simón se sentó en un lado de la camilla y abrazó a Martín quien se aferró a su hermano como si le fuese la vida en ello.

Simón se sentó en un lado de la camilla y abrazó a Martín quien se aferró a su hermano como si le fuese la vida en ello

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Volvía a estar frente una vitrina que le separaba del ataúd cerrado. Le dolían los ojos de tanto llorar, a su lado sentadas estaban Ángela y Susana quienes, al igual que él, no habían dicho nada durante dos o tres horas.

También pudo ver a Villamil junto con su hermana y Aleho. Más cerca de dónde se encontraban estaba Simón y a su lado Nath todos ellos también con una pinta tan desolada como él.

A pesar de que a Martín no le apetecía mucho ver a sus padres ellos estaban ahí ya que conocían a la familia Isaza.

-Marto, deberíamos irnos. - Dijo Simón a su hermano.

-Todavía no. - Se negó el menor.

-El doctor dijo que debías volver para que puedan ver qué síntomas tienes, esto solo fue una excepción. - Recordó el de gafas.

-Está bien, debes descansar. - Dijo la señora Isaza.

-Yo lo siento mucho...- Se disculpó Martín con la mujer y con toda la familia.

-No fue tu culpa, Martín. - Aseguró el señor Isaza.

- ¿Cómo va? - Preguntó Villamil a Simón cuando llegó

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- ¿Cómo va? - Preguntó Villamil a Simón cuando llegó.

-Conseguí que anoche cenara, pero hoy no ha querido comer nada. - Aseguró Simón.

-Ya te dije que dejaras de preocuparte, estaré bien. - Dijo Martín sentado en la camilla sin mirar a nada en concreto.

El instinto sobre protector de Aleho le ganó y no pudo hacer más que abrazarle lo más fuerte posible, Martín por costumbre escondió su rostro entre el cuello y el hombro del mayor.

-Estamos aquí y no pensamos juzgarte. Sí quiere gritar, grite, sí quiere llorar llore, pero desahógate. - Dijo Aleho.

Esa noche después de que Villa y Simón se fueran, este último para poder dormir en una cama de verdad, Aleho se quedó y logró que cenara.

-Seguramente mañana puedas volver a casa. - Intentó animarle Aleho.

-Sí. - Fue lo único que Martín dijo.

Aleho entendía la actitud del menor, nunca era fácil perder a alguien y más si esa persona es tu pareja. No pudo evitar pensar en la mala suerte que había rodeado a su amigo desde que era niño, ¿tal vez era todo un presagio de que no tendría jamás un final feliz?

 No pudo evitar pensar en la mala suerte que había rodeado a su amigo desde que era niño, ¿tal vez era todo un presagio de que no tendría jamás un final feliz?

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Cuándo Martín volvió a casa, todo se sentía demasiado vacío y solitario. Incluso Malta no estaba tan alegre como de costumbre.

-Hola, preciosa... - Saludó al can mimando su cabeza en un susurro.

-Parece qué ahora estaremos solos por acá. - Comentó y Malta hizo ojitos tristes.

Se dejó caer en el sofá y Malta se sentó a su lado, apoyando su cabeza sobre sus piernas.

El chico suspiró abatido y no pudo retener las lágrimas maldiciendo a lo que fuera que hubiera ahí arriba por todo lo que le había ocurrido, ¿qué sería lo siguiente?

Al final se quedó allí dormido y con la cabeza dándole punzadas de dolor causado al llanto.

Al final se quedó allí dormido y con la cabeza dándole punzadas de dolor causado al llanto

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Mis bros acabo de ser consciente de esto:

Y te juro que no me lo creo ¿Wattpad está consumiendo drogas?

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Y te juro que no me lo creo ¿Wattpad está consumiendo drogas?

En fin, si ese no es el caso muchas gracias a todos los que leen, comentan, votan o apoyan.

~Diana.

ALONE (Isargas) | acabadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora