Hablar con Racso era realmente agradable. Siempre me gustaba ver el otro lado de las cosas y con él pude observarlo fácilmente. Estaba decidido a seguir la clase de arte porque era lo que deseaba más y no le importaba que tuviera de profesor al hermano de Kaiser. Lo observé mirar el retrato de Aili y supe que a pesar de no llevarse bien seguiría yendo para aprender cosas nuevas.
Según él ya no faltaba mucho para llegar así que comencé a sentirme más nerviosa hasta que una canción comenzó a sonar por el estéreo y me observó rápidamente.
—eso no es mío, seguramente mi hermana estuvo jugando y descargó la canción. —comentó y sonreí.
—es una de mis canciones favoritas.
—igual que a mí —respondió y se puso colorado, entonces comencé a subir el volumen y cantamos a duo “Yellow” de Coldplay— ¿estás nerviosa por el cambio? —preguntó mientras doblaba en una curva y se dirigía a una zona de country privado. Puso una clave numérica en el portón y la reja se abrió. Era como vivir en otro mundo paralelo; las casas estaban demasiado pulcras y el césped verde que era regado por las maquinas eléctricas hacia que se sintiera como en una película de ricos.
—claro que no —respondí evitando el contacto visual— okey si, tal vez un poco. —comenté y escuché su risa ronca entonces lo observé mejor.
Racso se había puesto unos lentes de sol oscuros que contrarrestaba con la palidez de su piel de porcelana, no tenía ningún defecto, ni un mísero grano. . El pelo oscuro despeinado y los aros que tenía en la nariz junto al de la ceja lo hacían ver como uno de los típicos bad boy y la verdad es que lo era. Sus cejas eran abundantes pero bien definidas y uno de sus brazos tenía un tatuaje de una… ¿serpiente?
—¡Mortifago! —grité en cuanto aparcó en una casa y se quitó los lentes mostrando una sonrisa de costado.
—¡tardaste! Hans me dijo que eres fanática de Harry y estaba esperando el momento que te dieras cuenta —comentó y sonreí. Racso era el más simpático de todo el grupo pero suponía que aún siendo así no te podías meter con él. Todos eran iguales y al mismo tiempo diferentes; en el instituto sabias que no te podías meter con ellos. Negué con la cabeza y tomé mi celular mandándole un mensaje a mi madre para que se quedara tranquila— ¿le escribes a Hans?
—no, solo a mi madre. Rac ¿puedo saber que te dijo Hans ayer?
—no puedo decirte mucho Clari —dijo y estacionó en la entrada de una casa color crema, mi vista se dirigió hasta él— solo te diré fue un error y que bueno… Hans me dijo que harán como que no ocurrió nada y supongo que es lo mejor que pueden hacer. No creo que quieras que las cosas entre ustedes se vuelvan tensas ¿O si?
—no, claro que no —respondí de manera inmediata— aparte no quiero interferir entre Ailen y él en lo absoluto.
—eso es lo de menos, créeme. —respondió y salió del coche. Salí de su auto y me encaminé hacia su dirección, cuando Rac estaba por golpear la puerta esta se abrió dejando ver a una Ailen con la sonrisa del gato de Alicia en el país de las maravillas. Eso no me agradó en lo más mínimo. Sin medir palabra me tomó del brazo y arrastro hacia adentro quitándome la mochila de las manos y tirándola al costado de la puerta.
—¡Rac, cierra la puerta! —gritó y observé como Racso sonreía mientras cerraba y se encaminaba hasta otra dirección— tengo varias cosas para decir que son importantísimas Clari; primero —dijo y levanto un dedo mientras lo señalaba con la otra mano— Diego me dió su tarjeta para que la utilicemos comprando lo que quieras ¿eso no es genial? y segundo que tengo muchísima ropa que te puede ir que ya no utilizo. —comentó. ¿Diego iba a costear mi ropa? En ese momento Rac se nos unió en la escalera con un vaso de jugo y un alfajor de chocolate ¡que rico!— ¡Ja! Gordito, menos mal que mi madre te ama y puedes comerle los alfajores, vamos a mi cuarto —supe que quería que la madre de Ailen también me amara. Cuando llegamos a su habitación sentí un aroma exquisito; observé el color y sonreí sabiendo que aunque pareciera una chica ruda también era una niña, igual que yo. El techo contenía pegatinas de estrellas y las paredes estaban pintadas de rosa claro. Pegadas en un recuadro gigante había fotos con las chicas y los chicos de su grupo. Una computadora de escritorio estaba sobre la esquina apartada y una cama parecía ser de una princesa, completamente hermoso— Clari, mira esto —dijo Ailen con una sonrisa y observé lo que señalaba: una valija rosa encima de la cama. Me tomó de la mano y arrastró hasta allí.
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Amor De Cristal
Novela JuvenilAsocial. Según la RAE, la definición de Asocial es: "aquella persona que no se integra en la sociedad o no sigue las normas y convenciones sociales". Entonces, gracias a eso, puedo definirme como tal. ¿Sigo las normas y convenciones sociales? La re...
