Cap. 24 "Interesados"

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Miedo

Una sola palabra que daba significado a mi situación actual; tenía miedo por todo lo que acaba de pasar, de hacer. Sincerarme con Kaiser y contarle mi pasado no estaba en mis planes, como tampoco lo estaba el abrazo, sus sonrisas, ver como estaba atento a cada palabra y secó mis lágrimas mientras prometía que todo estaría bien. Sabía que este sentimiento hacia él crecía cada día a gran escala y sentía terror por las nuevas sensaciones. 

No era lo mismo que sentía cuando estaba con Diego; ni la protección que me embriagaba cuando estaba con Hans o el lazo de hermandad que me une con Sam, no. Era completamente diferente, algo que hasta el momento no había sentido, era amor y yo lo sabía. Al fin puedo sentir algo de lo que leí tantas veces en las novelas; lo que alguna vez mi madre sintió por mi padre, lo que Gerard siente por Aye, por fin siento Amor.

Sonreí porque a pesar de que algo me quería mantener alejada también me decía “Arriésgate” ¡Tu puedes!

Estaba consciente de lo sucedido con Marrie; nunca lo olvidaría y tampoco volvería a confiar en ella pero gracias a eso pude conocer un lado de Kaiser que creí no existía, un lado tierno, dulce que me ayudó en cuanto pudo y quiso defenderme pidiendo información de ese tipo. También me llevé una gran sorpresa en cuanto preguntó si quería salir con él; amé la expresión en su rostro al preguntarle a donde saldríamos. Él quería pasar tiempo conmigo, con ninguna otra, solo conmigo y por fin me sentí completamente feliz.

Mi cuerpo se encontraba de espaldas, apoyado en la puerta mientras sonreía como loca. Escuché la moto de Kaiser arrancar y comencé a caminar hacia mi habitación; estaba a mitad de camino cuando escuché claramente golpes en la puerta.

¡Volvió! ¿y si quiere verme ahora? ¿Y si quiere salir conmigo en este preciso momento al parque? ¡No seas tonta! Esta lloviznando... ¡Qué romántico! Un beso bajo la lluvia. ¿Kaiser querrá besarme de nuevo?

Bajé rápidamente las escaleras y abrí la puerta; pronto sentí un abrazo tan fuerte que nos hizo perder el equilibrio debido al peso y nos caímos hacia atrás.

Suspiré dramáticamente y sonreí, —Me ahogas Hans.

—¿Clari estas bien?  Yo… ¡mierda! Lo lamento tanto, no debí dejar que diga tantas cosas y... —vio mi sonrisa y vi la duda en su rostro, —¿por qué estas así?

—¿así como?

—así  tan tranquila; de hecho me encanta pero pensé que después de todo lo que ocurrió con Marrie y ¡Ay! Tardé demasiado, tendría que haber venido antes pero no pude —Hans se levantó de arriba mío y pronto estiró la mano, la tomé y pegó un estirón levantándome del suelo.

—no te preocupes Hans, recién llego —se me escapó y llevé mis manos hacia mi boca.

¡Eres una tonta, Clarisa Bel!

—¿dónde estabas? —preguntó y negué, —¿dónde estabas, Clari? —tomó mis hombros de una manera suave y entonces vi sus ojos de cerca.

—¿Hans estuviste llorando? —sus ojos estaban rojos.

—no, claro que no ¿cómo crees que yo...? N-no, solo estuve fumando —evitó mi mirada, señal propia de que mentía. ¿Por qué no confía en mí? La verdad es que ni idea, —¿me vas a decir dónde estabas?

—estaba con Kaiser. Me llevo a su casa; lo encontré en cuanto cruce la avenida del colegio.

—Clarisa, cariño. ¡¿Acaso te volviste loca?! ¡¿Al lado de ese idiota?! Ni siquiera lo conoces Clari; Es malo, no puedes, te juro que no puedes confiar en él. No vuelvas a acercarte. —Hans me había gritado y ¿qué? ¿No puedo volver a acercarme a Kaiser?

Amor De CristalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora