*TREINTA Y SIETE*

51 12 8
                                        

Andy.

-¿Por qué me haces esto? -me preguntó con angustia, mientras me abrazaba con fuerza. Suspiré profundo mientras correspondía el abrazo con la misma efusividad. Nuestros corazones latían a la par con la misma intensidad, podía sentirlo, y en ese momento supe que él aún me amaba de la misma manera en la que lo hacía yo.

-Te amo, mierda, te amo como un maldito enfermo. -susurré estrechándolo aún más fuerte si es que aquello era posible. Había anhelado ese momento por mucho tiempo y no quería que terminase tan pronto.

-Me hubiera encantado que lo dijeras antes, cuando aún estábamos a tiempo...

Me separé del abrazo y tomé sus manos mirándolo fijamente. Él me sostuvo la mirada con los ojos cristalizados.

-Aún estamos a tiempo de arreglarlo. Éste tiempo que estuve alejado de ti me sirvió para darme cuenta de que, por mucho que me negara a aceptarlo, no puedo vivir sin tí. -me sinceré con él por completo. Dejé salir todo lo que mi corazón estaba gritando.

-¿Crees que con venir hasta aquí y decirme todo ésto va a cambiar en algo las cosas? -preguntó con repentina ira, rompiendo el contacto de nuestras manos. Mi corazón empezó a latir con más fuerza-. Me hiciste sentir como una jodida mierda cuando te declaré todo lo que sentía por ti y me rechazaste. Dejaste que me ilusionara contigo para luego romperme el corazón sin piedad. Y ahora que sabes que me voy a casar con alguien que si me quiere, apareces de la nada para joderme la vida otra vez. -me reprochó con odio y sabía que me lo merecía-. Te odio, pero más me odio a mí por no haberte podido olvidar a pesar de todo eso. -bajó la mirada al pronunciar esas últimas palabras. Se me oprimió el corazón al escucharlo tan triste y saber que todo era por mi culpa.

-Nunca quise lastimarte...

-Pero lo hiciste.

-Y siempre lo lamentaré. El pasado es algo que no puedo enmendar, aunque me encantaría poder hacerlo. Pero ahora somos dueños de nuestro presente y podemos decidir nuestro futuro, y yo he decidido que no vale la pena seguir adelante si no te puedo tener conmigo.

Estaba terriblemente angustiado y podía percibir que él también lo estaba. Por cada segundo que pasaba el terror me invadía más y más, porque algo muy dentro de mí me decía que ya lo había perdido, pero me negaba a aceptarlo.

-¿Por qué tenías que esperar tanto para darte cuenta de eso? Porque para nosotros ya es demasiado tarde, Andy. -casi podía escuchar el sonido de mi corazón rompiéndose al escuchar esas palabras. Él no podía estar hablando en serio.

-¿Entonces prefieres atarte de por vida a una persona a la que no amas y ser infeliz? Porque ambos sabemos que tengo la razón, probablemente no haces más que pensar en mí cuando estas con ella.

-No lo entiendes, no puedo deshacer esto ahora, ya es demasiado tarde. -sus ojos no reflejaban otra cosa que no fuera angustia y desesperación.

-¿Por qué no puedes? ¿Qué te lo impide? -cuestioné al borde del colapso. Me sentía tan impotente y tan culpable de la situación que lo único que quería hacer era llorar, pero me contuve, pues eso de nada serviría.

-Mi padre, mis suegros, Simone. Tengo un compromiso con ellos. No puedo llegar de la noche a la mañana diciéndoles que ya no me quiero casar. Son personas muy importantes para mí, especialmente mi padre y no quiero decepcionarlo. -las lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas mientras pronunciaba aquellas palabras, yo no podía creer lo que estaba escuchando.

-Kellin, no puedes estar hablando en serio. Tú también me amas, puedo sentirlo, nacimos para estar juntos. No puedes renunciar a nosotros. Nos vas a condenar a una vida de tristeza y dolor. -pronuncié mientras sentía mi corazón romperse cada vez más.

-Lo siento, Andrew. -se enjugó las lágrimas mientras evitaba mirarme-. Pero tú decidiste por los dos. No puedo hacer nada más que desearte que encuentres a alguien más y que seas intensamente feliz. Sé que me olvidarás y yo también lo haré, con el tiempo te darás cuenta de que fue lo mejor para los dos. Acéptalo, desde un inicio sabíamos que esto no iba a funcionar.

-No, Kellin, jamás te olvidaré, ni encontraré a otra persona. Tú siempre seras el amor de mi vida. -aseguré sintiendo el enorme nudo en mi garganta. Hubiera preferido que me clavaran una daga en el pecho antes que escuchar esas palabras, eso habría dolido menos-. Siento haber llegado tan tarde, pero al menos lo intenté...

-Entonces es el final.

-Entonces creo que es nuestro final.

-Fue un gusto haber formado parte de tu vida, Andrew. Siempre estarás en mi corazón.

Trataba de mostrarse fuerte, pero estaba destrozado, justo igual que yo.

-Y tú en mi alma, porque lo que yo siento por ti es inmortal, y siempre estará en mí, incluso después de la muerte.

Tragó saliva mientras bajaba la mirada, sus ojos volvieron a cristalizarse igual que los míos. Era obvio que aquello lo estaba matando igual que a mí.

-Tengo que irme. Adiós. -pronunció con un hilo de voz.

-Adiós, Kellin.

Lo ví alejarse del lugar apresuradamente y no pude seguir conteniendo las lágrimas. Me senté en una de las bancas y lloré como no pensé jamás hacerlo. El dolor que estaba experimentado sólo podía compararse con el que había sentido cuando perdí a mi madre y pensar en eso me hizo sentirme aún más miserable de lo que me sentía. Había perdido a las dos personas más importantes de mi vida.

Ahora estaba completamente solo en un mundo hostil que ya no tenía ningún sentido para mí.

Guardaba la esperanza de que existiera otra vida en donde pudiera volver a encontrarme con Kellin para poder amarnos y ser felices juntos, porque definitivamente en ésta vida no iba a poder ser.

Amigos. [Kandy Quiersack]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora