Capitulo 18 ❦ Invitación

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Mi fiesta de cumpleaños termino bien, Kayla compro un pastel enorme que lleno de velas, me cantaron todos juntos y los regalos fueron preciosos, los amigos que Kayla y yo teníamos en común no decepcionaban, aunque admito que el regalo que más me gustó fue la ronda de sexo que tuve con mis gemelos, asi es, ahora son mis gemelos. Resulta que después de la fiesta los chicos y yo decidimos que tendríamos algo así como una relación, ahora que esto tenía sus condiciones.

1- No podía tener citas por separado, los tres o nada, regla de los gemelos que tuve que aceptar, aunque estoy segura de que puedo encontrar un espacio en blanco.

2- Nada de cuartas personas en la relación, perfecto, está fue mi regla, más que nada por inseguridad pero la verdad es que no me gustaría que otra chica se interpusiera entre mis gemelos y yo.

3- Nada de sexo en solitario, regla en común, los gemelos no querían que tuviera relaciones solo con uno, debíamos ser los tres, en lo que estuve de acuerdo, no solo por el respeto a la relación sino que también por el hecho de que lo disfruto mucho más así.

4- Nada de secretos, después de la fiesta les conté todo sobre mi exnovio, no esperaba encontrarlo y admito que verlo me desánimo, ellos debían saber nuestra historia, aunque no fuera linda.

5- Placer absoluto y libertad sexual, así es, nuestra relación tiene como centro el placer que nos provocamos entre nosotros y se podría decir que casi lo más importante, al menos por ahora.

Ya han pasado dos semanas desde mi cumpleaños, las clases se pusieron muy duras por lo que no he podido ver a los gemelos en un rato, aun así, esto no ha impedido los numerosos mensajes que no enviamos a nuestro grupo de WhatsApp.

Estaba saliendo de la última clase de mi día cuando tropecé con Ethan.

- Hola linda - dijo Ethan, escucharlo decirme linda me encantaba

- Hola cariño - nos dimos un beso en la boca

Una parte significativa que cambio fue esto, cuando me encontraba con alguno de los gemelos, por separado, tenía la libertad de tratarlo como "novio", ya que en realidad nadie más tenía la capacidad de saber cuál gemelo era cuál, además de mi.

- ¿Cómo has estado? - le pregunté, nos tomamos de la mano un rato pero la soltó

- Yo bien pero...- me exalte

- ¿Qué paso? ¿Están ambos bien? - casi senti pánico

- Si tranquila - el sonrió - es Evan, está enfermo, solo es fiebre, el me pidió que no te dijera pero...

- Que tonto - voltee los ojos - ya salí de mi última clase de hoy, pasaré a verlo, está en su habitación ¿Verdad?

- Si pero - busco algo en su bolsillo y dejo caer en mis manos una llave con un llavero de tabla de surf color azul marino - no te abrirá si sabe que eres tú, solo pasa - me guiño

- Bien...- lo rodee con mis brazos aprovechando que casi no había gente en el pasillo - déjame besarte

Nos dimos un beso profundo y apasionado.

Pase a comprar unas cosas para reconfortar a Evan, agua, algo de hielo, cosas para comer y fui a su habitación.

Abrí la puerta solo un poco, asome mi cabeza y mire la cama de Evan, el estaba recostado en ropa interior, cubría sus ojos con su brazo derecho, entre y cerré la puerta a mi espalda.

Me acerque a su cama y me senté a su lado, pase mi mano por su rostro, no me espere el movimiento siguiente. En un segundo estaba entre sus brazos y sus piernas me retenían.

- Eli...- su voz se escuchaba mucho más ronca de lo normal, sus ojos estaban brillosos, su cuerpo estaba caliente y sudoroso

- Hola tesoro - me sentía cómoda llamando a ambos por apodos cariñosos, al final del día me encantaba lo meloso - ¿Cómo te sientes?

- Horrible - me atrajo aún más a su cuerpo - y seguramente me veo horrible también

Besé sus labios, aunque no fue profundo quise transmitir mi cariño y aprecio.

- Te ves ardiente - sonreímos

Me senté en el suelo y comencé a sacar las cosas que había comprado para el.

Comió un poco de flan que había comprado y se bebió toda la botella de agua de un sorbo, se veía cansado y agotado, aunque su escultural cuerpo desnudo sobre la cama me daba la mejor vista que podría desear, el sudor le daba brillo a cada músculo, se que no era momento de excitarme pero casi no podía evitarlo, era como tener mi platillo favorito justo frente a mi y en bandeja de plata pero no poder probar ni un bocado, una tortura.

Se comenzó a hacer de noche y Ethan aún no llegaba.

- Está tardando...- susurre

El cuerpo de Evan comenzó a temblar, volví tocar su frente, aún había algo de fiebre, cerré las ventanas del cuarto y cubrí su cuerpo.

- Tengo frío Eli - me senté a su lado

- ¿Qué puedo hacer? - sus ojos me miraban con cierto brillo

Jamás lo había visto tan frágil e infantil, se veía como un niño pequeño.

- Ven...- se destapó y movió su cuerpo para hacerme lugar, me saque las zapatillas y me acosté a su lado

Nos cubrió a ambos con las sábanas y se acomodo a mi lado.

- ¿Mejor? - sentía que mi corazón latía a mil, mis mejillas se sonrojan

- Siempre y cuando estés a mi lado estoy bien...- sus ojos estaban cerrados

- Estaré siempre a tu lado...- no, no es así como debería decirlo - al lado de ambos...los quiero a los dos

- Nosotros también te queremos Eli - su voz se oía muy bajito, casi como un susurro - más de lo que crees...más de lo que...jamás...quisimos a nadie...

Después de esa última palabra se quedó dormido, con una declaración como esa cómo podía no enamorarme.

Me quedé dormida a su lado, disfrutando de su calor.

- Elizabeth...- un leve susurro me despertó

Abrí los ojos lentamente, el cielo estaba completamente negro y lleno de estrellas, aún sentía el peso del brazo de Evan en mi asique me levanté despacio para no despertarlo y volví a sentarme en el suelo.

- Ethan, hola - sonreí y el me dió un casto beso en los labios

- Hola preciosa

- Perdón, me dormí - el se sentó en su cama y me hizo una señal para que me sentara a su lado

- ¿Planeas algo para las vacaciones de Julio?

- Nada en especial ¿Por? - comencé a jugar con mi cabello

- Evan y yo tenemos una cabaña cerca de las montañas, para esa fecha habrá nieve cubriendo todo...- me imaginé la nieve, nunca la he visto - nos encantaría que fueras

Lo pensé por un segundo, imaginé la nieve, el frío, los árboles cubiertos por blancura absoluta y el sol no tendría poder para transmitir calor. En mi mente tenía la imagen de las películas que una veía y todo se volvía romántico.

- Le preguntaré a mi mamá pero...- me mordí el labio inferior - yo quiero ir

- Perfecto - volvió a besarme

- Yo quiero uno...- una voz sin energía alguna nos interrumpio

- Enseguida cariño - me levanté de la cama y besé a Evan.

Tres corazones una relación ❦ PRIMER LIBROHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora