Capitulo 62 ❦ Plan espontáneo

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Teclee tan rápido como pude en el celular de Ethan:

"Edificio abandonado dos pisos, no vegetación, mucho diluyente"

En el fondo me preguntaba si esto era una antigua fábrica de diluyente o exportadora de este pero no tenía más que hacer que enviar esta pista, la carga del celular era poca pronto se apagaría y no tendría comunicación alguna con los gemelos, una lágrima cayó por mi ojo derecho, mi garganta dolía al igual que mi cuerpo y mente.

"Los amo"

Fue lo último que escribí y el celular de apagó.

Lo acerque a mi pecho y lo deje ahí, dolía, todo dolía, respirar duele, existir duele, por primera vez siento que hasta el alma duele, nunca antes me sentí de esta forma.

Sentí pasos acercándose y oculte de nuevo el celular ya sin batería y muerto.

Cuando la puerta se abrió ví a otro de los hombres de Robert, era alto y de cabello rubio, sus ojos azules y con cierta oscuridad que me recordaba el océano en medio de una tormenta que seguro tomaría mi vida, en cuanto entro sentí que de él emanaba la palabra peligro desde cada poro de su cuerpo.

Me lanzó a la cara un vestido blanco casi transparente.

- Póntelo - lo lance de vuelta a sus manos

- ¿Por qué? - me cruce de brazos y me quedé sentada dónde mismo - no quiero...

No duró mucho mi pequeño arranque dado que un fuerte golpe en mi rostro provocó que me golpeara contra el suelo que ahora me daba cuenta era solo pavimento.

Escuchaba un pitido molesto e irritante, típico de cuando golpeas tu oído.

Me levanté y lo ví ahí parado en superioridad, era como una muralla que no podría mover, la gran muralla china justo frente a mi y no pude evitar sentirme como una pequeña hormiga en comparación a este mastodonte.

- ¿Te crees muy fuerte? - le pregunté - golpeando a una mujer...

- Para mi no eres más que el juguete de mi jefe...nada más - suspiré, asique para ellos yo nada más era el juguete que el pequeño niño había perdido y recuperado

- Claro, por supuesto - le quite el vestido - de acuerdo...

Comencé a desnudarme frente a él y fui arrojando cada prenda a su rostro.

- ¿Quieres provocarme niña? - algo así...necesitaba mantener a Robert ocupado mientras yo veía dónde estaba mi madre

Si los gemelos llegaban debía estar lista, cuando llegue habían tres personas, el sujeto que abrió la puerta cuando llegamos, que tengo frente a mi en este momento, el tipo al que Robert le rompió la nariz y una chica aparte de la que estaba atada a la cama, trataba de borrar aquel escenario digno de un desquiciado.

- No...- negué con inocencia ante su pregunta

- Pues lo lograste - respondió, justo como quería

Estaba solo en ropa interior cuando el tipo se me acerco y me arrojo a la cama, se subió encima de mi, imágenes de lo que me había hecho Robert venían a mi cabeza pero debía contenerlas, debía evitar temblar por ahora, solo necesito que Robert se distraiga, nada más.

En cuanto el tipo se concentro en mi cuerpo escuché unos pasos que no podría escuchar, tenía mis manos en su rostro que coincidentemente cubrían sus oídos, cuando lo escuché lo siguiente cerca solté un grito lo más alto y aterrador que pude.

En un segundo Robert estaba en la puerta de la habitación y se veía claro en sus ojos lo que el veía, a uno de sus hombres tratando de tomarme y yo con lágrimas en los ojos sufriendo.

Ni siquiera fui conciente de lo que pasó después, Robert lo alejo de mi casi al instante, antes de que lo hiciera le quite al tipo lo que necesitaba, para que no lo notará las escondí entre las sabanas de la cama.

Comenzó a golpear al tipo contra el piso, juro que me daría pena de no ser porque me golpeó y me trató como el juguete del chico que ahora le rompe la cara a puñetazos.

Cuando los puños de Robert estuvieron llenos de sangre y el tipo casi no podía respirar se levantó del piso y me miró, yo aún no perdía del todo el horror en mi rostro, era una mezcla de sentimientos pero si sabía que podía ver miedo suficiente en mi para que no sospechara.

Acaricio mi rostro y yo comencé a llorar otra vez.

- ¡No,no,no! - grite, aleje sus manos y me tire en la cama sujetando mis rodillas contra mi pecho - déjame sola...- seguí llorando

- Elizabeth...- comenzó pero ni lo deje terminar

- ¡Me golpeó! - le grite - ¡Me golpeó y después intento...!- aunque fuera y no fuera no lo quería decir, el tipo no intento...solo que yo lo provoque, me sentía mal pero debía salvar a mi familia

Guardaría los arrepentimientos para después.

Le mostré mi rostro para que viera como comenzaba a hincharse mi mejilla por el golpe contra el pavimento.

- Maldito...- Robert volteó hacia el y lo tomo del brazo

Comenzó a arrastrarlo fuera de la habitación.

Cuando ya estuvieron ambos fuera Robert se asomo por la puerta.

- Todo estará bien - comenzó a cerrar la puerta - quédate aqui por ahora...

En cuanto escuché el pestillo pude respirar otra vez.

Me saque rápidamente el vestido y me coloque la ropa con la que había llegado, cuando el tipo me golpeó contra el pavimento pude notar que se escucha el eco de las pisadas afuera,

Escuché pisadas de una sola persona y algo pesado cayendo como por escalones, supuse que está el tipo al que Robert golpeó, bajando por las escaleras.

Cuando ya no lo pudiera escuchar saldría, cuando entré al edificio no ví nada especial, ni cámaras, ni más gente, nada, asique tendría una oportunidad para poder escapar o al menos darle la oportunidad a mi madre y a mi sobrina de lograrlo.

Estaba lista para sacrificar todo por ellas, solo deseaba que ellas lograrán escapar y entonces...no tendría arrepentimientos, podría irme en paz de este mundo. 

Saque las llaves de entre las sabanas que le había quitado al tipo del pantalón y probé una por una en la perillas de la puerta hasta que una logro abrirla, despacio abrí para observar hacia afuera, no podía ver a nadie.

Deje la cama con el vestido y la almohada de tal manera que parecía que seguía acostada ahí, cuando salí volví a dejar con pestillo la puerta.

Esperaba que Robert no viniera a darse una vuelta pronto o sería mi fin.

Primero revise el piso en el que estaba ahora, di la vuelta en una esquina y Vi las escaleras, habían rastros de sangre fresca por lo que supuse que por aquí dejo rodar el cuerpo del sujeto.

Mi reparación estaba acelerada, mi pulso estaba como loco y moría de miedo con cada paso que daba, cada vez que Robert decía que no me haría daño ni a mi familia me daba escalofríos, sabía que en el fondo mentía, sería capaz de decir cualquier cosa con tal de mantenerme como el quisiera, debía ser fuerte y avanzar.

Debía abandonar el miedo y la debilidad para salvar a las personas que amo. 

Tres corazones una relación ❦ PRIMER LIBROHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora