El día fue normal, al levantarme me puse los lentes de contacto, la peluca y trate de enmascarar las ojeras con maquillaje barato, compre algo de comida que no llenaba ni siquiera la mitad del refrigerador y espere pacientemente la noche para ir a trabajar.
Cómo de costumbre llegué dos horas antes de que abriera el club, debía barrer los pisos, trapear, limpiar las mesas, los asientos, limpiar el escenario, era agotador pero al menos me pagaban por hacerlo.
Ricardo llegó mientras limpiaba las mesas.
- Hola querida - llegó vestido de pies cabeza con un traje de calidad completamente azul
- Que elegante Paula - el se rió y movió su cabello como de costumbre
- Lo se - paso un dedo por una de las mesas y asintió en señal de aprobación - perfecto como siempre
- Lo se - ahora ambos reimos - ¿Por qué tan elegante?
- Hoy vendrá un socio importante del club - se miró en uno de los grandes espejos que llenaban las murallas
- ¿En serio? - pregunté - ¿Quieres que prepare algo especial? Cambio algo...
- No querida, el conoce como es el club, después de todo el lo diseño - abrí la boca de la sopresa
- ¿De verdad? - el asintió - ¿Puedo conocerlo? No sabes cómo me la he pasado dibujando la fachada de este lugar, admiro demasiado el diseño exterior del edificio
- Claro Ally - me dió un abrazo - no debería decirlo pero sabes que eres mi favorita
- Todos lo saben - dije.
Era cierto, no olvidaría jamás el día que llegue a esta ciudad.
Había bajado del autobús en una ciudad extraña y desconocida, todo lucía peligroso, en mi vida había estado en un lugar así, pero cuando llegue unos tipos tenían acorralado en un callejón a un hombre que vestía con una bufanda de plumas rosadas, se me pasó por la mente lo peor, tome un palo que estaba en el callejón y comencé a espantar a esos tipos, cuando se alejaron lo suficiente tome de la mano al caballero y corrimos, no recuerdo cuanto corrimos pero cuando nos alejamos lo suficiente el me lo agradeció, el resultó ser Ricardo, el dueños del club, me dió un trabajo y me ayudo, además de que escucho mi historia.
El lloro cuánto le dije que tuve que dejar a mis amados novios para escapar de mi ex, dijo que es la historia trágicamente perfecta la que le dió la idea de ayudarme.
A las once de la noche el club ya tenía clientes, salí por la puerta trasera para sacar la basura como de costumbre, de la oscuridad salió un hombre, se me acerco silenciosamente.
- Jovencita ¿Trabajas aquí? - lo mire, usaba un traje bastante elegante pero que pasaba desapercibido
- Señor, ¿Busca a alguien? - sonreí
- Así es...busco a Ricardo Hemshell - el jefe
- Claro, venga conmigo - entramos al club
El no miraba hacia ningún lado, lo que me hacía pensar que ha había estado en el club, no era un lugar extraño para el.
Llegamos a la oficina de Ricardo, en cuanto nos vio se levantó de su asiento y con una sonrisa enorme se acercó a nosotros, le dió un gran abrazo al caballero.
- ¡Amigo mío! - dijo Ricardo - cuánto tiempo sin verte
- Igualmente Ricardito - hizo un puchero
- Ya no soy Ricardito, soy Ricardo...- me vio y me guiño un ojo - o Paula
Los tres reímos.
- Está joven fue muy amable de traerme hasta tu oficina, hacia ya tiempo que no venía al club
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Tres corazones una relación ❦ PRIMER LIBRO
RomanceCuando la chica callada y tímida de la clase conoce a un par de gemelos que la vuelven loca no hay más que hacer que sucumbir bajo los encantos de este par de irresistibles hombres.
