Capitulo 63 ❦ Tan cerca y tan lejos

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Mientras la gente comenzaba a reunirse a nuestro alrededor, dejando palabras de consuelo vacías que no alcanzaban a llegar a mis oidos solo podía recordar sus últimos momentos de vida y como yo los había hecho peor de lo que debieron haber sido, esto no debió terminar así, no debió pero sucedió y ahora me sentía vacía y sin alma, todo el color que alguna vez existió ya no estaba a mi alrededor, la única cosa que me traía a la realidad era la mano de Kayla sobre mi hombro, mi mejor amiga a mi lado y sufriendo conmigo. No había hecho preguntas, ni siquiera me ha preguntado como estoy, solo se mantiene a mi lado y me la fuerza para continuar.

Cuando la persona que había sido dejada a cargo para liderar el funeral se paró en el pequeño y deprimente podio todos comenzaron a tomar asiento, me quedé de pie en mi lugar observando como los demás lloraban y se lamentan, no podía estar cerca de ellos, está culpa me mataba hasta el núcleo.

- Hoy estamos reunidos aquí para lamentar la perdida de un ser querido...- cuando esas palabras dejaron los labios de aquel desconocido mi mente navegó entre la ilusión y los recuerdos que ahora serían compartidos entre un muerto y yo.

Revise habitación por habitación en busca de mi madre y mi sobrina pero no las encontraba, qué tan difícil podía ser, ya había revisado todo el segundo piso y nada, ahora estaba oculta en una esquina oscura del primer piso, debía tener cuidado, si Robert me encontraba sería el fin.

Peque mi oído a la muralla tratando de escuchar voces y las oia, no lograba distinguirlas como tal pero sabía que alguien venía, me agache me pegue a la muralla y rogué porque estuvieran tan absortos en sus problemas que no me notarán.

- Jefe sabe que no me interesa lo que haga pero dejé de noquear a sus empleados por favor...nos quedamos sin mano de obra - dijo aquel hombre desconocido

Mierda, sabía que debía considerar dentro de mis cálculos a personas que no hubiera visto, esto solo me ponía más nerviosa.

- Lo intentaré pero no prometo nada, simplemente no me hagas enojar - reconocí la vos de Robert

- ¿Va a subir a verla? - no, no, no, por favor

- No - ¡Gracias al cielo! - debe estar aún en shock después de lo que le intento hacer Fin, dejémosla sola un rato

- De acuerdo, qué hay de las otras dos, la niña y la abuela - mamá y Caroline, di algo útil sujeto desconocido - no se quejan pero el estómago de la niña no deja de rugir cada vez que entramos y sabe que la habitación de la esquina es la más fría de todas...

Vi la dirección a la que apunto con su mano y ya sentía que podría ubicarlas más fácilmente, era mejor revisar un par de habitaciones en algunas esquinas que todas.

- Bien, dile a Alessa que les de algo de comer - el tipo asintió y se fue, Robert siguió su mano, yo tenía mi mano en mi boca para evitar emitir cualquier tipo de sonido.

Paso un rato y sali, mire hacia todos lados, sin hacer ruido fui hasta la primera habitación en una esquina, nada, trataba de ser rápida asique no pensaba mucho, solo corría hacia la otra esquina a la derecha y si no estaba ahí me quedaban un par más pero por suerte no fue necesario, ahí estaban, Caroline hecha una bola en los brazos de mi madre mientras ella trataba de tranquilizarla, antes de darme cuenta el atardecer había caído, en poco tiempo se haría de noche, mire los focos y parecían rotos, con poca luz será más difícil movernos pero al menos tendremos algo de ventaja.

Escuché unos pasos acercándose, corrí hasta la otra esquina oculta otra vez y observe, era la chica, Alessa, la había llamado, que había visto antes, está vez con un bolsa en su mano, debía ser la comida de la que hablaba Robert y el otro chico, ella entro solo por un segundo y salió.

Tres corazones una relación ❦ PRIMER LIBROHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora