Capitulo 42 ❦ El día a día

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- ¿Estás sola jovencita? - ese viejo verde se acercó a mi mientras tiraba la basura en el contenedor, los guantes de látex se pegaban a la piel

Lo mire de arriba a abajo, llevaba un traje completo, se veía que tenía dinero entonces.

Sonreí.

- Usted se ve muy solo señor...- me quite los guantes y los arroje en el contenedor, me puse en su espalda, tome sus hombros y comencé a darle un masaje - está tenso...

- Si...- su voz se escuchaba complacida, perfecto

- ¿Sabe que necesita? - me moví hasta quedar frente a el

- ¿Que necesito linda? - el sonreía

Lo tome de la mano y entramos al local, las luces de neon brillaban en la oscuridad, el ruido de la música no era más que ruido ambiental por ahora, los hombres estaban sentados, las chicas sentadas en las piernas de los caballeros eran de infarto, nunca había estado entre tanto silicón en mi vida, aunque al principio no fue fácil logré acostumbrarme a este ambiente.

- ¡Shaina! - le grite - ven aquí

La chica de cabello rosa camino hacia nosotros, la primera vez que la ví quedé alucinada, sus pechos eran enormes, copa D, estoy casi segura de eso, sus piernas largas y delgadas pero con un trasero como el de Nicki Minaj, esas medidas no las tendría alguien al natural, era demasiado pero no era por su cuerpo si no su rostro, era el de un ángel, ojos grandes en un rostro pequeño y redondo, labios delgados pero el superior carnoso, era adorable hasta que mirabas el resto, entonces solo era una zorra.

Ella se acercó con una sonrisa al ver al hombre obviamente adinerado.

- Hola cariño - le dijo al viejo - ¿Quieres atención?

El sucumbió rápidamente a los encantos de Shaina, solté su mano y deje que ella hiciera su trabajo.

Si, nunca pensé que terminaría trabajando en un lugar así pero aquí estamos, en un club de streaptease, al menos no bailando eso ya es algo, conseguí un trabajo de ayudante, limpio, barro, saco la basura y a veces les consigo clientes a las chicas, después me dan parte del dinero lo que no me cae nada mal.

Ya han pasado dos meses desde que me fui, pronto será septiembre y se acerca el cumpleaños de mi sobrina, aún ahora me debato entre enviarle o no el regalo que le compré, esos pensamientos se fueron cuando el jefe me llamo a su oficina.

- Diga jefe - me miró con expresión enojada - ¿Que pasa? - pregunté

- Te he dicho...que odio que me digas jefe

- ¿Y como lo llamo? - dió un grito agudo

- Llámame Ricardo mierda - cruzo sus piernas y movió su cabello como toda una reina, que lo era

- Pensé que preferias Pamela ¿O no? - el río ante mi comentario, me senté en la silla frente a su escritorio - ¿Que pasa Rick?

Me guiño el ojo en aprobación.

- Ally querida...- le dije que prefería que me llamara así por estos lugares - me has sido de mucha ayuda estas semanas, atraes a más clientes de los que pensé y ni siquiera necesitas bailar para eso

- Este lugar está lleno de idiotas que les gusta tirar el dinero - sonreí

- Debo insistir en que me encantaría añadirte al show - otra vez - bailas muy bien, Shaina y Mikayla te enseñaron, eres caía una profesional

- Te dije que aprendí únicamente por diversión, cuando llegue fue divertido aprender esas cosas pero dejé en claro que no lo haría con el club atendiendo público - suspiro como de costumbre cuando hablábamos de esto

Tres corazones una relación ❦ PRIMER LIBROHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora