Capitulo 35 ❦ Pasado, el mío, el de ustedes...

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Después de tres cervezas me solté, fui a la pista de baile, me despreocupe de todo, disfrute de mover mis caderas al ritmo de la música, de saltar cuando todos lo hacían, de gritar a todo pulmón y que la música cubriera mi voz, cada sonido quedaba oculto.

Bailaba con Ben y con sus amigos, la pasábamos bien, hasta que me dieron ganas de ir al baño, fui y volví rápidamente pero entre la multitud perdí al grupo, los busque un rato pero perdí el interés a los cinco minutos, le mandé un mensaje a Ben diciéndole que me iba a casa que si ya estaba bien y respondió que si, arregle mi cabello y entre la gente, busque la salida.

Cuando iba saliendo alguien palmeo mi trasero, me voltee rápidamente como una fiera, era un chico obviamente pasado de copas, si rostro estaba rojo, hasta sus ojos.

- ¡Que te pasa idiota! - le grite, algunos voltearon otros solo lo ignoraron

- Si te vistes así linda qué esperabas...- se rió

- ¡Escúchame imbécil! - lo apunte con mi dedo - ¡Cuando una chica se viste lo hace para si misma, no para que idiotas asquerosos como tú nos manoseen! ¡Ni siquiera das la talla micro pene! - lo mire de arriba a abajo, los hombres como el me provocaban asco, las mujeres no podemos salir tranquilas

Me disponía a irme pero el me sujeto del brazo.

- ¡Suéltame hijo de puta! - su rostro se deformó

- Putita - comenzó a tirar de mi - Te voy a enseñar cómo es un hombre

- Te voy a romper las pelotas - una voz masculina muy familiar me libero del agarre

Mientras otro me sujetada de la cadera, este pecho fuerte y duro, ese aroma embriagador. Una pequeña sonrisa se formó en mis labios y el sonrojo en mis mejillas fue evidente.

El hombre fue a parar al suelo, estaba noqueado, el dueño del puño que lo hizo caer parecía un león, sus ojos enojados, su expresión asesina, cuando me miró su expresión cambio totalmente, era amable y cariñosa, su mano fue a mi rostro y acaricio mi mejilla.

- Cariño...Eli - Evan acaricio mis labios con su pulgar - ¿Estás bien?

- Si...- salió de mi boca como un suspiro

Voltee para ver al dueño de las manos que aún no me dejaban ir.

- Debes ser más cuidadosa linda - Ethan lucía tranquilo, obviamente confiaba en al fuerza de su hermano

- Lo se - acepte - Si se...- acaricie su rostro, fueron solo unos días pero no había notado cuánto los extrañaba

Voltee a Evan y también acaricie su rostro, hasta que caí en la cuenta.

- ¿Que hacen aquí? - pregunté alejándome de ambos

- Este lugar es muy ruidoso - dijo Ethan casi gritando, tenía razón casi no lo escuchaba

- ¿Dónde podemos ir? - susurro Evan en mi oído, suspiré, una combinación de molestia y placer, que extraño

- Podemos ir a mi casa - dije - de todas maneras no hay nadie

Ambos compartieron una mirada cómplice, sonrieron y asintieron.

Salimos del lugar y subimos a su auto, ellos ya sabian el camino a mi casa asique me relaje en los asientos traseros.

Me sentía algo adormilada y al mismo tiempo ardiendo en deseo de ser poseída por ambos, los viejos habitos son difíciles de ignorar.

Cuando llegamos bajamos los tres del auto y caminamos a la entrada, les abrí la puerta y los deje entrar.

- Bien, aquí no hay ruido - dije dejando mi celular en la mesa de la cocina - ¿Que hacían ahí?

- Podríamos preguntar lo mismo Eli - dijo Evan riendo

- Tratas de decir, que de todos los bares y pubs ustedes fueron a parar al mismo en el que estaba yo ¿Correcto? - ambos se miraron, obviamente no podían mentirme a mi - ¿Creen que soy estúpida?

Ambos suspiraron.

- De acuerdo...- acepto Ethan - Kayla...

- Obviamente - suspiré con un gruñido - ¿Acaso ella planeo todo? ¿Ben? ¿El bar? ¿Que mi familia no esté? ¿Todo?

- Creo que si - dijo Evan - es muy ingeniosa, me cae bien - Evan se dejó caer en el sofá

Fui hacia el.

- Entonces...¿Para que? - dije, el levantó una ceja, yo voltee los ojos - ¿Para que están aquí?

- Tenemos que hablar, eso es obvio linda

Me senté a su lado, Ethan también se sentó, estábamos los tres en el sofá, yo en medio como de costumbre.

- Soy todo oídos - dije, haciéndome la sería, cruce mis piernas

- Bien, escucha - comenzó Evan, se notaba incómodo - se que...debimos decirte lo de Lia pero...es que no sabíamos cómo ni cuando

- En verdad no hay buen momento para decir que tuvieron sexo con su ex el mismo día que conmigo...- que deprimente es esto

- Eli...- Evan tomo mi mano mientras Ethan tomaba la otra - no lo dijimos porque no nos pareció importante, Lia ya no es nada para nosotros, no significa nada...ese día ella entro y...

- Eso es lo que ustedes hacían ¿No? Esperar a una chica y con cualquiera que entrara...- sentí como mis ojos se humedecian, solté sus manos y limpie mis lágrimas

- Elizabeth...aún no te conocíamos cuando paso, no sabíamos que ibas a ser la chica más importante para nosotros...- las palabra de Ethan me consolaban y le entregaban calidez al ambiente

- Eli...te amamos...nuestro pasado aunque no queremos que arruine nuestro presente es algo que no podemos corregir...

Las palabra de Evan me llegaron al alma, podía entender perfectamente eso, cómo podía creer que su pasado nos afectaría, cómo ellos eran, en una relación es aceptarlo todo, así como ellos aceptaron mi pasado con Robert que aún ahora me atormenta.

Suspiré, pero fue de alivio, de alguna manera habían logrado tranquilizarme.

- Su pasado los hace quienes son ahora...supongo que parte de el hace que los ame tanto...- sonreí, ahora mi corazón estaba aliviado.

Claro que podría soportar ese pasado, si ellos me protegían del mío.

- ¿Que tal un beso de reconciliación? - pregunto Evan con ojitos de perro

- Por qué no - dije

En un segundo los labios de Evan se apoderaron de los míos, tan posesivo y apasionado como de costumbre, sus manso no se quedaron quieta por supuesto, me hizo rodear su cuello con mis brazos, tan profundo y ardiente.

Me dejó ir solo para que Ethan se apoderara de mi, sus labios suaves, su lengua que bailaba en mi boca, un suspiro quedó en mi garganta, mi intimidad se humedecia, nos separamos, nuestras respiraciones aceleradas y nuestros cuerpos deseosos.

- ¿Sexo de reconciliación? - pregunté tímida y con un hilo de voz

Ambos sonrieron.

- Que mejor - dijeron al mismo tiempo.

Cierto, qué mejor.

Tres corazones una relación ❦ PRIMER LIBROHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora