Capitulo 31 ❦ Tiempo de calidad

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Evan salió del baño totalmente empapado, yo no podía parar de reír, Evan había corregido el mal entendido y solo me hizo comprender que se preocupaba más por mi de lo que creia, mi corazón se apretó y sentí una gran calidez extendiéndose por mi cuerpo, que repentinamente de volvio un calor insoportable que llegó hasta mi entrepierna, ahora que los gemelos y yo estábamos bien no deseaba nada más que tenerlos entre mi brazos.

Salí de la tina, me seque rápidamente y fui a la habitación donde un par de gemelos solo en ropa interior esperaban por mi, mi cuerpo lo cubría solo la toalla y nada más, sus miradas sobre mi encendían cada rincón de mi ser, sabía que será devorada enseguida por ellos y que me sentiría en el cielo.

Deje caer la toalla al suelo y así, como dios me trajo al mundo, totalmente expuesta, me acerque a ellos para dejarme complacer sin demora.

Ethan comenzó a besarme y me subió en sus piernas, estaba sentada sobre el mientras Evan acariciaba mi espalda.

- Note que mi hermano se aprovechó de la situación y te dejo marcas Eli...- abrí mis ojos, me separé de Ethan por un segundo y fui hacia Evan

- ¿Quieres dejar las tuyas también cariño? - el sonrió

- Me encantaría linda - besé los labios de Evan mientras nuestras lenguas danzaban en nuestras bocas

Ethan aprovecho para dejar más marcas en mis senos, cada succión me encendia más y más, me separé de Evan para poder disfrutar de ambos dejando marcas en mi cuerpo, Evan recorría mi espalda dejándolas por doquier, no habría lugar de mi cuerpo sin un recordatorio de los hombres que me poseen y me hacen suya cada noche.

- Eres hermosa - me dijo Evan

Me sorprendió su declaración, mi corazón se acelero como un primerizo y mis mejillas se sonrojaron a gran velocidad.

- Me encantas...- dijo Ethan besando suavemente mis mejillas mientras sostenía mi rostro entre sus manos

- ¿Que les pasa? - les pregunté - me ponen nerviosa...- sus palabras me ruborizan

Nunca habían sido tan encantadores...tan tiernos, sus besos y caricias pasaron de estar llenas de deseo fogoso capaz de convertir la montaña nevada en un lago, a ser tiernas y delicadas, como si yo fuera lo más frágil del mundo.

- Siempre te hemos puesto nerviosa linda Eli...- dijo Evan solicitando mi atención mientras volteaba mi rostro - tus mejillas siempre se sonrojan para nosotros...es lo más lindo del mundo

Otra vez mis mejillas arden dándole una razón a Evan para besar mi frente.

- Esa capacidad de ser tan sexy y al mismo tiempo tan dulce...- Ethan me tiro del brazo y caímos los tres acostados en la cama - creo que eres la única mujer en el mundo para nosotros ahora...ya no puedo pensar en nadie más que en ti Elizabeth

- Nos has hechizado con tu dulzura y sensualidad...eres una sirena de tierra - escuchar a Evan decir tales palabras tan llenas de sentimientos hace que mi corazón se acelere y se sienta tibio

- No podemos escapar de tu encanto preciosa...- Ethan se unió a si hermano

- Te quiero...- dijeron al mismo tiempo y el mundo se detuvo

Y es que a pesar de que ambos lo habían dicho está vez se sintió diferente a todas las demás, como si ambos estubieran de acuerdo en que cada uno me quiere más que el otro, pero juntos me quieren más que a nadie en el mundo, ¿Cómo seré capaz de retribuir sus palabras? No hay nada que pueda decir que le llegue ni a los talones a su declaración.

El mundo se desvaneció a mi alrededor, estábamos solo los tres pero era como si fuéramos una sola alma, nuestros cuerpos se fucionaban a un nivel tan profundo que parecía irreal, al fin entendí la diferencia entre tener sexo y hacer el amo, ni siquiera sabía que era posible con dos hombres pero si lo es.

Sus besos, sus manos que no me dejaban ir, sus suspiros en mis oídos, sus cuerpos envolviendo el mío, nunca creí posible que un orgasmo se sintiera, más allá del placer, cálido.

Evan entraba en mi con tanta delicadeza y suavidad que era casi irreconocible, su usual energía seguía ahí, cada estocada daba en el punto justo que me hacía sollozar de gusto y agasajo, como si nunca jamás me hubieran tocado antes, Ethan entraba por mi otra intimidad llevándome a la locura, yo en medio mientras ambos me hacían suya, cada rincón de mi cuerpo sensible hasta el punto de no retorno, Ethan sujetaba mi pierna derecha mientras ambos entraban y salían, recostados en la cama alcanzamos el climax juntos, un orgasmo de tres silencio el mundo.

En el silencio que vino después nos encontrábamos agotados, acelerados y tratando de tranquilizar el insoportable hecho de que ya no podíamos más, queríamos seguir, hasta que amaneciera de ser posible, pero nuestros cuerpos estaban cansados.

- La carne no está dispuesta - dijo Evan suspirando

- Maldición, si cierro mis ojos no podré abrirlos hasta mañana - afirmó Ethan

- Deberíamos dormir...- dije casi con tristeza

- Lo se...pero quiero seguir...- dijo Evan acurrucándose a mi lado como un niño, me encanta cuando se pone tan consentido

- Pero no podemos...- Ethan paso su brazo por debajo de mi cabeza para usarlo como almohada, siempre me mima

- Los adoro Ethan y Evan Roberts...me vuelven loca - dije mientras mis ojos se cerraban aunque aún algo conciente

- ¿Que sientes por nosotros? - le oi decir a Evan

- ¿Solo nos quieres? - la voz de Ethan se iba alejando cada vez más

- Esperamos que algún día nos digas más...- Evan se oia triste y sentía como si se alejara de mi

No me gustaba, la sensación de que ambos podrían alejarse para nunca volver, como si sus sentimientos se estuvieran alejando de mi.

Con todo el esfuerzo del que fui capaz abrí mis ojos.

- Tengo miedo...no quiero que me rompan el corazón, ustedes me han enseñado tanto sobre cómo siempre debió ser...como debería sentirse

- ¿Que cosa? - pregunto Evan

- El amor...- mis párpados pesaban pero las palabras no dejaban de salir de mi boca - así es como siempre debió ser...tierno, amoroso y comprensivo...no se que me pasaría si los pierdo...por eso...

- No estás dando todo de ti Elizabeth...no es justo - dijo Ethan

- Si lo doy todo...¿Me prometen que esto no se volverá una pesadilla? - pregunté mientras se me rompía la voz

- Lo prometo - dijeron al mismo tiempo

Mi corazón se sentía cálido y en casa, este es mi hogar, pertenezco justo aquí donde me encuentro, entre dos corazones latiendo al unisono por mi y eso me dió valor, coraje, algo que había olvidado, que tenía que tener para tener una relación, confianza en que pusiste tu corazón en las manos correctas, la única elección errónea es aquella tomada con miedo.

- Ethan...Evan...los amo - me levanté sentandome en la cama para poder verlos a ambos - los amo con todo mi ser...mi corazón es suyo...cada uno de ustedes lo tiene en sus manos...cuidenlo por favor...hagan que me sienta orgullosa de haberlos elegido

Ambos sonrieron, sus mejillas se sonrojaron, por un segundo creo tener a un par de angeles frente a mi, sus brazos me tomaron, nuevamente acostada en la cama, está vez mi rostro están entre sus pechos fuertes y cálidos.

- Te amo Eli, tu corazón jamás estará en mejores manos...- dijo Evan

- Te amo Elizabeth, preciosa, te prometo que lo cuidaremos y te protegeremos...- las palabras de Ethan fue lo último que pide procesar antes de caer rendida

- ¿En la salud y en la enfermedad? - Susurre...no esperaba respuesta, en cambio...

- Hasta que la muerte nos separe - suspiré de felicidad, sus voces ahora solo eran ecos en mi cabeza.

Quien diría que realmente...algo cercano a la muerte estaba apunto de separarnos.

Tres corazones una relación ❦ PRIMER LIBROHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora