Con cada día, con cada caricia, con cada roce ligero y con cada beso mi corazón se apretaba un poco más, los gemelos hacían que mi vida se llenará de vivos colores y rebosaba de felicidad a cada momento, no había tiempo para la infelicidad en mi en este momento porque cada segundo de mi día estaba repleto de Ethan y Evan, con cada pensamiento en otra dirección terminaba llendo a ellos sin importar lo que hiciera, no me molestaba en lo absoluto, en mi mente esta es la relación ideal, no hay momento del día en que no sonría por ellos y me hallo desbordando de gozo todo el tiempo. Incluso mi madre y mi hermana se dieron cuenta de mi cambio, insistieron en que la única manera posible de que yo estuviera tan feliz era por un chico, si solo supieran que es por dos quien sabe cuál sería su reacción.
Ni hablar de cómo de satisfecha me encuentro en otros ámbitos, no solo el sexual que desde el principio ha sido fenomenal, tanto que hasta me ha hecho cuestionar todo lo que creí saber sobre el placer hasta ahora, sentimentalmente hablando son demasiado tiernos y adorables, ver a Evan enfermo hizo que mi corazón se ablandara como una esponja, tan frágil, no paso mucho tiempo hasta que tuve la oportunidad de ver de la misma manera a Ethan que también enfermo, igual que con Evan fui a verlo a su habitación y me quedé con el todo el día, se recostó en mis piernas y no me soltaba bajo ninguna circunstancia, me pedía que le diera de comer directamente en la boca y hasta pasarle la toalla por su cuerpo para limpiar su sudor, todo con unos ojitos brillantes que asemejaban los de un perrito pidiendo cariño.
Todo es tan perfecto que no puedo evitar pensar en todo lo malo que podría llegar a pasar, lamentablemente es así, no podía ignorar la presencia de Robert en mi vida, otra vez, pero no pienso permitir que irrumpa en ella como le plazca, no está dentro de mis planes.
En parte todo eso se fue al más recóndito lugar de mi mente porque solo faltan tres cortos días para que los gemelos y yo nos fuéramos a la nieve, tan emocionada, no he podido relajarme pensando en mi primera vez rodeada de la blancura de las montañas y los pinos.
Juntos con mis gemelos y Kayla, para que no se viera tan raro y por si se daba la terrible casualidad de encontrarnos nuevamente con Robert, fuimos a las tiendas departamentales para comprar ropa abrigadora, resulta que al lugar donde los gemelos y yo vamos está extremadamente cerca del chalet privado de la familia Jones asique nos iríamos todos juntos y pasaríamos unos que otros momentos en compañía pero las noches las tenía todas reservadas para los gemelos.
Paseamos un poco, nos detuvimos a comer helado, los gemelos tenían gustos muy diferentes, Ethan comió uno simple de vainilla, dijo que agregarle dulces y demás ocultaba el delicioso sabor personal de la vainilla, mientras que Evan agrego todo tipo de dulces a su helado de chocolate, dijo que así podía disfrutar de la diversidad de sabores y la combinación perfecta que al final todo tenía, escuchándolos a ambos me decidí por un helado simple de chocolate y vainilla, sin agregados, era como ambos combinados, me rei.
Kayla se encontró en el mall con Maddison y el otro chico con el que siempre daban vueltas, nos quedo mirando cuando Kayla estuvo a su lado mientras que los gemelos no dieron ni un solo paso lejos de mi, ni siquiera alzaron la vista solo comían y me devoraban con la mirada como de siempre.
Kayla se despidió de nosotros con la mano mientras que los gemelos y yo casi corrimos al ver el ligero intento de Maddison por acercarse, al voltear la mirada de ese chico me seguía, me ponía nerviosa pero no en el buen sentido.
En el estacionamiento la sensación de persecución no me abandono ni por un segundo, cuando los gemelos se acercaron a su auto me quedé a unos metros paralizada, mi corazón me latía a mil por minuto y comencé a sudar como desquiciada, voltee rápidamente hacia todas direcciones pero no sabía que buscaba o a quien, hasta que mi vista se paralizó, un hombre con capucha a unos metros de mi pegado a la muralla, no podía ver su rostro pero no tenía que hacerlo para saber quién era.
- Robert...- susurre, sus ojos estaban pegados en mi y no podía evitar temblar
- ¡Eli! - unas enormes manos acunaron mi rostro - ¿Estás bien preciosa? - acaricio mi cabello y yo tome sus manos
- Si...estoy bien, vámonos - subimos al auto y no volví a mirar en la dirección del encapuchado.
Me quedé en silencio todo el camino pero pase la noche con los gemelos, no tuvimos sexo, en cambio solo me mimaron, vimos películas y comimos dulces, nada más, al final me dormí en los brazos de Evan mientras mis piernas eran acariciadas por Ethan.
Desperté rodeada del calor de los gemelos, sus rostros tranquilos y relajados me encantan, parte de las cosas que he notado es que ambos tienen un sueño pesado, no se despiertan por más que me mueva lo que me daba la libertad de levantarme de la cama sin importar mucho el ruido ni el movimiento. Me vesti y amarre mi cabello en un tomate desordenado y desprolijo, voltee por última vez para verlos, no quería dejarlos, caminé hacia ellos, bese en la frente a Ethan y susurre en su oido un: te quiero. Me acerque a Evan, acaricie su rostro y besé su frente también, susurre en su oído lo mismo que a su gemelo y me fui.
Ya solo faltaban dos días para al fin irnos de vacaciones, había prometido pasar este día con mi hermana para hacer el mural de la habitación de mi amada sobrina, asique me fui a mi habitación, al abrir la puerta me lleve una gran sopresa.
- ¡Mierda! - chille, ambos me miraron enseguida
- ¡Eli! Oh dios mío - Kayla tomo la sábana y cubrió su cuerpo desnudo - pen...pensé que...llegarías más tarde - sus mejillas ardían y el chico tenía los ojos abiertos como si se le fueran a salir
- Emmm...quería cambiarme y...- no sabía que hacer, quería reír pero diablos, nunca me había pasado esto
- Si, por supuesto, Emmm...el...el es...- el chico la miro y después de nuevo a mi, evite mirarlo directamente
- Soy Thomas, Thomas Smith - en el tiempo en que mis ojos recorrían cada extremo de la habitación menos sus cuerpos
- ¿Un...placer? Supongo - dije mientras miraba a Kayla cuyo sonrojo y vergüenza aún eran obvios en su rostro
- Si, igual...Emmm...yo...ya me voy - el chico se levantó a tanta prisa que tropezó con sus propios pies.
Se levantó muy rápido y no alcanzo a cubrirse nada, nada de nada, lo ví como dios lo trajo al mundo, pegue un grito por la impresión, carajo.
- ¡Lo siento! ¡Mierda! - no pude ver qué hacia, me cubrí los ojos con mis manos - adiós Kay, nos vemos... Elizabeth
- Igualmente - dije sin dejar de cubrir mis ojos y no los abrí hasta que escuché la puerta detrás de mi cerrarse
Cuando los abrí automáticamente mire a Kayla que aún era incapaz de devolverme la mirada. Me senté en su cama con las piernas cruzadas y esperando que dijera algo. Así pasaron dos minutos.
- Eli...- la mire con el mayor desinterés que podía fingir - lo siento tanto...te juro que no quería que vieras eso...
- Pues...al fin conocí al chico supongo...demasiado de el en realidad- desearía poder borrarlo de mi cabeza pero se había grabado demasiado bien
- ¡Lo siento, lo siento! - junto sus manos frente a mi como si estuviera rezando - te prometo que no volverá a pasar
- A la próxima solo avísame que hay visitas y así llevo ropa de cambio donde los gemelos ¿Okey?
- Okey
Le sonreí, conocía a mi amiga, ella en verdad no quiere que yo la vea así porque es vergonzoso y además que todavía no sabe si lo que tiene con el chico es serio asique...así terminó esto, al menos conocí al chico que le gusta o algo así. Tome ropa de mi closet y fui a ducharme, al volver a mi habitación mi celular brillaba, un mensaje de mi hermana que me esperaba en el estacionamiento, me despedí de Kayla y fui.
En lo que caminaba mi mente divagaba entre el mural y las ideas que tenía y el hecho de que tal vez debiera contarle a mi hermana sobre los gemelos, no había persona en el mundo más comprensiva que ella y estoy segura de que además de Kayla sería la única otra persona que podría aceptar lo que tenemos los gemelos y yo, pero el temor de ser rechazada o juzgada también se hace mella en mi cerebro.
Y si no le agrada o se enoja conmigo, creerá que soy una puta por estar con dos hombres, encontrara que sería un mal ejemplo para su hija, mi sobrina y ahijada. Todos mis temores me cerraron la boca.
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Tres corazones una relación ❦ PRIMER LIBRO
RomanceCuando la chica callada y tímida de la clase conoce a un par de gemelos que la vuelven loca no hay más que hacer que sucumbir bajo los encantos de este par de irresistibles hombres.
